a firma Vicentín Group recibió ofertas de compra por la terminal Puerto Rosario. Empresas que actualmente no están alcanzadas por la convocatoria de acreedores recibieron ofertas de compra concretas. A pesar del default, los propietarios del grupo habrían rechazado la oferta.
La posición del grupo se mantiene firme. Desde el inicio de su crisis, con un default de U$S1.300 millones, Vicentín siempre apostó por renegociar su deuda y no vender la empresa. Si bien la empresa está cada vez más acorralada por la Justicia, la intención de sus dueños sería la de vender activos menores. Cabe recordar que el grupo tiene bajo su órbita un entramado de empresas frigoríficas, lácteas, textiles y bodegueras.
A pesar de esta postura, tanto la multinacional Glencore como un grupo empresario de capitales nacionales –con fuerte vinculación al negocio portuario– efectuaron ofertas concretas para la compra de activos de Vicentín no alcanzados por la cesación de pagos. Entre las joyas más deseadas se encuentran Vicentín SAIC, que nuclea el core-business de la empresa, la participación en Renova y otros negocios como la planta de biodiésel de Terminal Puerto Rosario (TPR), entre otras empresas del Vicentín Family Group.
Si bien se analizaron las propuestas, ambas fueron rechazadas, lo que no fue una sorpresa para el mercado cerealista local. “Es dificultoso que acepten una venta a otra empresa privada en la que negocien desde extremada debilidad y por eso especulan con que el esfuerzo está puesto en negociar con los bancos, sobre todo con el Nación –principal acreedor en el país con $18.000 millones–, o conseguir una suerte de “rescate/apalancamiento” del Estado nacional habida cuenta de sus contactos políticos”, aseguran.
Mientras reina la incertidumbre sobre el futuro de la compañía en la Justicia, y a pesar de que las condiciones macroeconómicas del país ponen un signo de interrogación a este tipo de desembolsos extranjeros, continúan apareciendo rumores de ofertas de Bunge, Cofco y Glencore sobre los activos de la empresa.