A treinta metros del Camp Nou, el estadio del Fútbol Club Barcelona, se encuentra Avenida Corrientes, una pizzería argentina que conquista el paladar de los españoles y factura 2.000 euros diarios.

Con una inversión inicial de 120.000 euros, la familia Rughini decidió embarcarse en un emprendimiento que los acerque a la cocina argentina.

La carta es una suerte de homenaje a las pizzerías porteñas y emula los sabores representativos de cada casa: mozzarella, fugazzeta, jamón y morrones, espinaca y queso.

El nombre elegido es un guiño a clásicas pizzerías porteñas como Banchero, Guerrín y La Continental.
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El local de Barcelona es un santuario a la avenida porteña que nunca duerme, con imágenes de los teatros y de reconocidas celebridades. La joya del lugar es el patio pintado como un conventillo de La Boca.