o más temido parece hacerse realidad. Con decepción y bronca, productores y representantes del campo aguardan una inminente suba de retenciones. La decisión no tendría marcha atrás y sería anunciada este domingo por el presidente Alberto Fernández. Sin muchas esperanzas y con ánimo de resignación, las principales entidades del sector aguardan el encuentro con el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Basterra.
La medida se dejó trascender desde Casa Rosada. El Presidente hará uso de sus facultades y aumentará el gravamen facultado por el Congreso, tras la aprobación de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva. La decisión tomada por el Ejecutivo implicaría un aumento del 3% a las retenciones a la soja y sus derivados (harina y aceite), pasando el tributo de un 30 a un 33%.
En este contexto, el campo se puso en alerta y advirtió un aumento de la tensión entre el Gobierno y los productores: “Hasta ahora es sólo una versión. No hay nada confirmado desde el Gobierno. Pero si esto se concreta, se acelerará el proceso de manifestación y protestas. La gente está al borde del estallido, vamos a tener presente el cese de comercialización”, manifestó Jorge Chemes, titular de Confederaciones Rurales Argentinas.
Ante el estado de situación, la Mesa de Enlace fue convocada este viernes a una reunión con el ministro de Agricultura, Luis Basterra, mientras que, las entidades con una postura más dialoguista y reticentes a medidas de fuerza como Conninagro y Federación Agraria Argentina, no ocultan su malestar: “Prometieron un alivio al sector y diálogo fluido y, hasta ahora, no cumplieron”, expresaron.
De concretarse una eventual suba de retenciones, los sectores más combativos como CRA se preparan para iniciar una serie de protestas y manifestaciones en contra de lo que ellos llamaron una declaración de guerra. En la misma línea, los productores del Noroeste Argentino (NOA) fueron más allá y anunciaron un paro de ocho días a partir del dos de marzo.

De acuerdo a un estudio realizado por la corredora Grassi, la capacidad de pago de los exportadores en la soja pasaría de US$221,9 a US$211,9 por tonelada.
En cuanto al maíz, la capacidad de pago pasaría de US$140,8 a US$135,7 por tonelada y, respecto al trigo, esta capacidad mermaría de US$189 a US$181,7 por tonelada.