hina, después de Brasil, es el segundo mayor socio comercial de la Argentina. En 2019, las exportaciones alcanzaron los US$7.058 millones y las importaciones totalizaron US$9.267 millones.
La influencia es tal que, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el gigante asiático recibió el 10,8% de los envíos argentinos al extranjero durante el año pasado, a la vez que produjo el 18,9% de todas las compras del exterior. Sin embargo, el escenario actual con el coronavirus hace que sea un factor alarmante para el comercio argentino.
“No hay todavía un impacto medible en el comercio internacional, lo que sí hay son previsiones de qué impacto puede haber en materia de exportaciones, sobre todo en el sector sojero y de carne, de alta exposición a China”, indicó Marcelo Elizondo, el especialista en negocios internacionales.
Para tener claras las cifras, más de la mitad de las exportaciones a la potencia asiática fueron productos primarios (US$3.629 millones), mientras que las manufacturas alcanzaron los US$3.024 millones; es decir, ambas categorías concentran el 94% de los envíos a China.
La intervención del gobierno chino para controlar el precio de las importaciones de carne catalizó una baja significativa de precios internos a fines del año pasado. El impacto del coronavirus, que dificulta el consumo y los canales de comercialización llevó la reducción al 19%.
Estos factores, más una eventual suba de costos en el mercado de hacienda, harían disminuir entre el 15 y 30 puntos porcentuales los márgenes brutos de ganancia de los exportadores de carne con respecto a enero de 2019, estimó la Fundación Mediterránea.
Además, según Elizondo, también puede haber cierto impacto en la industria doméstica, dado que Argentina importa muchos insumos desde China.
“En China hay menos consumo, menor funcionamiento de la actividad económica al haber empresas cerradas y también hay menos logística, porque hay puertos cerrados. Esto también afecta a las importaciones que Argentina hace de China, que son mayores que lo que se exporta. Se importa una buena cantidad de insumos, sobre todo electrónicos como por ejemplo el armado de electrodomésticos en Tierra del Fuego”, manifestó.
La magnitud del impacto dependerá también de la duración e intensidad de la epidemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) insinuó que puede observar una desaceleración en la propagación de los casos, aunque pidió cautela, en tanto que algunos especialistas en la materia consideran que podría haberse ingresado a un período de estabilización.
“Sí, como dicen, ya empieza a desacelerarse la tasa de contagios y de casos nuevos y se modera en un par de meses, las consecuencias en el comercio argentino no van a llegar a mayores”, sostuvo Elizondo.
Ya hay algunas previsiones del efecto que tendrá en la economía mundial, dado que China concentra el 16% del PBI global.
Oxford Economics redujo la expectativa de crecimiento chino a menos del 4% para el primer trimestre y a 5.6% para todos el año (antes del brote era 6%). “Esto tiene un impacto de 0.25 puntos para la economía mundial, pero si la propagación es mayor a la esperada, los efectos son incalculables”, estimaron desde Abeceb.