La Tarjeta Alimentar alcanza para cubrir una dieta saludable de un solo hijo

Expertos calculan que se necesitan 4.500 pesos para nutrir bien a cada chico beneficiario del plan. Por ello, la cuenta no cierra para las familias con dos o más chicos que reciben solo $6.000

La Tarjeta Alimentar alcanza para cubrir una dieta saludable de un solo hijo
miércoles 04 de marzo de 2020
C

on el fin de proteger del hambre a dos millones de niños vulnerables, el Gobierno puso el plan en marcha a toda velocidad. La herramienta: el reparto masivo de tarjetas solo válidas para comprar alimentos, que se recargan cada mes con $4 mil para familias con un solo hijo de hasta seis años o con $6 mil pesos en total para las que tienen dos o más chicos de esas edades.

Los primeros plásticos se dieron en diciembre, en Concordia. Ahora, ya hay más de 600 mil tarjetas Alimentar funcionando, y apuntan a entregar el resto durante este mes.

Como el primer desafío que era el despliegue parecería estar casi superado, el foco está pasando, de a poco, a otra de las metas que se habían fijado: que la mayor parte posible de la ayuda sea usada para comprarles a esos chicos comida saludable. Según algunos expertos en nutrición, esto no será tan fácil por el límite que imponen los montos del subsidio, que no siempre suficientes para solventar los altos costos de una dieta infantil completa y equilibrada.

Una Canasta Básica de Alimentos, según el Indec, costó en enero $2.720 para un chico de tres años y $ 3.200 para uno de cinco. Para ese combo de productos, que los nutricionistas definen como muy poco sano y apenas de supervivencia, los montos de la ayuda parecen alcanzar. Pero el presupuesto queda mucho más ajustado frente al precio de una canasta más saludable.

Así lo muestra un relevamiento del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) y la Cátedra de Economía de la Escuela de Nutrición de la UBA. El estudio, hecho recientemente en Capital, calculó que una dieta ideal para un niño de 3 a 6 años, basada en las guías del Ministerio de Salud y en recomendaciones internacionales, cuesta $4.500 (o $150 por día), monto que puede bajar a $3.600 (o $120 al día) si solo se compra en ferias y productos de Precios Cuidados y terceras marcas.

Así, con algo de esfuerzo, el subsidio de $ 4.000 bastaría, en teoría, para quien tiene solo un hijo chico. Ahora bien, donde la cuenta directamente no cierra es en el caso de las familias que deben dividir entre dos o más hijos beneficiarios el aporte estatal de $6.000. “Estimamos que entre un tercio y el 40% de la población alcanzada está en esta situación, mientras que el resto tiene solo un hijo de seis años o menos”, precisó Sergio Britos, director del CEPEA, autor del trabajo e integrante de la mesa técnica del Plan Argentina contra el Hambre. Además, indicó que la canasta que ellos relevan resulta mucho más costosa que la del INDEC, porque esta última incluye muchos alimentos como panificados, papa y cereales comunes, y pocos de los de mayor calidad nutricional y precio, como los lácteos, las frutas y las verduras.

La Canasta Saludable Infantil armada para el trabajo prevé cada día un vaso de leche, un yogur, 4 o 5 porciones de verduras y frutas, una porción chica de carnes y sesenta gramos de cereales integrales, variando entre arroz o fideos integrales, avena, pasta o fideos de sémola, legumbres y sus harinas.

A eso se le suman 65 gramos diarios entre cereales comunes (arroz, harinas, pastas), papa, batata, choclo, pan o galletitas crackers, y solo una porción al día en total para productos que solo se indican para un “consumo ocasional”, como dulces, golosinas, galletitas dulces, panificados, gaseosas, fiambres y carnes procesadas.

Según relevaron, para que un niño pueda comer así por un mes, se deben gastar $1.635 al mes en lácteos, $965 en frutas y verduras, $670 en carnes y huevos, $690 en los alimentos menos recomendados y $540 para lo restante. Si se toma solo el componente “altamente nutritivo” de la canasta, lo mínimo que se puede gastar, caminando en busca de precios bajos, son $2.800, detallan.

“El ingreso de $4.000 al mes no es bajo para empezar el plan. La clave es que su poder adquisitivo se mantenga en el tiempo”, consideró Britos, quien remarcó que aún resta mucho trabajo de educación y difusión para que los beneficiarios puedan saber fácilmente, al comprar, cuáles son los alimentos más convenientes para cuidar la salud de sus hijos.

La Tarjeta Alimentar se entrega a beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) con chicos de hasta seis años, a beneficiarias de la Asignación por Embarazo y a personas con discapacidad que cobran la AUH. Ninguno debe hacer trámites: reciben una cita para retirar el plástico y de inmediato pueden gastar el saldo en alimentos y bebidas, con la única excepción del alcohol.



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