a capital estadounidense exige más precisiones del programa económico de Martín Guzmán. Mientras la Argentina avanza en las negociaciones con los bonistas y el FMI, la revisión del Artículo 4° con la misión del organismo puede poner sobre la mesa nuevamente la necesidad discutir reformas laborales y jubilatorias.
Para la reestructuración de la deuda, la Argentina cuenta con el beneficio de que los tres principales implicados tienen el deseo y la necesidad de un arreglo. Bajo estas circunstancias, el punto de partida que fijó el gobierno de Alberto Fernández es un plazo de gracia de dos a tres años, con pagos parciales.
Sin embargo, esto no parece ser suficiente. Para la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham Argentina), la nueva gestión debe ser más específica con respecto al programa económico del país para poder contar con un mayor respaldo del Tesoro de los EE.UU.
La administración de Donald Trump se encuentra enfocada en temas como el proceso electoral, el coronavirus, la guerra comercial con China, y la situación en Irán y en Siria. En este sentido, el proceso argentino no sería una prioridad en la agenda norteamericana en el corto plazo, lo que algunos especialistas consideran como una ventaja para el país.
El equipo técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI), encabezado por la subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental, Julie Kozack, y el jefe de misión del Fondo para la Argentina, Luis Cubeddu, se instalará en el país con el fin de continuar las discusiones sobre el programa económico y la estrategia de las autoridades locales para lograr la sostenibilidad de la deuda.
El foco de la misión está puesta en el monitoreo de la economía y en el análisis de las cuentas fiscales. En este sentido, en Washington afirman que, contrariamente a lo que se piensa, el FMI no ha abandonado las ideas básicas sobre las reformas estructurales que el país necesita. “Hay un consenso dentro del Fondo de que la Argentina necesita esas reformas laborales y jubilatorias, pero todo eso se dará dentro del diálogo de la revisión del Artículo 4°”, señaló Benjamín Gedeon, miembro del grupo de trabajo sobre Argentina en el Wilson Center.
Según el analista, “los acreedores privados esperan que el Fondo señale el camino que recorrerá la Argentina para pagarles a ellos. Normalmente, el camino es acordar primero con el FMI, con quien se tienen compromisos escritos y estrictos, y luego ir con los fondos de inversión”, explicó.
En este marco, en Washington apuntan a que el gobierno argentino, a través del ministro de Economía, Martín Guzmán, revele una clara fotografía del rumbo económico del país. “Tanto los bancos como el FMI quieren un camino previsible para un crecimiento sostenible, por lo que tienen que mostrar una visión económica. El Tesoro querrá poner foco en el plan económico. El Fondo Monetario Internacional no va a apoyar sin tener una visión sobre la economía del país”, concluyó el analista.