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Jairo Trad: “Nuestra misión es mejorar cómo riega Latinoamérica”

Agroempresario.com dialogó con el CEO de la agtech sobre la eficiencia y sostenibilidad de la gestión de riego, la alfabetización digital del agro y la certificación de la huella hídrica

Por Agroempresario.com 

La agtech Kilimo desarrolló una herramienta integral para medir y reducir la huella hídrica en Latinoamérica. Agroempresario.com entrevistó a su CEO, Jairo Trad, quien compartió los detalles de una experiencia que desde 2014 se propone reescribir el valor del recurso agua en la producción de alimentos impulsando una democratización de soluciones inteligentes para la gestión del riego. 

 

- ¿Cómo surgió la idea de una plataforma para la gestión inteligente del riego en el agro?

Siempre hay mucha mística alrededor de cómo surgen las ideas. Entendimos que había una oportunidad grande en el riego, uno de los problemas más frecuentes en el agro. Durante los primeros seis meses de Kilimo, viajamos por todo el país hablando con agricultores y consultándoles cómo gestionaban su riego. A partir de ahí, volvimos a la oficina y armamos la primera versión del producto que, siete años después, se parece bastante a la versión que hoy está funcional; eso no es porque seamos los mejores creadores de software del universo sino porque nos tomamos un tiempo considerable para entender qué era lo que necesitaba el productor. Esto hace que el producto, para resolver la necesidad del cliente, sea bastante sólido y que hasta hoy -con muchas mejoras- siga siendo la forma central con la que ayudamos al productor a decidir cómo regar. 

 

- ¿Cómo funciona el sistema y cuáles son los cuatro pilares de Kilimo para un riego eficiente?

El software de Kilimo utiliza una combinación de datos climáticos y satelitales. Hacemos algo que en el mundo de la tecnología se llama sensor fusion: combinamos datos climáticos de cualquier estación meteorológica que tenga sus datos abiertos. En cualquier establecimiento agrícola, en todas las regiones donde operamos, adquirimos esos datos y fusionamos esas estaciones todo el tiempo para crear una especie de “estación meteorológica virtual” dentro del campo del productor. 

Después, combinamos los datos de nueve satélites (públicos y privados) para monitorear cómo cambia el verdor del cultivo y con esos dos puntos de datos yo puedo saber cuánta agua utiliza cualquier cultivo que esté producido a cielo abierto en cualquier parte del mundo, en menos de diez minutos, de una forma muy sencilla y sin tener que instalar ningún aparato sensor a campo. 

De esta manera, ofrecemos un servicio que acompaña al productor durante todo el ciclo productivo y que le va recomendando cuándo y cómo regar.

 

- ¿Cómo nace la Academia de Riego? 

Comenzamos iniciando una serie de eventos que se llamaban “Los martes con regantes”, una serie de encuentros presenciales. A pesar de las dificultades logísticas que conllevaba la organización, nos iba muy bien con esa iniciativa de contenido. Luego, hicimos el primer evento online durante la pandemia donde participaron alrededor de 270 productores, una locura. Al día siguiente dijimos: “Vamos a hacer un evento online todas las semanas para siempre”. Eso empezó a tomar velocidad y en algún momento pasamos toda esa iniciativa a la Academia de Riego que este año va a formar a unos 75.000 estudiantes, productores y asesores. 

Encontramos una demanda masiva en Latinoamérica por contenidos de gestión de riego: tenemos cerca de 50 mil visitas en YouTube, el 25% de los participantes son mujeres mientras que el 10% del público que viene son pequeños productores; tenemos además un newsletter con 18 mil  productores agrícolas que lo reciben. 

La Academia tiene un impacto muy significativo y se conecta con algo que hacemos y que tiene Kilimo que es muy particular y es que nuestra herramienta tiene un soporte muy intenso al cliente. Nosotros acompañamos al productor con un ingeniero agrónomo experto  durante todo el ciclo del cultivo en este proceso de adopción de la tecnología. Nos dimos cuenta que, de esta forma, estábamos ayudando al productor a sumarse y acoplarse al mundo digital, a ese agricultor que vive en un lugar remoto y con muy poco acceso a internet es realmente disruptivo de su vida y eso es hacer alfabetización digital. En la Academia de Riego hacemos eso en escala y de forma gratuita porque es nuestra misión mejorar como Latinoamérica riega y si no lo hacemos vendiendo nuestro producto lo hacemos con la Academia y eso nos hace muy felices. 

El agro está muy poco digitalizado pero afortunadamente eso está cambiando y sabemos que con todo cambio, sobre todo en una industria con mucha tradición, tenemos que hacernos cargo que se trata de una gran apuesta que implica un gran desafío y que requiere humildad de nuestro lado para escuchar y entender al productor y encontrar formas de optimizar lo que hace. 

 

- Este año Kilimo se convirtió en la primera herramienta de Latinoamérica certificada para medir la huella hídrica; ¿de qué hablamos cuando hablamos de huella hídrica y cuál es el interés que ven en los productores por reducir este indicador medioambiental? 

Principalmente en el mundo agrícola la huella hídrica representa cuántos litros de agua dulce (volúmen total) se usaron para producir un kilo de cualquier cultivo producido en el campo. La norma para certificar esa huella hídrica existe hace seis años pero es poco utilizada dada la complejidad del proceso pero con la tecnología de Kilimo puede hacerse diez veces más rápido y más barato. Ajustamos nuestro modelo y construimos un vínculo con Circular Carbón, una empresa dedicada a la certificación de carbono en Mendoza y en todo el país y con Tecnalia, una certificadora a nivel global muy importante. Con este trabajo en equipo logramos que con los datos de Kilimo sea mucho más fácil certificar la huella hídrica.

Para nosotros es fundamental empezar a medir cómo se usa el agua para producir los alimentos y es central para la gente que lo está midiendo ya que, entre el 80 y el 95% del agua, se utiliza en la fase agrícola. Generalmente se certifica el producto desde que sale hasta que llega a tu mesa pero son pocos los que certifican “para atrás”. 

En este marco vemos que el consumidor exige cada vez más trazabilidad y vamos a tener que explicar cómo y de dónde sacamos el agua y por qué la usamos en un contexto con una bajante histórica del Paraná, desafíos hídricos en todos los lugares y un clima cada vez más oscilante está claro que los consumidores cada vez se preguntan más cómo se produce lo que comen y requieren que ese producto haya cuidado el agua, nuestra idea es adelantarnos a ese desafío que está a la vuelta de la esquina. 

 

- ¿Qué nos podés contar sobre la expansión de Kilimo en el exterior? 

El aprendizaje más grande es ir a los lugares dónde más nos necesitan: hoy estamos dando servicio en Mendoza, con los ríos en el peor caudal promedio de los últimos tres a cuatro años; en Chile con una sequía atroz con gente matándose por agua y con una discusión constitucional sobre los derechos del agua; en Perú con el 70% menos de las lluvias promedio en el 2020 y en México con grandes desafíos de agua para este año con el Río Colorado casi sin agua.  

Latinoamérica tiene un grave problema de distribución del agua y Latinoamérica vive de hacer agricultura; es el centro de nuestras comunidades, de nuestros pueblos y de nuestra distribución territorial como región. Esta agricultura que necesita de mucha agua para operar se está quedando sin ese “combustible”  y el cambio climático hace que eso cada vez sea más frecuente. 

Vemos una oportunidad que crece, que es muy grande y vemos un panorama alrededor del cuidado del recurso agua que va a cambiar muy rápido. Cada país es un mundo aparte y expandirse ha sido todo un desafío pero que ha salido relativamente bien y eso nos pone contentos. 


- ¿Cómo ves el escenario de escasez hídrica de los próximos años? ¿Cuál crees que es el rol de los Estados respecto a la implementación de políticas públicas referidas a la gestión del recurso agua?

No se puede construir algo como lo que estamos construyendo en Kilimo si no somos profundamente optimistas pero también leemos y trabajamos entendiendo cuál es el panorama del agua en la región y bajo todos los modelos de cambio climático y sabemos que la región va a sufrir grandes niveles de escasez de agua y eso va a ser cada vez más significativo. El Foro Económico Mundial pone a las crisis del agua en tercer lugar en cuánto a temas más riesgosos que la humanidad tendrá que enfrentar en los próximos años. 

Si bien el panorama es desolador, como optimista eterno creo que vamos a reaccionar; me parece que va a haber un gran “despertar” alrededor de la trazabilidad, de los activos climáticos y naturales; y creo que ese “despertar” va a tener un mix  Estado-Mercado. Las gestiones nacionales que no ataquen al Cambio Climático van a estar fuera del escenario político internacional. Creo que es un camino inevitable y que va a cambiar mucho y muy rápido. 

 

- Como emprendedor, ¿cuáles crees que serían las condiciones favorables en Argentina para que un proyecto como Kilimo pueda desarrollarse? ¿Qué consejo le darías a los emprendedores? 

El contexto es malo. El desafío es tener una macroeconomía estable es algo que anhelamos todos. No pido incentivos fiscales ni una baja de impuestos pero sí estabilidad y un camino de crecimiento moderado durante diez años, con eso estoy feliz.

También como optimista pienso un camino posible, logrando cuatro consensos para tener una macro estable por diez años y Argentina no para. 

Como emprendedor hay que tomarse el tiempo para conversar con tu usuario, estén cerca, entiendan lo que les pasa porque al final eso es lo que hacemos, construir productos y servicios para mejorarle la vida a las personas. Un emprendimiento es exitoso cuando construye un producto que la gente quiere mucho, en ese trabajo estamos nosotros. 

 

- Kilimo lleva ahorrados más de 60 billones de litros de agua, monitoreadas más de 150 mil hectáreas y más de 40 cultivos alrededor del mundo, y capacitado a más de 65 mil alumnos en su Academia. ¿Están dónde imaginaban estar hace siete años? ¿Cuál es el principal desafío futuro para Kilimo? 

No nos imaginamos estar donde estamos. Hoy somos más de 60 personas que constantemente estamos acelerando los objetivos para que las cosas pasen pero se vienen diez años muy divertidos para Kilimo, hace siete que estamos haciendo esto y que todavía nos emocione los próximos años es algo que está bueno y es lo que nos mantiene haciendo lo que hacemos.   

Nosotros vamos a reescribir cuál es el valor del agua en la producción de alimentos, lo vamos a hacer y tenemos un camino muy claro y definido para hacerlo. Hoy el agua tiene un valor lateral en la producción de alimentos y la agricultura funciona a agua y es tirada, nos parece que eso está mal en el mundo y que va a cambiar. Hay que encontrar la forma que cambie sin desplazar agricultores, sin desarmar comunidades; una forma combinada Estado-Mercado que permita que eso pase y en ese negocio estamos. 

Conocé más acerca de la experiencia en Kilimo 

 

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