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Alejandro Sejarovich: “El vino argentino se hace un lugar cada vez más importante en el mercado externo”

En una entrevista para Agroempresario.com, dialogamos sobre la importancia del terroir y el trabajo del enólogo para la obtención de un buen vino

Alejandro Sejarovich: “El vino argentino se hace un lugar cada vez más importante en el mercado externo”

Por Agroempresario.com

 

El destacado inglés Master of Wine, periodista y juez de prestigiosos concursos de vino internacionales, Tim Atkin, eligió a Alejandro Sejarovich como el mejor enólogo o winemaker del año quien, además, es ingeniero agrónomo y fue director por varios años de la Bodega Catena Zapata donde adquirió gran parte de su experiencia. 

En 2009, decidió  emprender su propio camino junto a su socio Jeff Mausbach para liderar las bodegas Teho, Cielo Arriba, Estancia Los Cardones, Estancia Uspallata, Manos Negras, Tinto Negro y Vivo o Muerto, donde se producen más de 50 vinos en Mendoza, Salta, Jujuy  y la Patagonia. 

En una entrevista en exclusiva para Agroempresario.com, Alejandro “Colo” Sejarovich nos reveló los secretos para producir un buen vino, la importancia del terroir y la interpretación que debe tener el enólogo.

 

-¿Cómo fue tu camino profesional hasta hoy?

Nací en Mendoza y mi niñez estuvo rodeada de viñas, lo que permitió que a los trece años ya hubiera descubierto mi vocación. 

Me gradué con Medalla de Oro de ingeniero agrónomo en Mendoza, luego hice un Master en viticultura y diploma de enólogo en la Escuela Superior Agronómica de Montpellier. A partir de ahí, formé parte del grupo de viticultores de Catena Zapata. 

Desde la dirección de viñedos de esa empresa logré conocer en profundidad la gran diversidad en la producción de uvas en todo el país. 

Sumé experiencia en el conocimiento de microclimas y en la influencia del suelo en el comportamiento de la vid y el vino. Allí, junto con Alejandro Vigil desde el departamento de investigación, descubrí zonas de Mendoza donde se plantaban nuevos viñedos y donde se trazaba el origen de lugares como Altamira y Gualtallary.

Desde el 2010, junto a Jeff Mausbach, renuncié a esa bodega y comenzamos a hacer nuestros propios vinos que hoy suman 66 para el mercado interno y algunos más que son de exportación. 

 

-¿Qué aporte le da tu perfil agronómico a la producción de los vinos?

Siempre como agrónomo y enólogo trabajo en foco desde la viña; hoy pienso que muchos profesionales de la enología tienen más contacto con el trabajo que se hace en el viñedo, pero yo siempre lo vi de esa forma. 

Los grandes vinos solamente nacen y son fruto de un gran viñedo y su comprensión.



-Tenés proyectos de norte a sur, ¿qué diferencias encontrás en cada zona?

Es muy difícil resumir eso; hay muchas diferencias en un país con un territorio vitivinícola tan grande como el que tiene Argentina. 

Hoy estamos hablando de micro terruños, de diferencias entre parcelas en un mismo viñedo, con eso quiero decir que el tema de la diversidad en Argentina es muy vasto y que seguimos año a año aprendiendo acerca de eso. 

Es sin duda el tema más importante en desarrollo y a desarrollar en la Argentina (terruños).

 

-¿La calidad es inversamente proporcional a la cantidad en la producción de uvas?

No estoy de acuerdo con eso. Se pueden hacer vinos de buena calidad para tomar todos los días, vinos de volumen, sobre todo en el caso de nuestro país y eso nos distingue muchas veces cuando hablamos del mercado internacional porque hacemos vinos con buena RPC en todos los niveles. 

Lo importante es tener en cuenta que, si hablamos de vinos de lugares de poco volumen, por supuesto que tiene que estar la calidad, pero eso va a acompañado de mayor complejidad de sabores, aromas y texturas que es lo que nos ofrece esa diversidad por lo que preguntabas anteriormente. 

En los vinos de poco volumen, al menos en los que hacemos nosotros, se trata de expresar un lugar único y particular. Nosotros hacemos vinos de una franja de precios y volúmenes muy variados, pero en todos trabajamos para ofrecer una buena relación costo-calidad. 

De todas formas, para grandes vinos, no es cierto que menos es más; la viña para expresar terruño debe tener una producción equilibrada que varía en cantidad en cada viñedo.

 

-¿Qué técnicas utilizan para lograr expresar lo que quieren transmitir?

Imposible hacer un resumen de técnicas en ese sentido; lo que nosotros hacemos es tratar de, cuando la uva llega a la bodega (pensando que el foco está en la viña), respetar, mantener y exaltar lo más posible las características que vienen del viñedo. 

Lo más importante es respetar y comprender el viñedo, con técnicas tradicionales y sin excesos de intervención. Siendo las prácticas más importantes la poda y el riego, además de la sanidad.

 

-¿Cómo se expresa el terroir en un vino?

Siendo detallista, conociendo la viña y respetando las cualidades que vienen de ella cuando llega a la bodega. 

 

-¿Cómo logran el aporte de mineralidad que se percibe en varios de sus vinos? 

No somos nosotros los que logramos la mineralidad, esa cualidad está en el viñedo, en algunos casos más que en otros; lo que es importante tener en cuenta es que ese carácter mineral es muy sutil, entonces el manejo de la madera debe ser cauto; por eso utilizamos barricas de varios usos en la bodega, porque es muy fácil que la madera tape esas sutilezas. 

Pero para que eso se exprese, hay que hacer en la viña y en la bodega un trabajo de baja intervención, conocer el lugar (viñedo) y sobre todo tener mucho conocimiento de suelos.

 

-Si bien todo el proceso es fundamental, ¿qué porcentaje aporta el viñedo y qué porcentaje la elaboración para obtener un buen vino?

Lo que te puedo decir es que si tienes buena materia prima en el viñedo, tienes que ser muy desprolijo para con eso hacer un mal vino; pero sin la calidad de la materia prima del viñedo, es imposible hacer un vino bueno. 

En bodega lo que se debe hacer es sostener la calidad de la uva. No se puede aumentar en bodega, sí perder calidad.

-Con tu socio Jeff Mausbach comenzaron a fabricar vinos de alto nivel, ¿qué los diferencia?

Somos un equipo complementario, él tiene mucha experiencia y es muy hábil  en la parte comercial y yo en el área de vitivinicultura, creo que eso nos hace tener mucha solidez y nos ha permitido crecer muy rápidamente, también nos acompaña un excelente equipo de trabajo.  


-Desde hace años hay muchos emprendimientos de vinos, pero no todos funcionaron, ¿es un negocio complicado? 

Es un negocio que requiere mucho trabajo y sobre todo experiencia; nosotros empezamos con nada, solo con una idea, ganas y empeño. 

Pero la experiencia la teníamos, y seguimos sumando aprendizaje todos los años. 

 

-¿Cómo es la comercialización de los vinos a nivel nacional e internacional?

El mercado interno no para de crecer, el consumidor tiene conocimiento y exige, tiene mucho potencial; el argentino sigue consumiendo vino y cada vez mejores, a pesar de la inestabilidad de las condiciones del país. 

En el mercado internacional hay mucha competencia pero el vino argentino cada vez se hace un lugar más importante en el mercado externo. 

 

-¿Cómo ves el sector vitivinícola y cómo podría mejorar?

Lo estamos haciendo bien en lo que respecta al rubro, falta mucho por aprender y vamos por ese camino; pero más que todo falta un apoyo más contundente de parte del Estado nacional hacía la industria del vino. El vino argentino ya es una Marca País y es una industria que debería tener más importancia y apoyo desde el Estado.

 

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