n los últimos años muchos establecimientos de producción lechera vienen poniendo el foco en las buenas prácticas, que entre otras cuestiones vinculadas a la productividad y bienestar animal, destaca al manejo y utilización de efluentes de tambos como una herramienta muy importante para la sustentabilidad del sistema de producción y el medio ambiente.
Uno de estos casos exitosos en buenas prácticas es el Tambo San Juan, de Agreste SA, de la familia Torre, ubicado a 8 kilómetros de la localidad de Las Perdices y de la Ruta Nacional 158, y a 25 kilómetros de la ciudad de General Deheza, en plena zona agrícola y manicera del centro-sur de Córdoba.
Además del trabajo que realiza esta empresa familiar para ofrecer bienestar animal y lograr mayor productividad, a partir de un galpón de compost, también apuesta a un eficiente manejo y uso de efluentes.
En su visita a Tambo San Juan, El ABC Rural dialogó con su propietario, Gustavo Torre, para conocer este importante proyecto del establecimiento, para la sustentabilidad del sistema de producción y el medio ambiente.
Gustavo Torre, propietario de Tambo San Juan, en su establecimiento ubicado en la zona de Las Perdices, Córdoba.
“El establecimiento cuenta con 470 vacas en ordeñe y la superficie total del tambo es de 250 hectáreas, incluida toda la infraestructura, casas, galpones y corrales, produciendo 5,5 millones de litros de leche por año, o sea por encima de 20.000 litros de leche por hectárea”, informó Torre.
“Tenemos el galpón de compost habilitado y la obra en construcción a la espera para el tratamiento de efluentes, de los cuales tenemos dos tipos de desechos, los del galpón de compost y el de los corrales de todas las categorías”, destacó.
En ese sentido, el entrevistado, contó que “el efluente sólido de los corrales lo esparcimos por el campo, y el del piso del galpón de compost, la zona donde la vaca come que es de hormigón, se barre hacia una playa de cemento donde se separa el líquido del sólido.
“Ese material, cuando la obra esté terminada, se enviará a un separador de cortinas, por lo que el sólido será esparcido en el campo y el líquido enviado a una laguna de efluentes”.
¿El resultado? Según remarcó Torre, en base a su análisis de suelo georeferenciado, comparando situaciones año tras año, con una continuidad de cinco años, pudieron obtener muy buenos resultados en reposición de nutrientes a través de la aplicación de efluentes de tambos.
“Mejoramos la materia orgánica del suelo y al contenido de fósforo lo multiplicamos por cinco, con una persistencia de duración de cinco años de aplicación”, informó.
“Esto significa que la mineralización de ese material orgánico es igual a la tasa de extracción de los cultivos, manteniéndose en el mismo nivel, reponiendo lo que toma el cultivo”, explicó.
Tambo San Juan mejoró en producción forrajera y agrícola la materia orgánica del suelo, multiplicó el contenido de fósforo por cinco, con una persistencia de duración de cinco años de aplicación.
-¿Cómo realizarán la aplicación del efluente líquido en el campo?
Existe una Ley en la provincia de Córdoba que tiene una limitación, ya que indica que el líquido de efluentes de tambos se puede extraer luego de tres meses de almacenado, y por una cuestión de ecuación costo-beneficio, vamos a evaluar si lo hacemos a través de equipos de riego o móviles, que nos permitan llevar a mayor distancia ese efluente líquido.
-¿Se destinará solo a los campos de producción lechera?
No, también tenemos campos agrícolas propios que son muy buenos receptores de ese efluente líquido, que es muy valioso como nutriente para los cultivos.
-¿El tambo genera más efluente del que necesita la producción forrajera?
Sí, ya que sólo contamos con 250 hectáreas para producción lechera, lo que no es una gran superficie para arrojar todos los efluentes que se producen en el tambo, y nos viene muy bien destinar el remanente a nuestros campos agrícolas.
El ABC Rural