l supermercadismo se mantiene expectante. Con la sanción de la Ley de Góndolas, el Gobierno busca regular la oferta, el abastecimiento y los precios de los productos básicos en las principales cadenas comerciales del país. Sin embargo, los especialistas y empresas del sector dudan de la eficacia de la norma y advierten dificultades para su implementación.
Luego de su aprobación en el Congreso, la Ley se encuentra bajo el análisis de la Secretaría de Comercio (designada por el Gobierno como la autoridad de aplicación) y entrará en vigencia dentro de 120 días.
Un aspecto clave para la aplicación de la norma residirá en la confección del listado de productos afectados al nuevo régimen. La ley establece un mínimo de cinco proveedores para cada artículo básico (alimentos, bebidas, tocador y limpieza), repartidos entre grandes fabricantes, pymes y hasta emprendimientos familiares junto a la limitación del 30% del espacio en góndola para las marcas de un mismo grupo empresario. “Hoy solo el 30% de las categorías tiene más de 5 proveedores y en el 75% de los casos un solo fabricante ocupa más del 50% de la góndola”, ejemplificó Javier González, analista de Nielsen.
La reglamentación resultará crucial a la hora de definir cada categoría de producto para determinar posteriormente si hay proveedores suficientes. Según el proyecto aprobado, la autoridad de aplicación deberá confeccionar un listado de las distintas categorías de productos en el lapso de noventa días de promulgada la ley.
Desde el Congreso señalaron que la norma abarcará a las trece cadenas que facturan un mínimo de $1.700 millones anuales y que representan el 26% de las ventas totales. Un análisis provisorio de la consultora Nielsen indica que las cadenas más importantes del país acumulan un total de 2.613 puntos de ventas, el 75% del llamado “canal moderno”. Por cantidad de locales, el ranking está liderado por Día (990, entre propios y franquiciados), Carrefour (585); Cencosud -Jumbo/Disco/Vea- (284); La Anónima (161); Coope (131); Coto (123); Atomo (118); Walmart (90); Toledo (38); Cordiez (36); Libertad (25); Comodín (19) y La Gallega (13).

Con variables clave sin definir, la “Ley de Góndolas” introduce cambios en el mercado de consumo masivo. Especialmente en la guerra entre los canales de comercialización. Las exigencias establecidas en el proyecto implican una fuerte reconversión en la operatoria logística de las grandes cadenas. Si bien los mayoristas respaldan la iniciativa, los empresarios prefieren esperar y analizar en detalle la letra chica de la ley. Eduardo Pochinky, presidente de la cadena Vital, argumenta que “la implementación impacta en los costos operativos. Al igual que los supermercados, el tope del 30% en las góndolas a las marcas más vendidas implicaría una mayor frecuencia de reposición de mercadería”, señaló el empresario.
Según Alejandro Rodríguez, gerente general de GS1 –entidad que regula los estándares para logística–, los costos del abastecimiento para completar las góndolas de los supermercados es muy alto.