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Martín Meichtry: “El asociativismo es el camino para el crecimiento y el desarrollo”

Agroempresario.com dialogó con el director ejecutivo de Puerto Las Palmas, una empresa que apunta a transformar la región noreste bajo un esquema de rotación Pacú-Arroz

Por Agroempresario.com

Martín Meichtry, ingeniero agrónomo y productor agropecuario compartió los detalles del Grupo Puerto Las Palmas, una empresa familiar que logró innovar con un sistema inédito en el país que amalgama la producción de arroz con pacú.


 

Los inicios 

Los Meichtry, una familia oriunda de Entre Ríos, lograron convertirse en una empresa dedicada a la producción primaria de arroz, piscicultura y ganadería que logró posicionarse como una líder alimenticia a partir de productos derivados del pacú. Su historia está íntimamente relacionada a la producción arrocera por varias generaciones. 

“Somos una empresa familiar radicada en el noreste de la provincia de Chaco, en el establecimiento San Carlos, en la localidad de La Leonesa. La empresa fue fundada por mi papá en 1978 al finalizar los estudios de ingeniería agronómica en Entre Ríos. La familia viene con una historia arrocera desde mis abuelos produciendo arroz en Villaguay, en busca de nuevas tierras y menores costos de producción mis padres vinieron al norte y encontraron en esta región un lugar apto para la producción de arroz”, contó. 

Con el paso de los años fueron creciendo en superficie y en la década del 90 adquirieron el primer campo donde actualmente se dedican a la producción de arroz y piscicultura.

El 2010 fue un año bisagra para la empresa: gracias a la incorporación de las nuevas generaciones, los Meichtry innovaron con un proyecto único en el país que combina el arroz con el pacú a través de un sistema de rotación. 

“Iniciamos un proceso de transformación de la empresa que empezó con este nuevo esquema de producción asociada con el pacú y también el agregado de valor en origen en ambas actividades, tanto en la piscicultura como en la producción de arroz. La sinergia que encontramos con el pacú (especie omnívora y nativa) no se  había visto antes”, destacó. 

Como bien comentó Martín, la oportunidad de implementar el esquema a partir del cual también se sumó la generación de agregado de valor en las cadenas Acuícola, Arrocera y de Alimento Balanceado Extrusado nació de un problema: el cuestionamiento sobre la sustentabilidad de la actividad y su impacto en el ecosistema.  

 

“La idea de producir peces en rotación con el cultivo de arroz nace en un primer momento con el objetivo de demostrar la calidad del ambiente utilizando el mismo suelo y agua utilizados en la producción de arroz. Los peces -animales extremadamente sensibles a cualquier agroquímico o variación del ambiente- son un indicador de la salud del mismo, lo veíamos normalmente en la producción de arroz al utilizar agua del río Paraguay para el riego de los lotes”, explicó. 

En la época de cosecha (cuando vacían los lotes para ingresar a cosechar) los Meichtry observaban una una infinidad de especies de pájaros, reptiles y anfibios (yacarés, nutrias, carpinchos, garzas y gaviotas, entre otros), fue entonces cuando se preguntaron ¿de qué manera podrían mostrar de forma práctica las cualidades de este ambiente sano a la población que no estaba involucrada en la producción? Fue así como surgió el sistema. 

La producción responsable del cultivo de arroz con la incorporación de la piscicultura no genera riesgo de contaminación en el ambiente, sino por el contrario recrea un ambiente similar a uno natural por la diversidad que este sostiene.

“El pacú se adapta al esquema de rotación con el cultivo de arroz, donde éste le vuelve a ofrecer un alimento natural con caracoles, el rebrote del cultivo que generan granos y malezas. A su vez, el pacú también genera una limpieza de insectos, caracoles, fertiliza naturalmente el suelo durante su proceso de crecimiento. Esto  permite volver con el arroz- después de la cría de pacú- con un suelo limpio, sin malezas que baja los costos de producción (uno puede sembrar arroz con un método pregerminado donde se coloca la semilla brotada en el barro), evitando la labranza, el uso de fertilizantes y agroquímicos. De esta manera se produce un arroz diferenciado y sustentable que puede hasta inclusive certificarse como orgánico cumpliendo con diferentes procesos en la etapa de engorde”, agregó. 

 

Teko: Pacú Arrocero 

La nueva posibilidad de rotación y diversificación en la región, cuya aptitud productiva estaba destinada en su mayor parte a una explotación ganadera extensiva, supone una estrategia para superar los costos logísticos y flete en la producción primaria, dos factores que condicionan fuertemente esta actividad. La propuesta integra horizontal y verticalmente a estas dos actividades en toda su cadena de valor supone la superación de esta problemática. “Al estar ubicados en el extremo noreste del país-estamos lejos de la zona de procesamiento, tanto de arroz como de piscicultura. Sin embargo, al iniciar este esquema productivo, super positivo para el desarrollo de la actividad piscícola arrancamos con 80 hectáreas y en la actualidad alcanzamos las 850 porque vimos el potencial que tiene. El primer punto a trabajar fue el del procesamiento del pescado, para esto se trabajó en una planta de elaboración donde hoy se producen más de 12 productos a partir del pacú (entero y en distintos cortes de filete y productos más elaborados como milanesas, hamburguesas, nuggets y lonjas de lomo). Incluso con el proceso del despinado se extrae una porción de carne del lomo del pacú que se procesa para eliminar las espinas para la obtención de carne molida utilizada para la elaboración de tartas y empanadas a partir de la carne de pacú”, detalló. 

 

Con esta diversificación de productos, tanto en tipo como en valor de los mismos, la empresa desarrolló un amplio mercado de consumidores con la marca TEKO: Pacú Arrocero. El producto cultivado sobre la rivera confluente del río Bermejo y Paraguay (ríos que propician un ecosistema natural y geográficamente perfecto para el pacú) proporciona proteínas y minerales de alta calidad, aceites que reducen el riesgo de enfermedades cardiacas y estabilizan el metabolismo de las grasas del organismo, entre otros beneficios para la salud. “Estamos trabajando en todo en NEA y NOA, llegando hasta el litoral, la línea del Paraná, Rosario y Córdoba. Para poder seguir accediendo a nuevos mercados tenemos que incrementar el volúmen de producción”, indicó. 

En lo que respecta al arroz hoy se encuentran en una fase intermedia: la producción de arroz integral que continúan produciendo a granel y que tiene como destino la exportación a países como Brasil y al abastecimiento a  molinos nacionales donde se lo termina de procesar y envasar con marca. 

Por si fuera poco, los Meichtry lograron concretar una alianza estratégica con Bunge para la producción del cultivo de arroz. “Estamos trabajando con Bunge hace cinco años en un sistema de siembra asociada; ya desarrollamos campos en Chaco y Formosa, lo que nos permitió escalar la producción y llevarla de las 3.500 hectáreas que teníamos en un principio a 12.000 hectáreas en un Joint Venture con ellos. Siempre dijimos que el asociativismo es el camino para el crecimiento y el desarrollo; es lo que permite que cada uno aporte desde el lugar en el que está y de esa manera lograr una sinergia y poder crecer”, expresó.

 

Por otro lado, Martín se refirió a los desafíos coyunturales para el negocio, la genética y capital para inversión y trabajo. “Desde lo coyuntural siempre el más recurrente es el capital, tanto la producción de arroz como la piscicultura requieren mucho capital de trabajo ya que tienen un costo de producción muy alto. Hoy en Argentina está muy limitada toda la parte de financiamiento. En lo que respecta a la producción de pacú siempre tiene puntos a desarrollar como una incipiente genética con mucho potencial por desarrollar, la parte de alimentación (formulación del alimento que se le da en la etapa de engorde); hay muchísimo camino por desarrollar y mejorar la eficiencia”, subrayó. 

A pesar de los obstáculos, los Meichtry son optimistas y ven un mercado con un gran potencial: “Al principio siempre nos preguntaban ¿qué íbamos a hacer con tanto pacú?, cuando en realidad el problema siempre fue la oferta. Se desconoce porque no hay oferta, al no haber oferta no hay demanda”, sentenció.  

 

Impacto en la comunidad 

Tanto la actividad del arroz como la piscicultura, si bien son extensivas son actividades de tipo intensivas en la generación de trabajo. Según lo especifica Martín, el arroz en su complejo -desde su producción hasta la parte industrial- necesita de tres personas por cada 100 hectáreas. En el mismo sentido, la piscicultura requiere de muchas personas en la parte de producción y procesamiento ya que se trata de un trabajo industrial totalmente manual y artesanal. 

A partir del 2010 la empresa profundizó su vinculación con las comunidades, escuelas y distintas instituciones dando a conocer los procesos de producción y haciendo visible la inversión en las plantas de procesamiento, generando lazos y abriendo el abanico sobre la diferentes posibilidades que pueden generarse en torno a la producción. “Antes éramos productores de arroz con actividades muy específicas dentro del campo, lo que limitaba el trabajo hacia otro tipo de profesionales. Hoy con plantas industriales se diversifica la necesidad de incorporar técnicos mecánicos, electricistas, contadores, entre otros”, manifestó. 

En la misma línea, Martín afirmó que “la empresa trabaja junto a las localidades, los municipios y las provincias mostrando lo que hacemos y también proponiendo desde nuestro lugar qué es lo que se necesita para poder crecer con una actividad que vemos que es propicia para esta zona”. 

Para finalizar, el empresario compartió un mensaje para todos aquellos jóvenes agrónomos y productores de todo el país: “Hay que estar atentos para transformar los problemas en una oportunidad de negocio o en una nueva oportunidad para crecer y desarrollarse. El esquema de rotación que implementamos surgió gracias al cuestionamiento por el uso de agroquímicos. Entonces, no hay que rendirse sino trabajar porque seguro que detrás de ese problema hay una oportunidad oculta”, alentó.  

 

“Como familia y como empresa siempre nos ponemos como objetivo consolidar el esquema de producción que desarrollamos, lograr que crezca, se transforme y normalice como un nuevo esquema de producción para nosotros y los nuevos productores quieran sumarse. Esperamos que esta región se transforme y desarrolle bajo este esquema como lo imaginamos diez años atrás”, concluyó. 

 

 

 

 

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