e acuerdo a los datos oficiales del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), la economía del gigante sudamericano se incrementó apenas un 1,1% el año pasado, dos décimas menos que en los dos años previos.
De esta manera, en el primer año de gobierno de Jair Bolsonaro, Brasil registró una desaceleración en su economía, siendo el peor balance de los últimos tres años. El Producto Bruto Interno (PBI) brasileño sigue recuperándose lentamente desde la recesión padecida entre 2015 y 2016, cuando se percibió una retroceso del 7%.
El campo del gigante sudamericano se transformó en un motor clave para la economía del país gracias a los buenos rendimientos de maíz, algodón, naranja y garbanzo. Además, el sector de servicios también tuvo un saldo positivo, ensalzado por el rubro de la información y comunicación, las actividades inmobiliarias y el comercio.
En tanto, la industria recibió el impacto de la disminución del 1,1% del sector extractivo, como consecuencia de la tragedia minera en Brumadinho, en el sureste de Brasil, que dejó un saldo de 270 muertos, impactando negativamente en el balance de la compañía carioca Vale.
Sin embargo, el PBI per cápita aumentó hasta los 34.533 reales en 2019, es decir, alrededor de US$7.674, lo que significó un incremento en términos reales del 0,3% en comparación al año previo.
Por otro lado, el índice de desempleo continúa siendo alto, cayendo solo cuatro décimas el año pasado hasta ubicarse en 11,9%, un porcentaje que equivale a 12,6 millones de personas sin empleo.