La degradación de las proteínas provenientes de las dietas provoca la formación de nitrógeno. Las proteínas son necesarias en la dieta de los animales para poder desarrollar la masa muscular y otras funciones en menor medida. Dietas con mayor cantidad de proteínas mayor es la producción de nitrógeno. Por eso los nutricionistas saben balancear muy bien las dietas y no es aconsejable hacerlo sin asesoramiento ya que el exceso de proteínas produce un nivel muy alto de nitrógeno que es eliminado a través del excremento y de la orina.
El aprovechamiento de las proteínas por los animales en confinamiento es menor debido a que la regeneración muscular es menor debido a su poco movimiento, aumentando la eliminación por heces.
Una gran parte del nitrógeno que es eliminado en las excretas se evaporaba y forma amoníaco (NH3) durante el almacenamiento de estas en las fosas o en el piso donde los animales realizan estas deposiciones. Al final de este artículo les dejo una fórmula para que puedan calcular la cantidad de nitrógeno que contiene su explotación.
Es importante saber los efectos nocivos que provoca los altos niveles de amoniacos en la salud animal. Todo depende de la dosis, la duración, el tiempo de exposición, cual es el área de contacto, la cantidad inhalado y los hábitos de limpieza y desinfección que se tenga en la explotación.
El amoníaco que se encuentra en las salas es un gas incoloro de olor muy penetrante. Esta forma del amoníaco se conoce también como amoníaco gaseoso o amoníaco anhidro (“sin agua”). El amoníaco gaseoso puede ser comprimido y bajo presión puede transformarse en un líquido. El amoníaco se disuelve fácilmente en agua. Esta forma se conoce también como amoníaco líquido, amoníaco acuoso o solución de amoníaco.
El amoníaco puede ingresar al organismo y afectar a los animales por las vías respiratorias, la ingesta o en contacto con la piel Amoniaco gaseoso afecta las vías respiratorias, las mucosas y los ojos.
La irritación en las vías respiratorias es provocada por la humedad de las mucosas que se disuelven formando el corrosivo hidróxido de amonio, provocando en los animales tos, aumentando la permeabilidad y permitiendo el ingreso de bacterias oportunistas, o patógenas que provoca enfermedades respiratorias. Esto desencadena en un aumento del gasto calórico ya que pone en marcha el sistema inmunológico para aumentar las defensas contra estos patógenos lo que lleva a una disminución de la ganancia de peso diaria.
En las mucosas y en los ojos la irritación por amoniaco provoca lagrimeo y aumento de las secreciones, produciendo el mismo efecto que en las vías respiratorias. A nivel de la piel, el amoniaco provoca, dependiendo de la cantidad y el tiempo que permanezca en contacto quemaduras graves de la piel, si la exposición es constante la irritación en las pezuñas es mayor, produciendo laceraciones que contribuyen a las dermatitis debido a las bacterias que se encuentran en el piso, colonizando estas heridas provocando laceraciones.
Si los animales asinados tienen poca ventilación, el amoniaco puede provocar daños severos e irreversibles como la ceguera, problemas pulmonares graves, podermatitis sangrantes, fiebre y muerte. Quizás la causa primaria no es el amoniaco, sino la puerta de entrada para el ingreso de la causa primaria.
El gas de amoníaco perceptible por el olor a 0.6 a 53 ppm. Apareciendo signos de irritación en concentraciones tan bajas como 24 ppm luego de exposición de 2-6 horas. Luego de exposición de 5 minutos a 72 a 134 ppm. A concentraciones por encima de 1500 ppm puede provocar edema pulmonar.
Limpieza y desinfección continua, ventilación, uso de bacterias en fosas (reducen los sólidos y gases tóxicos del aire). Se usan microorganismos de Bacillus sp. Las que no afectan la salud de los animales.
GEA Bioseguridad