l proyecto Andean Flours engloba cuatro factores: amaranto, quínoa, cañihua y tarwi, cuatro semillas originarias del noreste argentino que se cruzaron en el camino de tres jóvenes salteños que aseguran que, gracias a ellas, muchos podrán nutrirse mejor.
El plan arrancó desde lo académico. La tesis de Ramiro Curti, doctor en ciencias agrarias, apuntó a establecer las bondades nutricionales de esas cuatro semillas, algo desconocidas para los oídos de los porteños. Una larga investigación detalló cómo crecían, quiénes las cultivaban y qué posibilidades había de fermentarlas para elaborar panificados y pastas.
La hermana de Ramiro, la nutricionista Carolina Curti, explica el salto desde lo netamente científico hacia la comercialización. “Con la información de la tesis, empezamos a analizar cómo darle valor agregado. Estas semillas tienen un contenido proteico muy alto y no están disponibles en otros productos. Con la fermentación, logramos una masa madre que estamos transformando en un producto industrializable. Todavía nos faltan algunos ajustes, pero en un año vamos a estar en condiciones de empezar a producirlo en escala”, detalla.
La investigación de los hermanos Curti y de la tercera socia, Paula Costas, nutricionista especializada en desarrollo social, derivará en masa madre en polvo, un primer producto con una vida útil de seis meses, que puede competir en las góndolas con las levaduras. Un segundo paso será la elaboración de panificados. Estos desarrollos “a partir de estas especies nativas significan un cambio de paradigmas en relación con fermentos similares, por su mayor valor nutritivo y por ser aptos para celíacos”, apunta Curti.
No hay capitalistas en el proyecto de los jóvenes, cuyo único apoyo es el de la Universidad Nacional de Salta y del Conicet, donde trabajan como investigadores. Además, confían en el apoyo de Molinos, ya que como parte del concurso Molinos Innova podrán ofrecerle a la compañía una primera opción de compra de su idea.
“Somos investigadores y a veces sentimos que nos falta tener cabeza de industrial, cabeza de negocios. Por eso, buscamos capacitación para desarrollar nuestra idea fuera del laboratorio”, comenta Curti.
En caso de que se queden con el primer puesto de Molinos Innova, irían a visitar Silicon Valley. Una semana en el polo de innovación más importante del mundo sería una buena oportunidad para cambiar la cabeza.