l economista Nicolás Torre, del Instituto de Estudios (Ieral) de la Fundación Mediterránea, publicó un extenso hilo en la red social Twitter, en el que destaca que tanto Argentina como Brasil tienen una “huella ecológica” positiva.
Es decir, que tienen más recursos naturales disponibles que los que consumen anualmente para sobrevivir.
El informe de Torre surgió como respuesta a las acusaciones que surgieron en contra de Latinoamérica en las últimas semanas. Primero por parte del presidente de Francia, Emmanuel Macron, cuando dijo que Brasil no cuida adecuadamente la Amazonia; y luego por la joven activista sueca, Greta Thunberg, que acusó a cinco países de inacción ante el calentamiento global; entre ellos, a Argentina.
Concretamente, Torre utilizó como base un sistema denominado “Ecological Footprint accounting”, diseñado en 1990 por dos investigadores de la Universidad de Columbia, que se traduce como “Contabilidad de la Huella Ecológica” y que mide la demanda y la oferta de recursos naturales en un determinado territorio (un país, un continente o el planeta entero).
Hay dos términos claves. El primero es la “huella ecológica” que mide los activos ecológicos que requiere una población determinada para producir los recursos naturales que consume y para absorber sus desechos, especialmente las emisiones de carbono.
En cuanto a la oferta, se calcula la “biocapacidad”, que es la productividad de los activos ecológicos, tanto en su posibilidad de generar alimentos como de absorber desechos (C02) si las tierras no se cosechan.
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Ambos conceptos se expresan en hectáreas globales; que son hectáreas estandarizadas comparables a nivel mundial con una productividad promedio mundial.
Así, si un país tiene una huella ecológica que excede su biocapacidad, se considera que tiene un “déficit ecológico” y que termina satisfaciendo su demanda importando recursos, liquidando sus propios activos ecológicos (como la sobrepesca) y/o emitiendo dióxido de carbono excedente a la atmósfera.
Por el contrario, si la biocapacidad excede la huella, se considera una “Reserva Ecológica”. O por oposición al déficit, podría decirse que un “superávit”.
Las evaluaciones están actualizadas hasta 2012 y, en el caso de Argentina, indican que tiene una biocapacidad superior a su huella ecológica. “La población argentina casi se duplicó en los últimos 60 años y la oferta ecológica per cápita se redujo. Pero la huella se mantiene en torno a cuatro hectáreas globales”, indicó Torre.
Del mismo modo, Brasil tiene más recursos de los que consume, lejos de lo que expresan líderes europeos de que debería “cuidar su ecología” para poder ingresar al acuerdo UE-Mercosur.
Agrovoz