l otoño es la estación de las bayas y los escaramujos. Los árboles cambian de color y se comienzan a caer las hojas. Las temperaturas por el día aún son agradables, lo cual es de agradecer a la hora de trabajar en el jardín, pero por las noches ya pueden aparecer las primeras heladas.
Son bastantes las labores que hay que realizar en esta época y no debemos descuidarlas si deseamos que comience con buen pie la siguiente. Además, si las eludimos, durante el invierno nuestro jardín parecerá un espacio abandonado y desalentador.
- Bicho taladro: en esta época también podés tener ataques de bicho taladro. Observá la base de los árboles y arbustos para ver si hay aserrín. Para su control, debés realizar tres aplicaciones cada 15 o 20 días con un insecticida sistémico, pulverizando también la base y el suelo circundante. Usar cápsulas es muy recomendable como tratamiento. Puede llevar dos o tres años controlar los ataques.
- Fertilizar: elegí un fertilizante bien equilibrado, que tenga proporciones iguales de nitrógeno, fósforo y potasio, y que contenga calcio. El triple 15 es una opción, pero no posee calcio. Aplicá y regá abundantemente. Esto alentará a las células vegetales a engrosarse, haciendo que las plantas sean más resistentes a los hongos.
- Rosas: viene bien una fertilización de otoño. Además, recordá dejar los frutos (escaramujos) que toman buen color en otoño y permanecen mucho tiempo.
- Hojas: el otoño produce una gran cantidad de materia foliar. Podés sumarla al compostaje o pasarle la máquina de cortar pasto por encima y sumar la hoja molida como mulch a los canteros. Evitá usar sopladoras de hojas, ya que la utilización prolongada de éstas perjudica a las plantas.
- Bulbos: plantá bulbos de floración primaveral en canteros y macetas, como jacintos y narcisos. Los bulbos de tulipán se plantan en mayo, una vez que la temperatura del suelo se haya enfriado.
- Dalias: sacar algunos pimpollos de las dalias para prolongar su floración hasta las primeras heladas.