os frutos finos están en auge. Luego de fuertes campañas para incentivar el consumo de arándanos y cerezas, el empresario Alejandro Bulgheroni incursiona en la producción y exportación de frutas. Su compañía factura millones y se posiciona como la productora más grande de la Argentina.
El dueño de Pan American Energy fundó Extraberries, una firma que –en asociación con otras empresas– se dedica a la producción de arándanos, cerezas, peras y manzanas. La compañía frutícola posee más de 500 hectáreas en campos de Salta, Entre Ríos, Río Negro y Chubut, y factura anualmente entre US$15 y US$20 millones. “En cerezas somos los productores más grandes de la Argentina, tanto en hectáreas como en kilos exportados; en arándanos estamos entre los cinco primeros”, destaca Adolfo Storni, CEO de la firma.
El consumo interno de frutos finos se vio beneficiado gracias a campañas de difusión y promoción. Según los datos arrojados por las cámaras del sector, el consumo nacional creció un 250% en los últimos tres años.
En 2018, la firma invirtió más de US$10 millones en nuevas líneas de empaque y coberturas para mitigar el riesgo climático.

La compañía produce anualmente dos millones de kilos de arándanos y tres millones de kilos de cerezas, de los cuales entre un 70% y un 80% es destinado a exportación. Los principales mercados receptores son Estados Unidos, Canadá, Europa, Brasil y Medio Oriente.
En el corto plazo, la empresa espera insertar más de la mitad de su producción de cerezas en el mercado chino. En este sentido, Extraberries trabaja junto al Senasa y las autoridades chinas para la habilitación de la Patagonia como zona libre de plagas, ya que ello agilizará la operatividad comercial con el país asiático. “De esta manera, cambiaría el protocolo y no nos exigirán más la permanencia de las cerezas en una cámara con frío por 15 días”, aclara Storni.
La Argentina se enfrenta a competidores mundiales como Chile y Perú, ambos con ventajas arancelarias competitivas para ingresar a los principales mercados internacionales. “Cuando vamos a China pagamos un 10% en el caso de las cerezas y un 15% en arándanos; eso nos quita competitividad”, señala Storni.
Presión fiscal, falta de créditos y acuerdos de libre comercio, son otros de los obstáculos que enfrenta el sector. Respecto a las fortalezas, la calidad y el sabor de los frutos argentinos cuentan con un potencial enorme de cara a la creciente demanda mundial.

Al tratarse de frutos finos, la cosecha requiere de mano de obra, generando un impacto social en las zonas de producción. La cosecha manual se complementa con un packaging tecnificado con robots y máquinas.
Extraberries posee una estructura fija de 200 empleados y cuenta con entre 1.000 y 4.000 operarios en época de cosecha y poda. “Esperamos que el actual Gobierno tenga una agenda productiva que nos ayude a nosotros a traer más dólares al país, generando inversiones, empleo y desarrollo local. Cada empresa frutícola exitosa termina generando una comunidad más próspera”, expresan desde Extraberries.
Sobre las innovaciones y la expansión de la empresa, Extranberries anunció un proceso de reconversión de variedades de frutos y la firma de acuerdos de exclusividad con uno de los mayores viveros del mundo para el lanzamiento de una nueva variedad de arándanos.
Sobre las cerezas, las nuevas plantaciones de Extraberries son pioneras en la realización de “huertos peatonales”, lo que implica la creación de plantas más “petisas”, permitiendo cosechar sin necesidad de utilizar escaleras. De esta manera, se colabora con la seguridad de los empleados de una manera menos costosa y más productiva.
