xisten muchas maneras de incorporar la espinaca en tus comidas. Esta poderosa verdura posee vitamina A, favorece el buen funcionamiento del sistema inmune y previene enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares. Te dejamos tres recetas exprés para que puedas disfrutar de sus beneficios nutricionales.
Esta bebida es ideal para comenzar tu día y consumir por las mañanas un nutritivo desayuno para iniciar con energía tus actividades.

Lavar, desinfectar, secar y cortar las hojas de espinaca en trozos pequeños. Cortar la banana en pequeños trozos. Colocar los trozos de espinaca y de banana en el vaso de la batidora. Añadir la leche de almendras. Batir con la batidora hasta alcanzar la consistencia deseada. Servir en un vaso grande.
La receta se puede preparar con cualquier otro tipo de leche animal o vegetal.
Este nutritivo aperitivo mediterráneo es fácil y rápido de hacer.

Lavar las hojas de espinaca, retirarles el cabito y escurrirlas bien. Calentar aceite en una sartén profunda, saltear el puerro y agregar las hojas de espinaca de a poco; a medida que se van bajando, incorporar el resto para que se tiernicen rápidamente en ese fondo. Pasarlas a un colador, exprimirlas, picarlas y ponerlas en un bol. Condimentar con sal, pimienta, nuez moscada y azúcar. Agregar el queso rallado y mezclar bien.
Extender la masa filo, cuidar que queden superpuestas de a tres hojas, y cortar tiras anchas de unos diez a doce centímetros. Trabajar con una tira pincelando una primera hoja con aceite de oliva, acomodar otra hoja y volver a pincelar, terminando con una tercera hoja. Disponer un poco del relleno cercano al borde angosto, acomodar un cuadrado de queso feta y tapar con masa, cuidando que ese primer doblez quede como un triángulo. Volver a doblar respetando la forma triangular en tres a cuatros movimientos similares que conserven el triángulo. Cortar la masa, cerrar el borde, acomodar en una placa aceitada y pintar con huevo. Continuar del mismo modo con el resto de la tira de masa hecha con tres hojas, y luego con toda la masa y el relleno restantes. Hornear a 180ºC hasta que la masa esté dorada y se haya hojaldrado.
Los flanes salados son una opción perfecta para servir como entrada y son muy sencillos de hacer.

Cocer las hojas de espinaca durante tres minutos en agua salada, escurrirlas y presionarlas sobre un colador para eliminar bien el agua. Picarlas bien finas y reservarlas. Calentar 50 gramos de manteca en una cazuela, y luego añadir la harina y la leche. Remover sin cesar durante cinco minutos, reservando la mitad en otra cazuela al calor para el final. Incorporar las espinacas picadas, salpimentarlas, cocerlas durante tres minutos a fuego bajo y apartarlas del fuego.
Precalentar el horno a 180ºC. Batir los huevos con la nata y añadirlos a la cazuela en hilo fino, mezclando con unas varillas hasta obtener un compuesto homogéneo. Engrasar con el resto de la manteca seis moldes individuales de flan y verter en ellos la mezcla preparada. Colocar los moldes en una fuente con agua y meterlos al horno a baño María, entre 25 y 30 min a 180ºC.