Por Agroempresario.com
El dólar blue bajó este jueves $5 al cerrar en $1.445, mientras que las divisas financieras, como el Contado con Liquidación (CCL) y el MEP, se mantuvieron estables. Estas fueron las primeras reacciones tras la flexibilización del cepo anunciada por el Banco Central el martes por la noche. Para los analistas, la medida es un paso en la dirección correcta, aunque podría incrementar la presión sobre las reservas internacionales.
A pesar de las preocupaciones iniciales, la mayoría de los expertos minimiza el impacto que podría tener la reducción del plazo de pagos de las importaciones sobre las reservas. Argumentan que, debido al efecto recesivo del plan de shock monetario y emisión cero, no se espera una gran demanda importadora. Esta decisión, además, podría reducir la demanda importadora de CCL, colaborando en la disminución de la brecha cambiaria.
Nery Persichini, jefe estratega de GMA Capital, evalúa que "la medida apunta a bajar la brecha cambiaria mediante mejores incentivos y la desregulación del cepo". En contraste con las intervenciones pasadas, el gobierno ahora opta por incentivar la confianza de manera sostenible.

La flexibilización del cepo también ha sido bien recibida por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, se reunió con el ministro de Economía, Luis Caputo, y expresó su apoyo a la administración de Javier Milei, destacando el sólido desempeño en la lucha contra la inflación y la consolidación fiscal.
En este contexto, el economista Amilcar Collante señaló que la liberación de restricciones para el comercio exterior es una señal positiva alineada con las expectativas del FMI, lo que podría facilitar la obtención de fondos frescos para ensayar la liberación completa del cepo cambiario.
Fermín López, analista de Cocos, considera que "la eliminación gradual de las restricciones es una decisión acertada, siempre y cuando la macroeconomía lo permita". Christian Buteler, analista financiero, también apoya la flexibilización del cepo, opinando que es una medida positiva para normalizar la política cambiaria.
Sin embargo, Claudio Caprarulo, director de Analytica, plantea que el interrogante principal es cómo se pagará la mayor demanda de dólares habilitada por la reducción de plazos para importaciones, dado el escaso nivel de reservas.
Persichini y otros analistas no esperan que estas medidas tengan un gran impacto inmediato sobre las reservas. No obstante, creen que los beneficios en términos de expectativas y estabilidad cambiaria superarán los costos potenciales.

El economista Juan Manuel Franco de SBS resalta que "los mercados seguirán atentos a los flujos de dólares hacia Argentina", dada la posición estacionalmente vendedora del BCRA en el segundo semestre del año.
La flexibilización del cepo podría descomprimir la demanda de dólares en el mercado informal y en el CCL, especialmente entre aquellos que habían recibido asistencia estatal durante la pandemia. Gabriel Caamaño, economista, sugiere que la medida podría reducir la brecha cambiaria, destacando que la misma es consecuencia directa del cepo.
Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, añade que "la mayor demanda de divisas en el mercado oficial puede contribuir a una mejor fluidez de la economía real", mientras que el economista Fernando Baer de Quantum Finanzas advierte sobre los posibles riesgos de una mayor brecha cambiaria.
La eliminación total del cepo sigue siendo un tema debatido. Mientras que algunos analistas, como Persichini, ven posible una salida gradual para el último trimestre de 2024, otros, como Maximiliano Ramírez, no anticipan una apertura completa antes de 2025.
En conclusión, la flexibilización del cepo es vista como un paso necesario y positivo por la mayoría de los analistas, aunque con ciertos riesgos y desafíos a corto plazo. La dirección y la implementación efectiva de estas políticas serán cruciales para determinar su impacto final sobre la economía argentina y la estabilidad cambiaria.