Por Agroempresario.com
El dólar blue abre este viernes a $1.445 en las cuevas del microcentro porteño. En el segmento bursátil, el dólar contado con liquidación (CCL) se negocia a $1.329, mientras que el dólar MEP opera en $1.333.
Argentina se encuentra al borde de una decisión económica crucial: la unificación cambiaria. Según analistas, este proceso podría concretarse antes de lo previsto, posiblemente en octubre de este año. No obstante, la falta de reservas internacionales y la elevada brecha cambiaria plantean un escenario complejo y lleno de interrogantes.
El uso de dólares adquiridos en el mercado oficial para intervenir en el CCL ha acelerado los tiempos del Gobierno, pero también ha revelado las limitaciones del Banco Central. A pesar de las medidas implementadas, la brecha cambiaria sigue siendo elevada y la acumulación de reservas está comprometida.
Expertos señalan que el esquema cambiario actual ha llegado a su límite natural. La devaluación del tipo de cambio real y la disminución de las compras netas de dólares por parte del Banco Central son claras señales de esta situación. La reducción del impuesto PAIS y la intervención en el CCL generan presiones adicionales sobre las reservas.

Uno de los principales desafíos del Gobierno es la escasez de dólares. Aunque el Banco Central ha anunciado medidas para esterilizar parte de la base monetaria y ha recurrido a instrumentos como los REPO para obtener liquidez, estas soluciones son transitorias y no resuelven el problema de fondo.
La unificación cambiaria es necesaria para eliminar las distorsiones del mercado y fomentar la inversión. Sin embargo, el salto devaluatorio que se estima necesario podría generar un nuevo brote inflacionario y afectar el poder adquisitivo de los salarios.
La dinámica de las reservas internacionales será crucial para el éxito de la unificación cambiaria. La necesidad de honrar los compromisos de deuda y la falta de confianza de los inversores complican aún más el panorama económico.
Juan Pedro Mazza, estratega de Renta Fija de Cohen, indica que la decisión de utilizar los dólares comprados en el MULC para intervenir en el CCL acelera los tiempos del gobierno, pero tiene un alto costo para la acumulación de reservas. Desde la devaluación del 10 de diciembre, el tipo de cambio real se ha abaratado un 46% en términos reales, y el BCRA ha pasado de registrar un promedio de compras netas diarias de 141 millones de dólares a solo 3 millones de dólares desde junio.
Según Portfolio Personal Inversiones, la Base Monetaria (BM) se contrajo $133.939 millones por el factor "Otros", la mayor contracción desde que se anunció el mecanismo de intervención. Este factor refleja las operaciones de mercado abierto y el mark to market de futuros de dólar.
La liquidez estimada en Treasuries y otros activos en moneda dura es de US$10.212 millones, lo que permite al BCRA intervenir en el mercado financiero. Sin embargo, las reservas netas se deteriorarían a -u$s8.261 millones.
El Gobierno anunció recientemente la compra y el giro de dólares por u$s1.528 millones para hacer frente a los intereses de deuda en enero de 2025. Esta medida ofrece una solución transitoria a través de un endeudamiento a corto plazo, pero no resuelve la falta de reservas.
Para levantar las restricciones cambiarias, el gobierno necesitaría realizar un salto devaluatorio del 40%, elevando el dólar a $1.373. Sin suficientes reservas, el nuevo esquema cambiario sería una flotación administrada, con devaluación e inflación corriendo a un ritmo similar. La unificación cambiaria podría eliminar prácticas que debilitan la acumulación de reservas y devolver competitividad al peso, generando un flujo de ingreso de capitales y ayudando a reabastecer las arcas del Central.