Por Agroempresario.com
En los Llanos de La Rioja, las sequías son un desafío recurrente que afecta significativamente la producción ganadera. Con precipitaciones estacionales concentradas entre noviembre y marzo, la región recibe un promedio de 350 milímetros de lluvia anuales, pero con grandes variaciones. Esta situación limita la disponibilidad de agua y forraje, esenciales para la ganadería. Frente a esto, el INTA ha desarrollado una serie de recomendaciones para mejorar el manejo del rodeo bovino en estas condiciones adversas.
Roxana Ávila, especialista del INTA La Rioja, explicó: “Las consecuencias directas de la sequía impactan en dos aspectos fundamentales: la disponibilidad de agua y la producción de forraje”. La falta de lluvias afecta tanto las represas que suministran agua a los animales, como el crecimiento de la vegetación natural, principal recurso forrajero de la región.
Según datos satelitales y pluviométricos, una extensa área de los Llanos de La Rioja está actualmente bajo sequía, lo que resulta en una muy baja o nula disponibilidad de forraje. Ante esta situación, el INTA implementa tecnologías y prácticas recomendadas a través de sus cinco agencias de extensión, redes sociales y el programa radial Sendero del INTA, para que estas lleguen a los productores locales.
La falta de forraje provoca que los animales no puedan satisfacer sus necesidades nutricionales diarias, lo cual reduce su condición corporal, disminuye la producción láctea y afecta el peso de los terneros. Además, el porcentaje de preñez desciende debido a que las vacas permanecen en anestro, y en casos extremos, se produce mortandad.

Una de las herramientas clave es el destete precoz, que ayuda a mitigar los efectos de la sequía en la eficiencia del rodeo. Este método mejora la condición corporal de las vacas, reactivando su actividad sexual y aumentando así el porcentaje de preñez. “En vacas con cría al pie y baja condición corporal, la preñez puede no alcanzar el 60 %. Con el destete precoz, los porcentajes de preñez pueden superar el 80 %”, destacó Ávila.
Otra recomendación es la selección de animales. Se debe realizar una revisión exhaustiva del rodeo y retener aquellos animales que constituyen la “fábrica” de terneros, es decir, vientres y toros. El resto de las categorías solo deben mantenerse si las condiciones de forraje lo permiten. Los criterios para la salida de animales incluyen improductividad, desgaste dentario y baja condición corporal.
En situaciones de sequía, existen tres opciones para los animales retenidos: venta, pastaje o alimentación en el campo. La venta implica descapitalización y costos para recomponer el rodeo posteriormente. El pastaje es la opción más económica, pero con riesgo de robo o enfermedades. La alimentación en el campo es costosa, pero permite mayor control sobre la sanidad y el riesgo de robos.
Para la alimentación en el campo, es crucial cubrir los requerimientos de mantenimiento con alimentos combinados adecuadamente para evitar desbalances. Los animales deben acostumbrarse a la nueva dieta durante aproximadamente 10 días, incrementando gradualmente la cantidad de alimento. Es esencial asignar un mínimo de 50 centímetros de frente de comedero por animal para asegurar el acceso equitativo al alimento. Además, el suministro de agua en cantidad y calidad es fundamental.

Ávila recomienda la suplementación adecuada de los animales, teniendo en cuenta algunas consideraciones clave. “Los animales deben acostumbrarse a los alimentos proporcionados, incrementando la cantidad diaria hasta alcanzar la ración definitiva. Si el lote no es homogéneo, deben separarse por tamaño para evitar que los más grandes consuman mayor cantidad de alimento”, explicó Ávila. También es importante suministrar el alimento a la misma hora cada día y asegurar el acceso adecuado al agua.