Por Agroempresario.com
La reciente promesa del Gobierno de reducir en diez puntos el impuesto PAIS, aplicado a bienes e insumos importados, ha generado una gran expectativa en el mercado automotor argentino. Con la rebaja, que se espera entre en vigencia en septiembre, la alícuota regresaría al 7,5%, lo que podría aliviar los costos tanto para los vehículos completos como para las autopartes. Sin embargo, la pregunta que todos se hacen es: ¿cuánto de esta reducción se trasladará efectivamente a los precios que pagan los consumidores?
Actualmente, los autos en Argentina enfrentan una carga impositiva cercana al 58%, lo que los convierte en algunos de los más caros de la región. Los fabricantes y concesionarios suelen señalar esta presión fiscal como una de las principales razones detrás de los altos precios. Por lo tanto, la lógica sugiere que una reducción del impuesto PAIS debería reflejarse en una disminución de los precios, al menos en los autos importados y aquellos que dependen en gran medida de autopartes extranjeras.
Martín Zuppi, presidente de Stellantis Argentina y de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), comenta: "La quita del impuesto PAIS no impactará en los precios de manera uniforme, ya que no todos los autos son importados. Sin embargo, una baja en este impuesto es una buena noticia para la industria y debería traducirse en precios más competitivos. Los consumidores podrían ver una reducción en los precios, pero no necesariamente del 10%".
Es importante tener en cuenta que los autos que se importan en un mes suelen comercializarse uno o dos meses después. Esto significa que, si el impuesto PAIS se reduce en septiembre, los autos que se importaron en agosto y pagaron la alícuota más alta podrían no experimentar una reducción inmediata en sus precios. Esto crea un escenario en el que las marcas con más volumen de ventas podrían decidir absorber el costo del impuesto anterior o bien, utilizarlo como una ventaja competitiva frente a sus rivales.

Otro factor a considerar es la dinámica del mercado local. Hugo Belcastro, importador de la marca BAIC y presidente de la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (CIDOA), señala: "El consumidor será clave en esta ecuación. Con la actual oferta y competencia, será interesante ver si las marcas que no ajusten sus precios pierden terreno frente a aquellas que sí lo hagan".
Además de los autos completos, la reducción del impuesto PAIS también beneficiará a la industria autopartista. Juan Cantarella, presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), enfatiza que "la competitividad de la cadena exportadora mejorará con esta reducción, pero el impacto en el mercado local dependerá de cómo las terminales manejen esta oportunidad en un contexto de baja rentabilidad".
El impacto en los precios variará según el segmento del mercado. Los autos más accesibles, que ya operan con márgenes reducidos, podrían no experimentar una reducción significativa. Por otro lado, los vehículos de gama media y alta, que tienen márgenes más amplios, podrían ofrecer descuentos más atractivos, incentivando las ventas en un momento de alta inflación y devaluación constante.
En conclusión, la reducción del impuesto PAIS ofrece una oportunidad para que las automotrices ajusten sus precios y ganen competitividad. Sin embargo, el verdadero impacto dependerá de múltiples factores, incluyendo la estrategia de cada marca, la dinámica del mercado y la reacción de los consumidores. Solo el tiempo dirá si esta medida traerá el alivio esperado a los bolsillos de los argentinos.