Por Agroempresario.com
La crisis económica actual ha obligado a la clase media argentina a ajustar sus hábitos de consumo, especialmente en el ámbito de las compras en supermercados. Según un informe reciente de la consultora Trendsity, más de la mitad de los argentinos están utilizando sus ahorros para cubrir gastos corrientes, con la clase media particularmente afectada. Mariela Mociulsky, titular de Trendsity, señala que este sector social, al igual que en crisis pasadas, se siente "empobrecido y golpeado en su identidad".
Un dato revelador es que el 63% de los encuestados afirma que no puede ahorrar, y un 87% expresa preocupación por la evolución de la crisis. Para enfrentar la recesión, la clase media ha comenzado a implementar diversas estrategias para estirar su presupuesto.
Uno de los cambios más significativos es la preferencia por productos de marcas más económicas. El 76% de los consumidores de clase media ha optado por marcas de segunda o tercera categoría, así como por productos de marca propia de los grandes supermercados. Estos productos suelen ser entre un 20% y un 30% más baratos y, en muchos casos, son fabricados por las mismas compañías que producen para las marcas líderes.
Particularmente, los jóvenes han mostrado mayor disposición a probar estas opciones más económicas, con un 52% indicando que encuentran estos productos tan buenos o incluso mejores que los que usaban anteriormente.
En respuesta a la crisis, ha surgido un nuevo tipo de consumidor, denominado "consumidor peregrino". Este perfil se caracteriza por hacer compras en varios comercios diferentes en busca de mejores precios y promociones, dejando atrás las compras mensuales en grandes supermercados. Además, para adaptarse a la inflación, muchos han reducido el consumo de carne vacuna, optando por proteínas más económicas como el cerdo, el pollo, o incluso alternativas vegetales como las legumbres.

El impacto de la crisis también se refleja en los proyectos personales de la clase media. Un 68% de los encuestados ha cancelado o pospuesto planes como viajes o refacciones en el hogar. Asimismo, un 63% ha reducido gastos extras, como gimnasios, clubes o clases de idiomas, mientras que un 34% ha postergado el pago de alguna factura de servicios. De manera preocupante, el 32% ha dejado de comprar medicamentos.
El costo de la canasta básica para la clase media en Buenos Aires aumentó en julio a $1.450.000, un 4,3% más que el mes anterior. Esto significa que una familia de clase media necesitó aumentar sus ingresos en $59.000 en un solo mes para mantener su nivel de vida.
En resumen, la clase media argentina enfrenta la crisis económica con ingenio, adaptando sus hábitos de consumo y ajustando su presupuesto para sobrevivir en un contexto cada vez más desafiante.