Por Agroempresario.com
La campaña agrícola 2024/2025 se perfila como una de las más desafiantes para los productores de soja y maíz en la Argentina, especialmente en los campos arrendados que representan cerca del 70% de la producción.
Según informes recientes de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y la consultora AZ-Group, los márgenes de rentabilidad para estos cultivos se encuentran en niveles preocupantes, con pérdidas significativas proyectadas.

En la región núcleo, que incluye el sur de Santa Fe, el sudeste de Córdoba y el norte bonaerense, la soja de primera, sembrada en octubre, muestra una pérdida de 69 dólares por hectárea en campos alquilados.
La situación es aún más crítica para el maíz tardío, con una pérdida estimada de 138 dólares por hectárea bajo las mismas condiciones. Estos resultados se deben a la combinación de menores precios internacionales, mayores cosechas en Estados Unidos y Brasil, y la presión impositiva local. A pesar de la reducción de costos en algunos insumos como los fertilizantes, el impacto de los altos precios del combustible y otros costos pesificados ha empeorado la situación.
La soja en campos propios presenta un margen positivo de 288 dólares por hectárea, pero esta cifra es significativamente menor en comparación con los 438 dólares por hectárea registrados en agosto del año pasado.

La consultora AZ-Group advierte que, para la campaña 2024/25, será crucial para los productores enfocar sus esfuerzos en la gestión eficiente y en proteger el capital de trabajo, con la esperanza de que posibles cambios en los derechos de exportación el próximo año puedan mejorar el panorama.
Mientras tanto, se requerirán altos rendimientos para evitar pérdidas en un mercado con una oferta abundante y precios desfavorables.