ace cuatro años se implementó un nuevo régimen de patentes (KDA) en Irlanda que permitió gravar al 6,25% los beneficios por los inventos patentados y los programas informáticos con los derechos reservados que obtenga cada empresa de ese país.
La deducción fiscal, denominada Knowledge Development Box (KDB), se ha diseñado para atraer la inversión extranjera, aplicando una deducción a todo el beneficio generado por la inversión en investigación y desarrollo que realice una compañía en Irlanda.
Los impuestos locales, conocidos como tasas, no se basan en los ingresos, sino que gravan a los propietarios de un negocio por un valor de arrendamiento de la propiedad. La cuantía de las tasas varía en función de la región donde esté asentada. Sin embargo, en su política de menor intervención estatal, el Estado ofrece muy pocos servicios.
En las últimas décadas, Irlanda ha recibido una enorme cantidad de dinero de inversiones extranjeras. La mayoría de estos recursos provienen de más de 700 empresas estadunidenses que han trasladado su sede a Irlanda, generando 130.000 nuevos empleos. Dentro de las empresas norteamericanas que decidieron trasladar sus oficinas centrales a ese país se destacan: Intel, Boston Scientific, Dell, Pfizer, Google, Hewlett Packard, Facebook y Johnson and Johnson.
La economía de Irlanda, moderna y enfocada al comercio, ha crecido mucho desde la modificación de su régimen tributario, especialmente por la reducción del impuesto sobre las empresas hasta el 12,5% actual. Pasó de ser uno de los países más pobres de la Unión Europea al cuarto más rico después de Luxemburgo, Noruega y Suiza.
Este caso muestra perfectamente cómo bajando la presión fiscal se promueve la inversión y su consecuente aumento en la recaudación. Obviamente, en el corto plazo, el gasto público improductivo debe ser la variable de ajuste.