Por Agroempresario.com
En los primeros nueve meses de 2024, el financiamiento bancario en dólares para el sector agropecuario en Argentina registró un crecimiento significativo del 87%, alcanzando los 2.662 millones de dólares. Este aumento, que representa el 40% del total de créditos otorgados, es el nivel más alto desde 2019. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), esta tendencia responde a varios factores, entre los cuales destacan la estabilidad cambiaria, la reducción de regulaciones en el mercado y el incremento de depósitos en dólares, impulsado por programas de blanqueo de capitales.
A pesar de que el volumen total de financiamiento al sector agropecuario disminuyó un 7% respecto al mismo período de 2023, los préstamos en moneda extranjera destacaron con una notable expansión, mientras que los créditos en pesos cayeron un 30%. Esta caída en los préstamos en pesos es atribuida a la incertidumbre económica y la alta inflación que afecta al sector. En contraste, los créditos en dólares se consolidaron como la principal fuente de financiamiento para los productores, superando incluso los niveles previos a la crisis de 2019.

“La participación de los préstamos en moneda extranjera pasó del 13% en 2022 al 40% en 2024”, destaca el informe de la BCR. Aunque este aumento es significativo, aún está lejos del pico histórico de 2019, cuando los créditos en dólares representaron el 73% del total de financiamiento al sector agropecuario.
Entre las causas de este crecimiento en los créditos en dólares, se encuentra la mayor facilidad de acceso a financiamiento en moneda extranjera por parte de los bancos locales, que ahora enfrentan menores exigencias regulatorias. Además, las expectativas de una desaceleración en el ritmo de devaluación del peso (actualmente en torno al 2% mensual) también influyen en la preferencia por los préstamos en dólares.

A pesar de ser una fuente importante de divisas para el país, el financiamiento bancario al sector agrícola sigue siendo relativamente bajo en comparación con otras alternativas como el crédito comercial y el mercado de capitales. Históricamente, los productores han recurrido a estas fuentes para financiar sus insumos y capital de trabajo, debido a las condiciones más competitivas que ofrecen.
En cuanto a la morosidad, el sector agropecuario ha mantenido una tasa de cumplimiento destacable en la última década, con niveles entre el 90% y el 98%. Según los datos proporcionados por la BCR, durante los primeros nueve meses de 2024, el 97% de los deudores se encontraban en situación normal, sin retrasos mayores a 31 días.

A pesar de la sequía que afectó las cosechas en los últimos años, la capacidad de repago del sector no se vio comprometida, lo que refuerza la confianza de los bancos en la solvencia de los productores agropecuarios.
Este panorama indica que, aunque persisten desafíos económicos, el sector agropecuario argentino sigue mostrando signos de resiliencia y capacidad para adaptarse a nuevas formas de financiamiento.
