Por Agroempresario.com
La influenza aviar altamente patógena (IAAP) se ha convertido en una de las principales preocupaciones sanitarias en América Latina. Con casos confirmados en países como Colombia y Perú, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha emitido una alerta, alertando sobre el riesgo creciente de propagación de esta enfermedad viral que afecta a aves domésticas y silvestres.
El virus de la IAAP se transmite principalmente por heces, secreciones respiratorias y el contacto con superficies contaminadas. Si bien no representa un riesgo directo para los humanos, sus consecuencias para la producción avícola pueden ser devastadoras, tanto económica como comercialmente. En América, Estados Unidos y Canadá han reportado brotes significativos, mientras que en América del Sur, Perú y Colombia también han registrado casos alarmantes.
El Senasa ha reforzado las recomendaciones de bioseguridad para frenar la propagación en las granjas argentinas. Algunas de las medidas clave incluyen:

Los brotes anteriores de IAAP han tenido un impacto económico devastador. En 2022, Estados Unidos sacrificó más de 50 millones de aves para contener el brote. La FAO también advierte que las aves migratorias juegan un papel crucial en la propagación transfronteriza, un riesgo adicional para Argentina, que se encuentra en importantes rutas migratorias.
La influenza aviar es un desafío que afecta a toda la región y requiere acciones coordinadas y responsables. El sector avícola argentino tiene la oportunidad de fortalecer sus medidas preventivas y demostrar su capacidad para proteger la industria.
Con medidas de bioseguridad adecuadas y una respuesta temprana, Argentina puede evitar que la influenza aviar se convierta en una crisis mayor, protegiendo tanto su producción interna como su comercio internacional.