Por Agroempresario.com
En la cuenca lechera de Villa María, Córdoba, la familia Giraudo ha decidido llevar su tambo a un nivel superior, certificar sus procesos y realizar una millonaria inversión de 1.000 millones de pesos. El objetivo: duplicar la cantidad de vacas en ordeñe y continuar con su crecimiento sólido y sustentable.
El establecimiento San Carlos, conocido por sus innovadoras prácticas, logró la certificación IRAM 14400 de "Buenas Prácticas para la Producción Lechera Bovina" (BPL), un logro significativo en la industria lechera. Ramiro Giraudo, uno de los responsables del tambo, compartió que la idea de certificar surgió por la constante búsqueda de la innovación tecnológica y la mejora de los procesos. La certificación incluyó aspectos clave como el bienestar animal, la inocuidad de los alimentos y el equilibrio ambiental.

Con la integración de nuevas tecnologías, los Giraudo han logrado optimizar la producción, incluyendo un sistema de riego de precisión y un manejo de cultivos que asegura el suministro constante de forraje y maíz. Ahora, con el respaldo de créditos de instituciones como el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y el Banco Nación, están avanzando con la instalación de un nuevo sistema de ordeñe tipo "calesita" que les permitirá aumentar su capacidad de ordeñe de 150 a 250 vacas por hora.
Este cambio no solo incrementará la eficiencia, sino que permitirá duplicar el número de vacas en ordeñe, alcanzando las 1.500. Los Giraudo demuestran que la lechería, cuando se apuesta por la innovación y la mejora continua, tiene un futuro prometedor, con procesos y tecnología al servicio de un crecimiento sustentable.