Por Agroempresario.com
El agro se encuentra atravesando uno de los escenarios económicos más desafiantes de los últimos años. Si bien las condiciones climáticas parecen augurar una buena cosecha para 2025, los factores económicos están lejos de ser alentadores. La combinación de precios internacionales en caída, costos internos elevados y un tipo de cambio oficial estancado ha llevado a muchos productores a operar con márgenes negativos, especialmente en campos alquilados.

Los precios de los granos, como la soja, se encuentran en niveles mínimos de los últimos cuatro años. Según Eugenio Irazuegui, analista de Zeni, el precio de la soja ha retrocedido un 24,3% en 2024, situándose en valores de 270 dólares por tonelada para mayo, frente a los 308 dólares del ciclo anterior. Esta situación se agrava por la apreciación del peso, que encarece los costos en dólares, como fletes, combustibles y labores agrícolas.
“El rinde de equilibrio para cubrir costos se ha disparado. Hoy, en campos alquilados del sur de Córdoba, los productores pierden 93 dólares por hectárea”, detalló un informe de AZ Group. En la región núcleo, donde se necesitan 39 quintales por hectárea para alcanzar el punto de equilibrio, los márgenes son apenas positivos, siempre y cuando se mantengan las lluvias.
Además, la presión fiscal continúa siendo un factor crítico. Los derechos de exportación, que no han mostrado reducciones significativas, limitan aún más los ingresos netos de los productores. Este panorama ha derivado en incumplimientos financieros por parte de grandes firmas del sector. Surcos, Los Grobo Agropecuaria y Agrofina acumulan deudas que ascienden a millones de dólares.
Con precios futuros que apuntan a ser aún más bajos, el ciclo 2024/25 se perfila como otro año complicado. Según proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, las exportaciones agroindustriales caerían a 44.820 millones de dólares, una reducción de 710 millones respecto al ciclo anterior.
Para los productores, la falta de rentabilidad inmediata obliga a refinanciar deudas y posponer decisiones estratégicas. Sin ventas inmediatas y con costos en alza, las empresas proveedoras de insumos también sufren el impacto, viéndose forzadas a financiar a los productores.

“El sector necesita medidas urgentes, como la reducción de las retenciones y un tipo de cambio más competitivo, para recuperar su rentabilidad”, advirtió Sebastián Gavaldá, presidente de Globaltecnos.
La realidad es clara: el agro enfrenta un 2025 que exigirá no solo eficiencia productiva, sino también un fuerte respaldo político y económico para superar una tormenta perfecta que pone en riesgo su sostenibilidad.