Por Agroempresario.com
Los fertilizantes fosfatados son esenciales para la productividad de cultivos como trigo, maíz y soja, pero los altos precios actuales dificultan las decisiones de inversión de los productores. En la campaña 2025/26, se abre el debate entre reponer nutrientes o limitar la aplicación ante la suba de costos.
A nivel global, el especialista Josh Linville, de StoneX, advierte que los precios del fosfato seguirán elevados al menos hasta abril o mayo, afectando la siembra de cultivos en el Corn Belt estadounidense. Este escenario también impacta en Argentina, donde los agricultores enfrentan una ecuación insumo/producto desfavorable, especialmente en maíz.

El aumento de precios se explica por factores geopolíticos y de oferta, con China, Rusia y Marruecos como protagonistas. En EE.UU., la relación entre los precios del maíz y el fosfato es la más alta registrada, llevando a una reducción en la aplicación de fertilizantes. En Argentina, la situación es similar, con un stock de fosfatos suficiente pero una demanda contenida por los elevados costos.
Durante 2024, los precios del fosfato monoamónico (MAP) y del fosfato diamónico (DAP) superaron los niveles del año anterior, afectando los márgenes de rentabilidad de los cultivos. La caída del valor del maíz, en particular, agravó la relación insumo/producto, con un incremento superior al 50%.

De cara a la próxima campaña de fina, se espera que la acumulación de inventarios en EE.UU., debido a una aplicación otoñal reducida, pueda moderar los precios a nivel global. Sin embargo, la asequibilidad sigue siendo un desafío, con productores norteamericanos y argentinos enfrentando costos altos y menor poder adquisitivo.
El mercado global de fertilizantes se mantiene volátil, y la toma de decisiones estratégicas será clave para afrontar los desafíos de la campaña 2025/26.