Por Agroempresario.com
En el corazón de la provincia de Buenos Aires, específicamente en Azul, el campo de Rincón de Chillar se ha convertido en un ejemplo de éxito empresarial en el sector agropecuario. A través de la gestión de Milagros de Souza Lage y Aniceto Villalon, este campo de 7900 hectáreas no solo produce alimentos tradicionales como trigo, cebada, maíz, soja y girasol, sino que también se ha adentrado en sectores innovadores como la producción de trufas de alto valor, conocida mundialmente como el “diamante negro” de la gastronomía.
El campo cuenta con dos tambos pastoriles que ordeñan a unas 2000 vacas y lleva adelante una cría vacuna que completa un ciclo productivo diversificado. Sin embargo, lo que más destaca es su incursión en el mercado de las trufas, un cultivo gourmet que lo posiciona en la elite de los agroemprendimientos de alto valor.
Rincón de Chillar pertenece a una familia con una historia de más de un siglo, pero no siempre la suerte estuvo de su lado. Según recuerda Milagros de Souza Lage, el campo se encontraba en condiciones devastadoras cuando ellos tomaron la administración en 2019. “El campo estaba mal trabajado, lo recibimos en una situación triste, prácticamente saqueado por los anteriores administradores. Sin embargo, fue el desafío de transformar lo negativo en positivo lo que nos motivó desde el primer momento”, explica Milagros.
Apenas asumieron la gestión, enfrentaron un nuevo reto: la pandemia de COVID-19. A pesar de los temores de que un brote podría clausurar el tambo, la situación también trajo consigo un cambio positivo en el equipo de trabajo. “La gente valoraba poder trabajar al aire libre, ir y venir sin estar encerrados como sucedía en otros sectores”, dice Aniceto Villalon, quien también asegura que la crisis obligó a reestructurar el organigrama y la mecánica de trabajo en la empresa, dándole mayor protagonismo a la gestión operativa y de recursos humanos.
Uno de los primeros pasos para recuperar el campo fue sanear la agricultura. Según Aniceto, la agricultura fue el punto de partida para devolverle al campo su productividad. “Lo primero fue aplicar los productos necesarios para eliminar el yuyal en los lotes. Con un paquete tecnológico de punta, hoy todo el campo está mapeado por ambientes, lo que nos permite realizar siembras y fertilización variables”, afirma. El suelo en la región es apto para una agricultura de alta productividad, con rendimientos de hasta 8000 kg/ha en maíz y 5500 kg/ha en trigo.
La comercialización es otro de los pilares fundamentales del éxito de Rincón de Chillar. Con el asesoramiento de la consultora AZ-Group, la empresa realiza un análisis mensual de la coyuntura y tiene un equipo administrativo en Tandil dedicado a maximizar los ingresos por la venta de granos.
En el ámbito de la lechería, el desafío era también recuperar una estructura que había crecido desmesuradamente, sin base sólida. Para ello, incorporaron al asesor Hugo Quatrocchi, quien les ayudó a enfocarse en la selección genética de las vacas, el manejo de la sanidad y la alimentación. Como resultado, los tambos de Rincón de Chillar se caracterizan por ser de alta eficiencia, con planes sanitarios estrictos y una genética de primer nivel, importada desde Estados Unidos.
La empresa tiene dos tambos: uno con vacas de alta producción y otro con vaquillonas recién paridas de menor rendimiento. La producción de leche es considerable, alcanzando los 18.000 litros por hectárea de vacas en ordeñe, gracias a la utilización de pasturas de alta calidad como alfalfa y raigrás.
La cría vacuna ha sido otro de los sectores en los que Rincón de Chillar se ha destacado. A diferencia de otros campos donde el rodeo está envejecido, Rincón de Chillar logró renovar su hato de vacas con genética moderna y un plan sanitario muy riguroso. Los terneros se destetan con 180-200 kilos y se venden para invernada, lo que permite mantener una producción estable y en constante crecimiento.
Sin lugar a dudas, uno de los mayores logros de Rincón de Chillar es la producción de trufas negras, un cultivo gourmet que posiciona a la empresa en una categoría de alto valor agregado. En 2008, comenzaron con un análisis del terreno y descubrieron que sus suelos calcáreos y la amplitud térmica del cerro donde se encuentran podían ser perfectos para el cultivo de trufas del Périgord, una variedad de trufa originaria de Francia.
En 2010, se instalaron las primeras hectáreas de trufera con 436 plantines inoculados con trufas. En 2014, la primera trufa fue cosechada, marcando el inicio de una producción exitosa que, en 2024, alcanzó un promedio de 55 kilos de trufas por hectárea. Algunas áreas del campo llegaron a producir más de 80 kilos por hectárea, con trufas que varían en tamaño, algunas alcanzando hasta 600 gramos.
Estas trufas, con su intenso aroma y sabor único, son consideradas un manjar en la alta cocina internacional. Los chefs de Buenos Aires las incorporan a sus menús invernales, mientras que Rincón de Chillar ha logrado posicionarse en mercados internacionales, exportando a Europa, Estados Unidos y el sudeste asiático.
Además de la producción de trufas, Rincón de Chillar ha desarrollado un vivero especializado en la producción de plantines de roble y encina inoculados con trufas, que serán trasplantados para continuar con la expansión de su trufera. Este enfoque hacia la sustentabilidad y la innovación es clave para asegurar la continuidad de la producción en los próximos años.
El éxito de Rincón de Chillar demuestra que con visión, trabajo y pasión por lo que hacen, es posible transformar un campo en una empresa innovadora y rentable. Con una sólida estrategia de diversificación, la integración de nuevas tecnologías y un compromiso constante con la calidad, Milagros y Aniceto están construyendo el futuro de un negocio que se reinventa a cada paso.
El campo no solo ha logrado salir de una situación de crisis, sino que ha dado muestra de cómo se puede dar vuelta una historia adversa a través de la eficiencia, la innovación y el trabajo en equipo. Sin dudas, Rincón de Chillar sigue siendo un ejemplo a seguir para todos aquellos emprendedores que buscan transformar el agro en un negocio altamente competitivo.