Por Agroempresario.com
A la tierra del salame quintero ahora se suma un atractivo inesperado: el vino. Sin planificarlo, una región bonaerense se fue transformando en un destino emergente para los entusiastas del vino y el turismo enológico.
Durante 60 años, la vitivinicultura estuvo prohibida en casi todo el país, con excepción de Cuyo y provincias como Salta y Río Negro. En los años noventa, las leyes cambiaron y la actividad retornó a regiones donde antiguamente se vinificaba. Con el auge del vino en Argentina, surgieron nuevos emprendimientos, como los que hoy florecen en Mercedes, un municipio que ha sido incorporado al programa “Vinos Buenos Aires”, una iniciativa de la Provincia de Buenos Aires para potenciar el enoturismo bonaerense.
A sólo una hora de auto por la Ruta 5, esta zona de producción vitivinícola se convierte en una escapada ideal desde la ciudad. Aquí, tres bodegas ofrecen experiencias únicas para los amantes del vino y la naturaleza.
Desde 2011, este proyecto artesanal invita a disfrutar del vino como una experiencia compartida. “Empezamos con un amigo haciendo vino en el garaje de mi casa para consumo personal; al año siguiente se sumaron más amigos y luego mis hijos”, relata Oscar “Pitu” Echaire, fundador de la bodega Media Hectárea.
En 2018, la producción se amplió para la venta y, en plena pandemia, Pitu adquirió una hectárea en las afueras de Mercedes, donde construyó su casa, la bodega y plantó viñedos de Marselan y Malbec, aún en desarrollo. Actualmente, Media Hectárea elabora blends con uvas del Alto Valle de Río Negro y trabaja en nuevas variedades, incluyendo un Torrontés riojano, un rosado de Malbec y un Merlot.
Las visitas incluyen un recorrido por los viñedos, una explicación sobre el proceso de producción y una degustación en su cava subterránea.
Carlos Abriola y Emiliano Carricondo se conocieron en la escuela de sus hijas y compartieron su pasión por el vino. Así nació en 2022 Las Hijas, un emprendimiento de producción orgánica. En Altamira, cerca de Mercedes, cuentan con viñedos certificados y cultivan 2.000 plantas de Malbec, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Marselan.
Su primera cosecha de Marselan, proveniente de Entre Ríos, pasó ocho meses en barrica de roble francés. Actualmente, Las Hijas abre al público los sábados, ofreciendo visitas guiadas, charlas sobre el cultivo de la vid y la elaboración artesanal del vino. En colaboración con Media Hectárea, han creado un blend mercedino con Marselan, Malbec, Merlot y Cabernet Sauvignon de Río Negro.
La familia Achilli transformó una fábrica de ladrillos abandonada en un prometedor proyecto enoturístico. Inspirados por su conexión con la vitivinicultura y el turismo rural, adquirieron en 2022 tres hectáreas de tierra en Altamira, donde plantaron Malbec, Marselan, Pinot Grigio, Merlot, Cabernet Franc y Sauvignon Blanc.
El viñedo se encuentra al pie de una histórica fábrica de ladrillos, cuyo emblemático horno Hoffman y su chimenea de 25 metros forman un atractivo arquitectónico único. Mientras construyen la bodega, el espacio se usa para eventos y experiencias enoturísticas, con vistas espectaculares al atardecer.
Estos proyectos reflejan el crecimiento del enoturismo en Buenos Aires, una provincia con un enorme potencial gracias a su diversidad de suelos y clima. Aunque el desafío de la humedad implica un esfuerzo adicional, los productores confían en posicionar la región como un destino vitivinícola destacado.
Para quienes buscan una experiencia diferente sin alejarse demasiado de la ciudad, Mercedes ofrece un recorrido por bodegas con historia, pasión y vinos que sorprenden.