Por Agroempresario.com
En medio de una creciente tensión entre el Gobierno nacional y la industria automotriz por los aumentos de precios, el grupo Stellantis eligió marcar su postura sin confrontar: “No participamos del debate político”, afirmó Emanuele Cappellano, presidente de Stellantis Sudamérica, durante el lanzamiento oficial de la producción de la pick-up Fiat Titano en la planta de Ferreyra, Córdoba. Fue la primera aparición pública de los principales ejecutivos de la compañía tras el cruce con el ministro de Economía, Luis Caputo.
La inversión de 385 millones de dólares para este proyecto no solo confirma el compromiso de la automotriz con el país, sino que también refuerza su estrategia exportadora desde Argentina. La nueva pick-up ya comenzó a producir y, en 2027, la planta sumará la fabricación del motor Multijet 2.2 litros, generando alrededor de 1.800 nuevos empleos. La compañía aclaró que su política de precios responde a variables económicas concretas, como los costos, el stock disponible y la situación competitiva, y no a decisiones coyunturales ni políticas.

El evento en Córdoba fue también la primera oportunidad para que Martín Zuppi, presidente de Stellantis Argentina, explicara públicamente la postura de la empresa tras el polémico mensaje publicado por Caputo en la red social X. En su publicación, el ministro cuestionó un supuesto aumento de 3,5% en los precios para mayo, alertando sobre un posible quiebre en la “relación de confianza” entre el Gobierno y el sector automotor.
“Fue un comentario que no salió de parte nuestra y que tuvo repercusión en la prensa”, aseguró Zuppi ante los periodistas. “Nosotros nunca nos corrimos de nuestra estrategia. Nunca cambiamos la lista de precios antes de la primera semana del mes”, insistió. Para el ejecutivo, no se trató de una advertencia del Gobierno, sino de un episodio mediático descontextualizado.
Emanuele Cappellano, máximo responsable regional de Stellantis, remarcó que la empresa actúa en función de datos industriales y comerciales, y no por afinidad o disputa con los gobiernos de turno. “Nosotros estamos tranquilos. No participamos del debate político. Evaluamos el mercado, los costos, y con base en eso decidimos nuestra política de precios”, explicó el ejecutivo italiano.
También sostuvo que la compañía monitorea la situación de cada país y mantiene diálogo con los gobiernos, pero que sus decisiones están basadas en la viabilidad de los proyectos a largo plazo. “Un aumento del costo de un auto significa perder dinero o intentar recuperarlo. Nosotros evaluamos muchas variables, como el stock, los modelos, los competidores y la evolución de los costos”, afirmó.

Más allá de la controversia, el anuncio de la producción de la pick-up Titano y la futura planta de motores representa una señal fuerte de confianza hacia el país. Con una inversión de USD 385 millones, Stellantis busca posicionar al Polo Industrial Córdoba como un hub de producción regional. Este desarrollo industrial generará 1.800 nuevos puestos de trabajo y potenciará la exportación de vehículos desde Argentina.
A pesar de la magnitud del proyecto, sorprendió la ausencia de funcionarios del Gobierno nacional en el acto. Sin embargo, Zuppi aclaró que “siempre están invitados” y atribuyó su inasistencia a cuestiones de agenda.
Cappellano destacó que Stellantis tiene una larga trayectoria en el país: “Llevamos 70 años fabricando y 105 años vendiendo autos en Argentina. Esa historia se construye con visión de mediano y largo plazo. No tomamos decisiones de inversión pensando en condiciones temporales”, aseguró.
El presidente de Stellantis Sudamérica también admitió que, con las actuales condiciones económicas, el proyecto Titano quizás no sería viable si se analizara desde una lógica de corto plazo. “Pero conocemos bien Argentina y apostamos a seguir desarrollándose aquí. Tenemos más de 5.000 empleados en el país”, subrayó.

Consultado sobre el incremento aplicado a los precios en mayo, Zuppi explicó que fue una decisión interna en función de los costos y la estrategia de la compañía. “No fue diferente a lo que hacemos todos los meses. Analizamos los movimientos del mercado, los costos, la competitividad y el comportamiento de nuestros competidores. Es una decisión técnica, no política”, detalló.
Desde el sector, otras terminales también actualizaron sus listas con aumentos inferiores al 2%, lo que demuestra que la polémica generada por el ministro tuvo efectos concretos en la industria, al menos en el corto plazo. No obstante, la empresa insiste en que no se alejó de su estrategia ni incurrió en prácticas contrarias a su política comercial habitual.
El contexto no es fácil para las automotrices. Con un peso argentino apreciado, un real brasileño devaluado y una caída de la competitividad, la región enfrenta desafíos importantes. A pesar de eso, Stellantis reafirma su compromiso. “Sabemos que el entorno es volátil, pero nuestra mirada es de largo plazo. Apostamos por Argentina porque conocemos el mercado, su talento y su potencial industrial”, concluyó Cappellano.