Por Agroempresario.com
En una nueva ofensiva del Gobierno nacional para acelerar la formalización de la economía argentina, el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó los detalles del “Plan de Reparación Histórica de los Ahorros de los Argentinos”, una batería de medidas que apunta a facilitar el uso de dólares en efectivo no declarados —los llamados “dólares del colchón”— y que ya cuenta con el visto bueno del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Según explicó Caputo, este plan “no fue un pedido del FMI, pero fue informado y recibió un aval explícito” del organismo multilateral. Aseguró que el programa representa “un cambio refundacional” para la economía argentina, ya que permitirá una mayor circulación de dinero en la economía formal, impulsando así la recaudación y creando condiciones más favorables para la reducción de impuestos.
“Se formaliza la economía por la positiva, no persiguiendo al contribuyente como un delincuente, sino invitándolo a participar de un régimen saludable”, explicó Caputo durante una entrevista televisiva. “Esto facilita y acelera nuestra meta de bajar impuestos y generar una economía más competitiva”.
El corazón del nuevo esquema reside en la actualización de los umbrales a partir de los cuales la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y la nueva agencia ARCA recibirán información financiera sobre operaciones de los ciudadanos. En concreto, Caputo anunció que los gastos personales por debajo de los 50 millones de pesos mensuales no serán informados a ARCA, lo que, en la práctica, permite el uso de dólares informales para consumo sin riesgo de fiscalización automática.
“Por debajo de ese umbral, cada persona puede gastar libremente sus ahorros sin que el Estado lo persiga”, puntualizó el ministro. “Esto busca que la gente pierda el miedo a gastar sus propios recursos”.
Caputo ejemplificó: “Ya no te va a pasar que vas al supermercado, gastás $100.000 y te piden el DNI o te dividen el ticket”.
Para operaciones que superen los 50 millones de pesos —como la compra de un auto o un inmueble—, el Gobierno estableció un Régimen Simplificado de Ganancias al que los contribuyentes podrán adherirse a partir del 1 de junio. Esto les permitirá declarar esos bienes de forma simplificada y quedar en regla con el sistema tributario nacional.
El titular de ARCA, Juan Pazo, agregó que el nuevo régimen “mirará la facturación y el consumo deducible, pero no pondrá foco en los consumos personales ni en el incremento patrimonial”.
“No puede tener el mismo régimen un gran contribuyente que una persona que busca ingresar al sistema”, aclaró Pazo, reforzando la idea de un esquema más justo y progresivo.
Pese al respaldo informal del FMI, el organismo emitió un comunicado con una advertencia: “Cualquier medida nueva, incluso aquellas dirigidas a incentivar el uso de activos no declarados, deberían ser consistentes con los compromisos asumidos por el Gobierno argentino”.
Caputo, sin embargo, buscó desactivar cualquier polémica al destacar que las medidas fueron previamente comunicadas a las autoridades del Fondo y que incluso recibió un mensaje privado de aprobación: “Muy buenas las medidas”, nos dijeron desde el FMI, afirmó.
Uno de los argumentos centrales del ministro es que este esquema permitirá, con el correr de los meses, una aceleración en la reducción de la presión tributaria.
“Queremos ser una economía normal y competitiva. Para eso necesitamos menos impuestos y menos regulaciones”, reiteró Caputo.
El Gobierno considera que al facilitar el uso de dinero informal sin persecuciones, se estimulará el gasto y la inversión privada, con un efecto positivo tanto en la recaudación como en el crecimiento económico. A su vez, permitiría reducir más rápido algunos tributos que afectan directamente a la actividad económica, como el impuesto PAIS o las percepciones sobre compras en el exterior.
Pese al entusiasmo oficial, Caputo admitió que el Gobierno no tiene una estimación concreta de cuántos dólares o pesos podrían ingresar a la economía a partir del nuevo régimen. Según diversas consultoras privadas, los argentinos tienen en su poder más de 200.000 millones de dólares fuera del sistema financiero, en cajas de seguridad o en efectivo en domicilios particulares.
Aunque no es esperable que toda esa masa de capital se formalice, incluso una porción pequeña tendría un impacto relevante en la economía real, en un contexto donde las reservas del Banco Central siguen siendo un punto débil.
Esta nueva iniciativa del equipo económico liderado por Caputo se alinea con otros lineamientos del programa económico del presidente Javier Milei, como el déficit cero, la desregulación de los mercados y la eliminación de restricciones al comercio y al flujo de capitales.
Para Caputo, el orden macroeconómico es condición necesaria para recuperar la confianza y atraer inversiones: “Estas medidas son parte de un proceso que busca volver a poner en marcha la economía. Ya no más parches: estamos trabajando en una transformación de fondo”.