Por Agroempresario.com
Aunque el agro argentino cuenta con un enorme potencial productivo, los desafíos del sector no se limitan únicamente a incrementar toneladas de granos, carne o litros de leche. Hernán Busch, gerente de Agronegocios de Banco Galicia, explicó que el verdadero salto de competitividad implica combinar el crecimiento en volumen con un aumento en el valor agregado y una mejor percepción de los productos argentinos en los mercados internacionales.
Durante el Capítulo 10 de Negocios del Campo, organizado por LA NACION y conducido por la periodista Carla Quiroga, Busch detalló que “los desafíos del sector agropecuario son, en primer lugar, poder agregar más valor agregado y crecer en volumen de exportaciones. Todavía hay un recorrido muy largo en la cantidad y en el volumen que podemos aportar a la Argentina”.
El ejecutivo subrayó que alcanzar estos objetivos requiere una fuerte apuesta por la tecnología, la eficiencia y la sustentabilidad. “Desde mayor volumen en la producción agrícola para eso claramente necesitás incorporar nutrientes y eficiencia de producción. Hoy la tecnología agro tiene que ser un aliado”, aseguró Busch.
La trazabilidad y la comunicación son herramientas fundamentales para mejorar la percepción de los productos argentinos en el mundo. Según Busch, “tenemos la enorme oportunidad de hacerlo, trazando mejor la actividad que hacemos, dándole más valor agregado desde el punto de vista de cómo se produce. La Argentina produce muy bien en cuanto al impacto en el ambiente y hay que darlo a conocer”.
La medición de procesos y resultados, señaló, no solo permite mostrar buenas prácticas, sino detectar oportunidades de mejora: “Cuando uno mide, ahí tiene una oportunidad de mejorar”.
En este marco, la sostenibilidad se presenta como una demanda creciente de los mercados internacionales y un atributo que la Argentina puede capitalizar. “En el banco estamos buscando trabajar todo lo relacionado a la sustentabilidad, porque es una forma buena de vender al mundo algo que hoy se empieza a demandar cada vez más. Eso creo que es una enorme oportunidad”, afirmó Busch.
El potencial de crecimiento del sector no se limita a la agricultura. Busch puso el foco también en la ganadería y la lechería, donde aún existen márgenes significativos de mejora. “En ganadería hay que mejorar bastante los índices productivos, pero también la tecnología está instalada y hay una enorme oportunidad ahí. Y ni hablar en lechería, que con la tecnología viene generando impacto en el mayor crecimiento”, puntualizó.
Según el ejecutivo, el agro argentino puede crecer tanto en volumen como en valor agregado: “Podemos crecer en volumen, pero hay una enorme oportunidad en que nuestros productos tengan más valor y mejor percepción en el mercado internacional”, sintetizó, marcando una hoja de ruta clara para consolidar la competitividad del país en el exterior.
El rol de la tecnología agro no es sólo instrumental, sino que también permite fortalecer el vínculo con los productores. “Nosotros buscamos no solo tecnología, sino humanizar la tecnología. Buscamos mantener una relación, porque ahí está ese valor agregado, donde uno logra interrelacionarse con las personas y pensar más allá de la información que uno mismo puede obtener”, destacó.
Busch señaló que otro desafío es brindar mayor simplicidad y agilidad a las operaciones de los productores. “Lo que tenemos que buscar es darle más simplicidad en la operación, más dinámica, que ellos puedan hacer sus negocios y nosotros acompañarlos de la forma más eficiente posible”, indicó.
Banco Galicia trabaja con más de 20.000 clientes del sector agropecuario a lo largo y ancho de la Argentina. Según Busch, “el agro argentino es nuestro negocio principal, donde más volumen genera, donde más activos colocamos y donde más cantidad de clientes tenemos. Lo miramos como una vertical de negocios en sí misma, con especialización y profundidad”.
La estrategia de la entidad busca integrar y articular a los distintos miembros de la cadena productiva. “Hemos invitado también dentro de estas plataformas como Nera, incluso sacándolas fuera del banco, a empresas que nos prestan servicio para darle más agilidad y velocidad en las operaciones. Queremos que los clientes tengan una manera de operar que les sea eficiente y poder agregarles valor”, puntualizó.
Según Busch, el agro argentino puede producir más de 170 millones de toneladas. “Claramente lo que tenemos que hacer es crecer en hectáreas, pero básicamente crecer en eficiencia, en generar mayor incorporación de nutrientes y recuperar los nutrientes del suelo. Lo mismo sucede en ganadería”, explicó.
El ejecutivo destacó la importancia de acompañar a los productores en este proceso de crecimiento y eficiencia, manteniendo una visión de largo plazo: “Nosotros estamos para justamente acompañar este proceso de crecimiento de los clientes y darle esa eficiencia a los productos para que lo puedan desplegar. Pero lo fundamental para esto es tener una vocación de largo plazo en este sector”.
Busch también remarcó la necesidad de mantener continuidad pese a las adversidades climáticas y de mercado. “Si de repente viene un año de sequía, como vimos en campañas pasadas, y te espantás y te vas, ese es un gran problema. La realidad es que es un sector que tiene ciclos largos. Un año puede no darse para producir, o pasar de sequía a exceso de agua. Y también no se puede generalizar, porque hay empresas que están pasando un excelente momento y otras que están más complicadas. Eso es parte del agro argentino”, indicó.
El ejecutivo también destacó el Premio LA NACION-Galicia a la Excelencia Agropecuaria, que en noviembre próximo celebrará una nueva edición. “Es un reconocimiento que tiene más de dos décadas y busca siempre generar agenda, mirar qué es lo que viene en el agro argentino. Así como evolucionó el agro, evolucionó también el premio”, señaló Busch.
“Este año el foco es del valor local al impacto global. La Argentina tiene una enorme potencialidad en seguir creciendo en exportaciones y en agregar valor hacia el mundo. Hoy exportamos volumen, pero creo que podemos exportar incluso más valor agregado”, adelantó.
El premio funciona como un espejo de la realidad agroindustrial argentina. “Cuando hacemos este premio es impresionante la cantidad de cosas que uno descubre que suceden en la Argentina y cómo se hacen. Lo que buscamos es darle visibilidad, que se puedan replicar porque hay un enorme potencial. Que sea el modelo para seguir creciendo y que otros se contagien y puedan desarrollarlo en sus comunidades y en sus escuelas”, concluyó.
Busch enfatizó que las experiencias premiadas son prueba de que el camino del valor agregado es posible y sostenible. “Cuando uno mira las empresas que han sido premiadas, son de excelencia, han tenido una enorme evolución. Está buenísimo ver empresas que vuelven a presentarse, pero con una evolución dentro de lo que ya habían hecho. Eso demuestra que nunca aflojan y siempre siguen creciendo. Te llena de orgullo ver cómo muchas han tenido una trayectoria e incluso un impacto global”, destacó.
En síntesis, el mensaje de Busch es claro: Argentina tiene la capacidad de ser una potencia agroexportadora, pero para lograrlo debe combinar eficiencia, tecnología, sustentabilidad y valor agregado. El agro argentino no solo debe producir más, sino también ofrecer productos que sean reconocidos internacionalmente por su calidad, sostenibilidad y trazabilidad, potenciando así su competitividad y posicionamiento global.