Por Agroempresario.com
En un contexto de alta incertidumbre financiera y política, el economista Ricardo Arriazu, una de las voces más influyentes del círculo rojo y asesor escuchado por el presidente Javier Milei, afirmó que el dólar no superará el techo de la banda de flotación acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Al mismo tiempo, recomendó aprovechar la coyuntura con operaciones de carry trade, dado que las tasas de interés en pesos ofrecen un rendimiento superior a la devaluación esperada del tipo de cambio.
Durante un encuentro organizado por la Cámara de Agentes de Bolsa, Arriazu explicó que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) cuenta con reservas líquidas —aunque no de propiedad plena— por alrededor de USD 25.000 millones. Frente a vencimientos de apenas USD 1.800 millones hasta fin de año, el economista sostuvo que el organismo tiene la capacidad de sostener la banda cambiaria, que actualmente fija un techo en torno a los $1.460 por dólar.
Según su visión, el compromiso del Gobierno con este esquema es firme y constituye una oportunidad de inversión. “Todo el mundo debería estar haciendo carry trade porque la tasa le gana a la devaluación. El techo está aprobado por el FMI y hay dólares para defenderlo. El problema es que la gente desconfía por la política”, aseguró.
A pesar de recomendar aprovechar las condiciones actuales, Arriazu volvió a cuestionar la implementación de un sistema de bandas cambiarias. Argumentó que la decisión encareció los costos de la economía, generó mayor inflación y frenó la recuperación iniciada tras la salida del cepo. “En Argentina el dólar no puede flotar porque es unidad de cuenta. El esquema de bandas nos costó más inflación y la economía empezó a caer después de febrero”, señaló.
En este sentido, criticó la falta de confianza generada por la política económica y la tensión permanente entre el Gobierno y el Congreso. Según advirtió, la incertidumbre legislativa y las iniciativas que amenazan con afectar el equilibrio fiscal alimentan la percepción de “riesgo Argentina”, limitando la llegada de capitales.
En paralelo, Arriazu destacó el endurecimiento monetario del BCRA. Las entidades financieras están ofreciendo tasas de 64% anual en plazos fijos mayoristas, mientras que el Tesoro colocó LECAP con rendimiento efectivo anual de 75,6%. En este marco, el diferencial frente a la depreciación proyectada del peso abre una ventana de rentabilidad para quienes apuesten por instrumentos en moneda local.
“En este momento debería estar haciendo carry trade todo el mundo, pero no lo están haciendo porque falta confianza”, insistió el economista, reforzando su idea de que el desafío central es político más que financiero.
Más allá de las críticas, Arriazu se mostró moderadamente optimista respecto a la evolución económica del próximo año. Estimó que las recientes lluvias y la recomposición del suelo permitirán una cosecha que podría aportar USD 6.000 millones adicionales en 2026, lo que aliviaría el frente cambiario. También confió en que, si se reducen las tensiones políticas, podría mejorar el acceso al financiamiento internacional y bajar el riesgo país.
Sin embargo, advirtió que el escepticismo inversor persiste y que las señales políticas serán determinantes. “Más que riesgo K, lo que tenemos es riesgo Argentina. Si el Congreso sigue votando medidas que empujen al default, será difícil cambiar esa percepción”, explicó.
Arriazu también relativizó la idea de que el traslado a precios de la devaluación ya se agotó. Según su análisis, lo que contuvo la inflación en los últimos meses fue la baja en los precios internacionales de varias materias primas y el elevado nivel de stock de empresas locales. “Muchas compañías están obligadas a reducir precios para liquidar inventario, pero el riesgo de nuevos saltos inflacionarios no está completamente descartado”, puntualizó.
El mensaje de Arriazu combina advertencias y oportunidades: por un lado, remarca que el esquema de bandas cambiarias es imperfecto y genera costos adicionales; por otro, sostiene que mientras el Gobierno mantenga la disciplina monetaria y utilice las reservas para sostener el techo del dólar, existen oportunidades de inversión en pesos.
Lo que condiciona todo, según el economista, es la política. La confianza de los mercados, en su visión, no depende únicamente de la capacidad técnica del equipo económico, sino de la coherencia y la previsibilidad de las decisiones que tome el oficialismo en relación con el Congreso y los compromisos asumidos con los organismos internacionales.