Por Agroempresario.com
Gustavo Salinas, presidente y CEO de Toyota Argentina, quien compartió su visión sobre la industria automotriz local, la recuperación del mercado y la estrategia frente a la macroeconomía del país. Con una planta ubicada en Zárate operando a máxima capacidad y un ecosistema laboral que supera los 30.000 empleos, Toyota mantiene una visión de largo plazo basada en la diversificación de exportaciones, innovación tecnológica y sostenibilidad operativa.
Salinas destacó la importancia de mantener un equilibrio entre la producción nacional, la competitividad internacional y la calidad del producto, asegurando que los vehículos Toyota cumplan con los más altos estándares, tanto para el mercado local como para los destinos de exportación. Según el CEO, esta estrategia es fundamental para enfrentar la llegada de nuevos competidores, especialmente de marcas chinas que buscan posicionarse en la región.
Gustavo Salinas analizó los resultados parciales de 2025 y las perspectivas para el resto del año. Según sus declaraciones, el mercado automotor argentino registra un crecimiento cercano al 50% interanual, impulsado principalmente por la renovación de un parque automotor envejecido, la estabilidad macroeconómica y la disponibilidad de crédito.
“Es una recuperación que tiene que ver con un parque automotor muy vetusto. La estabilidad, la disminución de la inflación y la aparición del crédito permitió que ese parque automotor se fuera actualizando”, afirmó Salinas.
La proyección para 2025 indica que las ventas podrían alcanzar entre 750.000 y 800.000 unidades, un nivel sostenible considerando la población argentina y el ciclo de recambio vehicular promedio de cinco años. Aunque el mercado alcanzó picos cercanos a 1 millón de unidades en el pasado, estas cifras no eran sostenibles a largo plazo.
Salinas enfatiza que, a pesar de la fuerte recuperación, aún estamos en una etapa de consolidación del sector y que el crecimiento futuro dependerá de la estabilidad macroeconómica y del acceso al financiamiento.
La planta de Zárate de Toyota Argentina opera con tres turnos diarios y tiene una capacidad anual de 180.000 unidades, produciendo modelos clave como Hilux, SW4 y Hiace. Para atender la demanda, se trabajan sábados adicionales, un esfuerzo que demuestra la robustez de la producción nacional.
“Trabajamos tres turnos en la planta de Argentina y tres en Brasil. Tenemos mayor demanda que nuestra capacidad de producción y estamos haciendo muchos sábados para atenderla”, señaló Salinas.
Actualmente, la planta produce 180.000 unidades, cifra que representa la capacidad máxima sin realizar una renovación estructural importante. Salinas explicó que cualquier aumento significativo requeriría una ampliación de la planta, algo que dependerá de la decisión de los clientes de continuar eligiendo la marca.
En paralelo, la producción en Brasil incluye modelos como Yaris, Corolla y Corolla Cross, consolidando la presencia de Toyota en la región y permitiendo equilibrar la demanda entre ambos países.
La estrategia de exportación de Toyota Argentina es fundamental para su sostenibilidad. El 70% de la producción de Hiace se destina a Brasil, mientras que el 80% de la Hilux se exporta a 23 países, incluyendo destinos como el Caribe, Centroamérica y Sudamérica.
Salinas destacó que esta diversificación protege a la compañía frente a la inestabilidad política y económica de la región. Brasil representa el mayor mercado, pero la estrategia de Toyota busca no depender exclusivamente de un solo país, asegurando estabilidad y continuidad operativa.
“Cuando se cae un país, se compensa con otro. Esa diversificación es clave, sobre todo en Latinoamérica, donde las fluctuaciones políticas y económicas son casi una constante”, explicó.
La empresa se centra en mercados con distintos niveles de desarrollo industrial y competitivo, adaptando su estrategia a las necesidades locales sin comprometer la calidad de los productos exportados.
El gobierno argentino implementó medidas para abrir el comercio y normalizar la economía, incluyendo la autorización para importar 50.000 unidades sin impuestos. Sin embargo, Toyota sigue pagando impuestos para exportar vehículos, una situación que Salinas consideró contradictoria.
“Importás un auto de China sin pagar nada y exportás un auto de Argentina teniendo que pagar impuestos. Es parte del desafío que hay que manejar”, afirmó.
El CEO subrayó la importancia de sincronizar los tiempos de apertura y normalización económica, para que las políticas públicas contribuyan a la competitividad de la industria automotriz y al desarrollo de proyectos de largo plazo.
La llegada de marcas chinas al mercado regional genera competencia en países donde no hay producción local, como Ecuador, Perú y Chile. Sin embargo, Toyota mantiene su liderazgo gracias a atributos diferenciadores como calidad, confiabilidad, servicio postventa y valor de reventa.
Para reforzar estos atributos, Toyota extendió la garantía de sus vehículos hasta 10 años, ofreciendo un valor agregado único en el mercado y consolidando la confianza de los clientes.
“El perfil del cliente Toyota busca calidad, confiabilidad y seguridad. La experiencia con la marca va más allá del vehículo”, explicó Salinas.
Esta estrategia permite a Toyota competir de manera efectiva en un mercado cada vez más globalizado y saturado de opciones, manteniendo su posición como referente de innovación y confiabilidad.
La estrategia de Toyota Argentina se centra en mantener la producción a capacidad máxima, sostener los tres turnos y continuar innovando en modelos y tecnologías. Salinas destacó que el país debe avanzar hacia un orden macroeconómico que promueva inversiones y crecimiento sostenido.
“Aunque eso no ocurra, nuestra operación tiene un camino trazado. Lo que proyectamos para 2026 nos permitiría mantener tres turnos y la capacidad máxima”, afirmó.
El foco de la compañía no está únicamente en la producción, sino en asegurar una operación sostenible y rentable, que permita generar empleo y contribuir al desarrollo económico del país.
Toyota Argentina emplea directamente a 8.000 personas y, sumando concesionarios y proveedores, supera los 30.000 empleos. Salinas subrayó la responsabilidad social de la compañía y la necesidad de mantener empleos de calidad que trasciendan la coyuntura económica.
“Tenemos una responsabilidad muy grande que no puede depender de las circunstancias económicas de cada momento. Debemos dar sostenibilidad”, dijo el CEO.
La competitividad interna se basa en eficiencia operativa, mejora continua y optimización de recursos, siguiendo los principios del Sistema de Producción Toyota, aplicados no solo en la planta sino en todas las operaciones de la compañía.
Toyota introdujo el Prius en Argentina en 2009, el primer híbrido del país. Actualmente, el Corolla y el Corolla Cross presentan un 50% de motorización híbrida y un 50% convencional. Para 2026, se proyecta la introducción del primer vehículo eléctrico y la RAV4 híbrida enchufable.
“La estrategia de multitecnología permite atacar la emisión de gases contaminantes con soluciones adaptadas a cada país, considerando infraestructura y hábitos de conducción”, explicó Salinas.
La compañía promueve la electrificación y tecnologías híbridas, adaptándose a las necesidades locales y fomentando la sustentabilidad ambiental en Latinoamérica.