La cosecha global de manzanas toca un piso histórico y reordena el comercio internacional

La producción mundial cae al nivel más bajo en cinco años y obliga a ajustar consumo, exportaciones y precios en los principales mercados

La cosecha global de manzanas toca un piso histórico y reordena el comercio internacional
domingo 04 de enero de 2026

La producción mundial de manzanas alcanzará en la campaña 2025/2026 su nivel más bajo de los últimos cinco años, como consecuencia de fuertes mermas en países clave como China y Turquía, un escenario que ya comienza a modificar el equilibrio entre oferta, consumo y comercio internacional. La caída, que se registra a escala global, resulta relevante porque la manzana es una de las frutas más consumidas del mundo y un pilar para numerosas economías regionales.

Las estimaciones indican que la cosecha global apenas superará los 81,7 millones de toneladas, un volumen similar al observado en la temporada 2020/2021. El retroceso marca un quiebre respecto de los últimos años, caracterizados por una relativa estabilidad productiva, y deja en evidencia la creciente vulnerabilidad del sector frente a eventos climáticos extremos y problemas estructurales en los principales países productores.

La cosecha global de manzanas toca un piso histórico y reordena el comercio internacional

En términos interanuales, la baja ronda el 5,3%, mientras que frente al promedio de las últimas cinco campañas el descenso se ubica cerca del 2%. Más allá de los porcentajes, el dato clave es el impacto absoluto: más de 4,5 millones de toneladas de manzanas quedaron fuera del circuito comercial global, una cifra suficiente para tensionar mercados, modificar flujos de exportación y condicionar el consumo.

El peso de China, líder indiscutido del mercado mundial, resulta determinante para explicar este escenario. El país asiático, que produce casi cinco veces más manzanas que el segundo bloque productor a nivel global, redujo su cosecha desde unas 49,3 millones de toneladas en la campaña previa a cerca de 47 millones en el ciclo actual. La pérdida supera los 2,2 millones de toneladas, lo que explica por sí sola una parte sustancial de la contracción global.

La cosecha global de manzanas toca un piso histórico y reordena el comercio internacional

Esta reducción no solo afecta al abastecimiento interno chino, sino que tiene consecuencias directas sobre el comercio internacional. Cualquier variación en la producción del gigante asiático impacta de manera inmediata en precios, disponibilidad y destinos de exportación, dada su posición dominante en el mercado.

Aún más severo es el caso de Turquía, que atraviesa una de las peores campañas de su historia reciente. Fuertes heladas primaverales en el hemisferio norte, con registros extremos de temperatura, afectaron de forma directa la floración y el cuaje del fruto. El resultado fue un daño generalizado en los montes frutales y una caída productiva abrupta.

La producción turca se estima en apenas 1,95 millones de toneladas, lo que implica un desplome del 57% respecto de la campaña anterior. En términos absolutos, alrededor de 2,6 millones de toneladas dejaron de ingresar al mercado. La magnitud del retroceso convierte a Turquía en el segundo gran factor explicativo de la caída global y genera un fuerte impacto en los flujos comerciales regionales.

En conjunto, China y Turquía concentran prácticamente la totalidad de la pérdida registrada a nivel mundial. El resto de los países productores muestra variaciones más moderadas, lo que refuerza la idea de un problema focalizado en grandes actores, aunque con efectos sistémicos sobre toda la cadena.

La cosecha global de manzanas toca un piso histórico y reordena el comercio internacional

La menor disponibilidad de fruta ya se refleja en el consumo global, que para la campaña 2025/2026 se proyecta en torno a los 81,5 millones de toneladas, en línea con la caída productiva. El ajuste sugiere que, por ahora, el mercado logra equilibrarse principalmente a través de menores volúmenes consumidos, más que mediante aumentos generalizados de precios.

Sin embargo, este equilibrio es frágil. Si las condiciones climáticas adversas persisten o si la recuperación productiva se demora, podrían aparecer tensiones más marcadas en determinados mercados, especialmente en aquellos altamente dependientes de las importaciones.

El comercio internacional tampoco escapa a este escenario. Las exportaciones globales de manzanas se ubicarían cerca de los 6,07 millones de toneladas, con una caída del 2% interanual y un descenso similar frente al promedio reciente. La contracción es moderada, pero confirma una tendencia a la baja que se viene consolidando.

Dentro de este contexto, la Unión Europea mantendría exportaciones relativamente estables, cercanas a las 975.000 toneladas, consolidando su rol como proveedor clave. En contraste, China reduciría sus envíos externos a unas 930.000 toneladas, reflejo directo de la menor oferta interna. Un comportamiento similar se observa en Irán, cuyas exportaciones también mostrarían una leve retracción.

Estados Unidos aparece como una de las pocas excepciones, con un crecimiento estimado del 5% en sus exportaciones, que alcanzarían aproximadamente las 890.000 toneladas. Este desempeño le permite ganar participación en algunos mercados, aunque sin compensar completamente la caída de otros grandes proveedores.

El escenario de menor oferta global obliga a replantear estrategias tanto para productores como para exportadores. En algunos mercados específicos, especialmente donde la producción local fue severamente afectada, podrían registrarse subas de precios más significativas. En otros, el ajuste podría darse a través de una mayor competencia por destinos y una reorganización de los flujos comerciales.

La cosecha global de manzanas toca un piso histórico y reordena el comercio internacional

Más allá del corto plazo, la situación actual pone en evidencia un desafío estructural para la agricultura global: la creciente exposición a eventos climáticos extremos y la necesidad de adaptar los sistemas productivos a un contexto cada vez más volátil. La manzana, históricamente asociada a estabilidad y consumo masivo, se transforma así en un indicador claro de las tensiones que atraviesan los mercados agroalimentarios a nivel mundial.

La evolución de la próxima campaña será clave para determinar si esta caída representa un fenómeno puntual o el inicio de un período de mayor inestabilidad. Por ahora, el mercado global de la manzana entra en una fase de ajuste, con menos fruta disponible y un delicado equilibrio entre producción, consumo y comercio.



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