La industria de los medios de pago atraviesa un proceso de transformación acelerado en América Latina, impulsado por la tecnología, los cambios en el comportamiento de los consumidores y el avance de los pagos digitales. En ese contexto, Germán Rosón, presidente de la División Sur de Latinoamérica de Mastercard, afirmó que el futuro con menos uso de efectivo no depende solo de la innovación privada, sino también de decisiones públicas clave. La declaración fue realizada a comienzos de enero de 2026, durante una entrevista brindada en Uruguay, y resulta relevante porque pone el foco en el rol de los reguladores y la política impositiva en la evolución del sistema financiero regional, según informó Forbes.
“Es clave el rol de los reguladores y de los impuestos para que desaparezca el efectivo”, señaló Rosón, al explicar que, si bien el uso de billetes pierde terreno año tras año, su persistencia está vinculada a barreras estructurales que exceden a las empresas de tecnología financiera. En su análisis, el ejecutivo destacó que la digitalización de los pagos avanza de manera desigual entre países y que el marco normativo puede acelerar o frenar ese proceso.
Rosón asumió hace un año la responsabilidad sobre Argentina como uno de los mercados centrales bajo su órbita, junto con Uruguay y Chile. Desde esa posición, explicó que Mastercard observa una región con alto potencial de crecimiento, pero también con desafíos comunes, como la informalidad, la carga impositiva sobre los pagos electrónicos y la necesidad de reglas claras que incentiven la adopción de nuevas soluciones.

En la entrevista, el ejecutivo identificó cuatro tendencias clave que marcarán el futuro de los medios de pago. Entre ellas, destacó el avance de la inteligencia artificial, el desarrollo de experiencias de pago más simples y seguras, la expansión del comercio digital y la evolución de soluciones como el “click to pay”, que busca reducir fricciones al momento de comprar online.
La inteligencia artificial ocupa un lugar central en la estrategia de la compañía. Según explicó Rosón, su aplicación permite mejorar la detección de fraudes, optimizar la experiencia del usuario y personalizar ofertas en tiempo real. En un entorno donde el volumen de transacciones digitales crece de forma sostenida, estas herramientas se vuelven fundamentales para sostener la confianza del sistema.
Otra tendencia relevante es la simplificación del proceso de pago. El objetivo, señaló, es que el usuario pueda pagar “cada vez con menos pasos”, sin resignar seguridad. En ese marco se inscribe el desarrollo del click to pay, una solución que permite realizar compras online sin necesidad de cargar manualmente los datos de la tarjeta en cada operación. Para Mastercard, este tipo de herramientas será clave para consolidar el crecimiento del comercio electrónico en la región.
Rosón también se refirió al espacio que aún conserva el efectivo. Si bien reconoció que su uso es cada vez menor, aclaró que no desaparecerá de manera automática. Entre los factores que explican su persistencia mencionó la estructura impositiva, que en algunos países penaliza el uso de medios electrónicos, y la falta de incentivos claros para comerciantes y consumidores. En ese sentido, sostuvo que la transición hacia una economía más digital requiere coordinación entre el sector privado y el Estado.
En contrapartida, el ejecutivo enumeró los cinco pagos clave que los usuarios deberían poder realizar de forma digital para prescindir del efectivo: transporte, alimentos, servicios básicos, educación y pagos entre personas. “Cuando esas cinco operaciones pueden hacerse fácilmente de manera digital, el efectivo deja de ser necesario en la vida cotidiana”, explicó.
En el caso de Argentina, Rosón destacó los avances registrados en los últimos años en materia de pagos electrónicos, impulsados por la adopción masiva de billeteras digitales, transferencias inmediatas y pagos con QR. Sin embargo, advirtió que aún existen desafíos vinculados a la interoperabilidad, la carga fiscal y la necesidad de generar mayor previsibilidad regulatoria.
La región sur de América Latina ocupa un lugar estratégico para Mastercard. Argentina, Chile y Uruguay presentan distintos niveles de madurez digital, pero comparten una alta penetración de smartphones y una rápida adopción de nuevas tecnologías por parte de los consumidores. Para la compañía, estos factores crean un terreno fértil para el desarrollo de soluciones innovadoras, siempre que estén acompañadas por marcos normativos adecuados.
Rosón subrayó que el rol de empresas como Mastercard no se limita a procesar pagos. La compañía busca posicionarse como un actor tecnológico, con inversiones en ciberseguridad, análisis de datos y alianzas con fintechs y bancos tradicionales. Este enfoque apunta a construir un ecosistema más integrado, capaz de responder a las nuevas demandas del mercado.
En cuanto al comercio, el ejecutivo señaló que los pagos digitales no solo mejoran la experiencia del consumidor, sino que también aportan beneficios a los comercios, como mayor trazabilidad, reducción de riesgos y acceso a información para la toma de decisiones. No obstante, insistió en que estos beneficios deben ser acompañados por políticas que no desincentiven su adopción.

De cara a los próximos años, Mastercard proyecta un escenario en el que el efectivo seguirá perdiendo participación, pero de manera gradual. La velocidad de ese proceso, sostuvo Rosón, dependerá en gran medida de cómo los gobiernos aborden temas como la regulación, los impuestos y la inclusión financiera. “La tecnología está disponible; ahora el desafío es generar las condiciones para que se use”, resumió.
El mensaje del presidente regional deja en claro que el futuro de los pagos no es solo una cuestión tecnológica, sino también política y regulatoria. En un contexto de transformación acelerada, la articulación entre el sector privado y el público aparece como un factor decisivo para definir cómo y cuándo el efectivo dejará de ocupar un lugar central en la economía cotidiana de América Latina.