El girasol vuelve a ganar protagonismo: precios firmes y una ventana exportadora favorable para la campaña 2025/26

La menor oferta global, la recuperación del precio del aceite y más capacidad industrial local mejoran el escenario para el girasol argentino

El girasol vuelve a ganar protagonismo: precios firmes y una ventana exportadora favorable para la campaña 2025/26
miércoles 07 de enero de 2026

El girasol argentino se encamina a una campaña 2025/26 con perspectivas altamente favorables, impulsadas por buenos precios internacionales, una menor oferta global y señales positivas en el frente industrial y exportador. El cultivo aparece nuevamente como una alternativa estratégica para los productores, luego de una campaña 2024/25 que dejó resultados satisfactorios en términos productivos y económicos, y en un contexto internacional que abre oportunidades concretas para la Argentina.

La expectativa positiva se apoya, en primer lugar, en el comportamiento del mercado internacional del aceite de girasol, que durante 2025 logró recuperar su precio relativo histórico frente a otros aceites vegetales competidores como el de soja y el de palma. Esta recomposición de valores se da en un momento clave del calendario agrícola, cuando los productores comienzan a definir superficies y rotaciones para el nuevo ciclo, y vuelve a colocar al girasol en una posición competitiva dentro del esquema productivo.

El girasol vuelve a ganar protagonismo: precios firmes y una ventana exportadora favorable para la campaña 2025/26

A este escenario de precios se suma una reducción de los derechos de exportación aplicada a fines de 2025, que mejoró la ecuación económica del complejo girasolero. Desde mediados de diciembre, la alícuota del aceite de girasol a granel se redujo, al igual que la correspondiente al pellet, un ajuste que llegó en un contexto de valores internacionales firmes y reforzó el atractivo del cultivo para toda la cadena, desde el productor hasta la industria exportadora.

El panorama internacional también juega a favor. La oferta global de girasol enfrenta restricciones significativas como consecuencia de una menor producción en el hemisferio norte, particularmente en la región del Mar Negro, uno de los principales polos girasoleros del mundo. Las estimaciones más recientes indican una caída de la producción mundial para la campaña 2025/26, lo que reduce la disponibilidad exportable y sostiene los precios en el mercado internacional.

Este recorte productivo tiene un impacto directo sobre el comercio global de aceite de girasol, cuya oferta exportable se vería sensiblemente reducida. La menor presencia de grandes proveedores tradicionales genera una ventana de oportunidad para la Argentina, que ingresa al mercado internacional en un momento en el que la demanda se mantiene firme y la competencia se debilita. En este contexto, se espera un incremento de las exportaciones argentinas de aceite, acompañado por un sostenimiento de los envíos de pellets de girasol.

Otro factor que refuerza las perspectivas es la demanda diferenciada por girasol alto oleico, que vuelve a mostrar primas de precio en el mercado. Este segmento, orientado principalmente a la industria alimentaria y a nichos de mayor valor agregado, permite mejorar los ingresos del productor y consolida una estrategia de diferenciación que el sector viene desarrollando en los últimos años.

El girasol vuelve a ganar protagonismo: precios firmes y una ventana exportadora favorable para la campaña 2025/26

En el plano interno, los indicadores industriales aportan señales alentadoras. Durante los primeros once meses de 2025, la molienda de girasol mostró una recuperación significativa, con un volumen claramente superior al registrado en el mismo período del año anterior. Este crecimiento refleja no solo una mayor disponibilidad de materia prima, sino también una demanda sostenida por parte de la industria, que encuentra en el girasol un insumo clave para abastecer tanto el mercado interno como las exportaciones.

La mejora en la molienda se explica, en parte, por las inversiones realizadas en el complejo agroindustrial. En el último año, distintas empresas avanzaron en la adecuación y ampliación de plantas para procesar girasol, ampliando la capacidad instalada y diversificando la matriz de procesamiento. Estas inversiones fortalecen la competitividad del complejo y permiten capturar mejor las oportunidades que ofrece el escenario internacional.

En este sentido, el fortalecimiento del entramado industrial aparece como un elemento central para sostener el crecimiento del cultivo. La posibilidad de procesar mayores volúmenes de girasol en el país, transformándolos en aceite y subproductos, mejora el valor agregado local y reduce la dependencia de la exportación de grano sin procesar. Además, genera un mayor derrame económico en las regiones productoras y consolida cadenas de empleo vinculadas a la actividad.

Desde el punto de vista productivo, el girasol también ofrece ventajas agronómicas que refuerzan su atractivo. Su adaptabilidad a distintas regiones, su menor requerimiento hídrico en comparación con otros cultivos y su aporte a la diversificación de rotaciones lo convierten en una opción valiosa en un contexto de mayor variabilidad climática. Para muchos productores, el girasol vuelve a ser una herramienta clave para manejar riesgos y mejorar la sustentabilidad de los sistemas agrícolas.

El desempeño positivo de la campaña anterior funciona, además, como un antecedente que alimenta el optimismo. La combinación de buenos rindes, precios razonables y una demanda firme permitió cerrar 2024/25 con resultados satisfactorios para gran parte del sector. Ese punto de partida sólido refuerza la confianza de cara al nuevo ciclo y favorece decisiones de siembra más ambiciosas.

No obstante, el escenario favorable no elimina los desafíos. La evolución de los costos internos, la logística, el acceso al financiamiento y la estabilidad de las reglas de juego seguirán siendo variables clave para consolidar el crecimiento del girasol. Aun así, el contexto internacional y las señales del mercado ofrecen un marco claramente más alentador que el observado en otros cultivos.

El girasol vuelve a ganar protagonismo: precios firmes y una ventana exportadora favorable para la campaña 2025/26

De cara a la campaña 2025/26, el girasol se perfila como uno de los cultivos con mejor relación entre riesgo y oportunidad dentro del esquema agrícola argentino. La combinación de precios firmes, menor competencia global, demanda industrial sostenida y capacidad exportadora en expansión vuelve a colocar a la oleaginosa en un lugar destacado.

Si estas condiciones se sostienen, el girasol podría recuperar un rol protagónico no solo en términos productivos, sino también como generador de divisas, aportando valor a la agroindustria y consolidando a la Argentina como un proveedor relevante en el mercado internacional de aceites vegetales. La campaña que se aproxima aparece, así, como una oportunidad concreta para que el cultivo vuelva a brillar dentro del mapa agrícola nacional.



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