En pleno verano 2026, Salta ofrece una propuesta turística que combina accesibilidad económica, infraestructura y recreación para toda la familia: el Balneario Municipal Carlos Xamena, reconocido por contar con la pileta más grande de la Argentina. Ubicado en la capital provincial, el complejo se convirtió en una de las principales opciones para quienes buscan refrescarse sin viajar a la costa y con un impacto moderado en el bolsillo, en un contexto donde el costo de las vacaciones es una variable clave para miles de familias.
El balneario funciona como un verdadero parque acuático a cielo abierto. Su principal atractivo es una piscina de dimensiones excepcionales: 270 metros de largo por 97 de ancho, con una superficie total de 26.100 metros cuadrados, una extensión que supera ampliamente a otras piletas del país y que la posiciona como un ícono del turismo urbano salteño. Por su tamaño, muchos visitantes la comparan con una pequeña laguna artificial, capaz de albergar a cientos de personas sin perder comodidad ni seguridad.
La relevancia del Carlos Xamena no se limita a su tamaño. El espacio se consolidó como una alternativa al turismo de playa, especialmente para quienes eligen destinos del norte argentino o para residentes locales que buscan opciones recreativas durante la temporada estival. La combinación de agua, espacios verdes y servicios complementarios lo transformó en un punto de encuentro para familias, grupos de amigos y turistas de distintas provincias.

En comparación con otros complejos acuáticos del país, el Carlos Xamena marca una diferencia clara. Si bien existen balnearios de gran tamaño, como El Edén, sus dimensiones son considerablemente menores. Mientras que este último ronda los 180 metros de largo por 50 de ancho, con una superficie cercana a los 9.000 metros cuadrados, la pileta salteña prácticamente triplica esa extensión, consolidando su liderazgo a nivel nacional.
El perfil familiar es uno de los ejes del balneario. El predio cuenta con sectores diferenciados, zonas de descanso y espacios pensados para distintas edades, lo que permite que niños, jóvenes y adultos disfruten del lugar de manera simultánea. A esto se suma una política de precios que apunta a garantizar el acceso: durante el verano 2026, las entradas oscilan entre 700 y 1.200 pesos, según la edad del visitante. Los menores de seis años y las personas con discapacidad ingresan de manera gratuita, un aspecto valorado por los grupos familiares numerosos.
Otro de los servicios más destacados es el camping, uno de los preferidos por quienes eligen estadías prolongadas o buscan una experiencia más cercana a la naturaleza. El sector dispone de conexiones eléctricas, áreas habilitadas para motorhomes y casillas rodantes, y espacios amplios para carpas, todo a un costo adicional reducido. Esta infraestructura amplía el perfil del público y convierte al balneario en una opción viable tanto para una visita de un día como para una estadía más extensa.
La ubicación urbana del Carlos Xamena también juega a favor. Al encontrarse dentro de la ciudad de Salta, el acceso es sencillo y no requiere traslados largos ni gastos adicionales en transporte, un punto clave para turistas y residentes. Además, su cercanía con otros atractivos culturales y gastronómicos permite combinar la jornada de pileta con recorridos por el casco histórico, ferias artesanales o paseos por la ciudad.

Durante la temporada estival, el balneario mantiene un horario de apertura amplio, pensado para adaptarse a las altas temperaturas del norte argentino. Abre de miércoles a viernes, de 12 a 18, y los sábados, domingos y feriados, de 11 a 18. Los lunes y martes permanece cerrado por tareas de mantenimiento, un punto clave debido al enorme volumen de agua que maneja el complejo y que requiere recambios y controles periódicos para garantizar condiciones óptimas de higiene y seguridad.
La gestión del espacio incluye una renovación total del agua en los días de cierre, una tarea que demanda una logística significativa por el tamaño de la pileta, pero que resulta central para sostener la calidad del servicio. Este aspecto es especialmente valorado en temporadas de alta concurrencia, cuando el flujo de visitantes se incrementa de manera considerable.
Desde el punto de vista turístico, el Carlos Xamena se inserta en una estrategia más amplia de diversificación de la oferta veraniega en el norte argentino. Lejos del modelo tradicional de sol y playa, destinos como Salta apuestan a propuestas que integran naturaleza, infraestructura urbana y precios accesibles, captando a un público que prioriza experiencias familiares y cercanas.
El impacto económico también es significativo. La afluencia de visitantes al balneario genera movimiento en sectores como la gastronomía, el comercio y los servicios turísticos de la ciudad. Durante los meses de verano, el complejo actúa como un dinamizador del turismo interno, atrayendo tanto a salteños como a viajeros de provincias vecinas que encuentran en esta propuesta una alternativa concreta para combatir el calor.
En un escenario donde muchas familias ajustan gastos y buscan opciones de descanso más cortas o cercanas, el balneario municipal aparece como una respuesta alineada con esa demanda. La posibilidad de pasar el día completo en un espacio equipado, seguro y económico, sin necesidad de viajes largos ni alojamientos costosos, explica en buena medida su creciente popularidad.

A lo largo de los años, el Carlos Xamena se transformó en parte de la identidad recreativa de la ciudad. Su pileta, por dimensiones y uso, dejó de ser solo una instalación deportiva o de ocio para convertirse en un símbolo del verano salteño, reconocido a nivel nacional. En cada temporada, miles de personas eligen este espacio como punto de encuentro, descanso y disfrute.
De cara al resto del verano 2026, las expectativas siguen siendo altas. Con temperaturas elevadas y un calendario turístico activo, el balneario se perfila como uno de los principales polos de atracción de la capital provincial. Su combinación de escala, accesibilidad y servicios lo posiciona como una opción competitiva frente a otros destinos tradicionales, reafirmando que, lejos del mar, también es posible vivir un verano pleno y refrescante.