San Antonio de los Cobres, en la provincia de Salta, se afianza este verano como uno de los puntos estratégicos del turismo de altura en el noroeste argentino por su ubicación a 3.760 metros sobre el nivel del mar, su conexión con el Tren a las Nubes y su cercanía a corredores naturales clave. El crecimiento del flujo de visitantes responde al interés por experiencias sustentables, patrimonio ferroviario y tradiciones vivas en plena Puna.
Ubicado a 170 kilómetros de la ciudad de Salta, el pueblo funciona como base para recorrer algunos de los paisajes más singulares del país. La Ruta Nacional 51 lo conecta con la capital provincial y abre el paso hacia destinos como Salinas Grandes, La Poma y Cachi, mientras que la traza de la Ruta 40 permite acceder al Abra del Acay, uno de los pasos de mayor altura de la región.
El entorno natural impone condiciones propias del altiplano: clima árido, escasas precipitaciones concentradas en los meses de verano y una amplitud térmica que puede superar los 15 grados entre el día y la noche. Durante el invierno, las temperaturas descienden hasta valores cercanos a cero en la madrugada. El viento persistente y la vegetación mínima completan un paisaje desértico que atrae a viajeros interesados en escenarios extremos.

El principal emblema turístico es el Viaducto La Polvorilla, una estructura de acero de 223,5 metros de longitud y 63 metros de altura ubicada a 17 kilómetros del casco urbano. Diseñado con una curvatura especial para permitir la circulación del Ramal C14, el puente se convirtió en la postal más reconocida del circuito ferroviario. Cada vez que el tren llega al viaducto, artesanos locales instalan puestos para recibir a visitantes de distintas provincias y del exterior.
El recorrido del Tren a las Nubes es uno de los productos más promocionados del norte argentino. El trayecto combina ingeniería ferroviaria, paisajes de montaña y contacto con comunidades andinas. La actividad turística en torno al tren dinamiza la economía local a través de la venta de tejidos, piezas artesanales y gastronomía regional.
La identidad cultural del pueblo también se expresa en la Fiesta Nacional de la Pachamama, que se celebra cada 1° de agosto. La ceremonia convoca a habitantes y comunidades cercanas en una jornada de agradecimiento a la Madre Tierra. Ritualidades ancestrales, música y comidas típicas forman parte de un encuentro que refuerza la transmisión de saberes entre generaciones.

Las autoridades locales y operadores turísticos destacan que la infraestructura básica —hosterías, hospedajes familiares, comercios y estación de servicio— permite utilizar a San Antonio de los Cobres como punto de partida para explorar el altiplano. El destino se integra así a un circuito que combina naturaleza, cultura y patrimonio histórico.
Los especialistas recomiendan a los visitantes tomar precauciones ante la altura. Para prevenir el mal de altura o soroche, aconsejan avanzar de forma gradual, hidratarse con frecuencia y evitar esfuerzos físicos intensos en las primeras horas de estadía. Este cuadro es habitual en personas que no están acostumbradas a desenvolverse en zonas elevadas.
Con su perfil de pueblo andino, su legado ferroviario y su conexión con rutas estratégicas, San Antonio de los Cobres consolida su posicionamiento como una de las puertas de entrada al turismo de altura en la Argentina.