El comercio entre la Argentina y Brasil cerró 2025 con un déficit comercial de USD 5.224 millones para la economía argentina, el nivel más alto en los últimos ocho años, como resultado de una fuerte suba de las importaciones y una contracción de las exportaciones. El dato, que marca un salto cercano al 2.500% respecto de 2024, resulta relevante por tratarse del principal vínculo comercial del país y por su impacto directo sobre la industria, el empleo y el balance externo.
El balance negativo se explicó, principalmente, por un crecimiento acumulado de las importaciones del 30,7%, que alcanzaron los USD 18.155 millones, mientras que las exportaciones argentinas hacia Brasil cayeron 4,6% interanual, hasta USD 12.955 millones, de acuerdo con estimaciones privadas basadas en datos oficiales. El resultado anual contrasta con el desempeño de diciembre, cuando la Argentina logró un superávit puntual de USD 26 millones, el primero tras 17 meses consecutivos de déficit en el intercambio bilateral.
Según el último informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el comercio total entre ambos países sumó USD 2.109 millones en diciembre, lo que implicó una caída interanual del 16,9% frente a igual mes de 2024. Pese a ese retroceso en el volumen total, el leve superávit se explicó por una mayor retracción de las importaciones respecto de las exportaciones, una dinámica que no logró revertir el resultado del año completo.
Analistas económicos señalaron que la mejora de diciembre debe leerse como una excepción dentro de una tendencia negativa sostenida durante más de un año y medio. En ese sentido, la consultora Abeceb proyectó que, de no mediar cambios significativos en el contexto macroeconómico, el déficit comercial con Brasil podría estabilizarse en 2026 en niveles similares a los de 2025, sin una corrección sustancial en el corto plazo.
Uno de los factores centrales detrás del rojo comercial fue el desempeño del sector automotriz, históricamente el núcleo del intercambio bilateral. Las exportaciones argentinas de origen automotor hacia Brasil retrocedieron 14,1% interanual en diciembre, con ingresos por USD 1.068 millones, lo que marcó el sexto mes consecutivo de caída. En comparación con noviembre, la baja fue del 3%, confirmando un escenario de debilidad persistente.

Del lado de las importaciones, la Argentina compró a Brasil bienes por USD 1.042 millones en diciembre, una cifra que implicó una caída interanual del 19,6% y un retroceso del 15,3% frente al mes previo. Esta contracción, la segunda registrada en el año, estuvo concentrada en partes y accesorios para vehículos, vehículos automotores de pasajeros, motores de pistón y minerales de hierro, según detalló la CAC.
El informe también indicó que la baja de las exportaciones argentinas hacia Brasil en el último mes del año se explicó, principalmente, por una menor venta de vehículos de pasajeros, productos lácteos y autopartes, rubros sensibles al nivel de actividad y al consumo regional. La combinación de menor demanda y ajustes productivos afectó el flujo comercial en ambos sentidos.
El impacto sobre la industria automotriz local fue significativo. De acuerdo con datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), la producción total de vehículos en la Argentina alcanzó en 2025 las 490.876 unidades, lo que representó una caída interanual del 3,1%. Las exportaciones del sector sumaron 280.589 unidades, con un retroceso del 10,8% frente a 2024, una dinámica que golpeó de lleno la relación comercial con Brasil, principal destino de los envíos.
En términos de posicionamiento comercial, la Argentina se ubicó en 2025 como el cuarto proveedor de Brasil, detrás de China, Hong Kong y Macao, Estados Unidos y Alemania. En el ranking de compradores de productos brasileños, el país ocupó el tercer lugar, superado por China y Estados Unidos. Estos datos reflejan el peso estructural del vínculo bilateral, pero también la creciente competencia de otros actores globales.
El panorama argentino contrastó con la dinámica global del comercio exterior brasileño. En diciembre de 2025, las exportaciones totales de Brasil crecieron 24,7% interanual, al pasar de USD 24.881 millones a USD 31.038 millones. Las importaciones también aumentaron, con una suba del 5,7%, hasta USD 21.405 millones. De este modo, Brasil cerró el mes con un superávit comercial global de USD 9.633 millones y acumuló diez meses consecutivos en terreno positivo, con un saldo anual favorable de USD 69.943 millones.

Este contexto regional puso de relieve las asimetrías en el desempeño económico de ambos países y la dificultad de la Argentina para sostener su competitividad exportadora en un escenario de mayor apertura importadora. Economistas señalaron que la combinación de tipo de cambio real, costos internos, nivel de actividad y política comercial fue determinante en la ampliación del déficit bilateral.
Si bien el superávit de diciembre aportó una señal positiva, los especialistas advirtieron que no alcanza para modificar el diagnóstico general. La evolución del comercio con Brasil seguirá siendo un indicador clave en 2026, tanto para evaluar la recuperación de sectores industriales estratégicos como para medir la sostenibilidad del balance externo argentino.
Según informó Infobae, el resultado de 2025 dejó al descubierto la fragilidad del intercambio bilateral y reabrió el debate sobre la necesidad de políticas que impulsen las exportaciones con mayor valor agregado, reduzcan la dependencia de importaciones críticas y permitan recomponer el vínculo comercial con el principal socio regional en un contexto económico todavía incierto.