La Reserva Natural Ribera Norte, ubicada en la localidad bonaerense de Acassuso, en el partido de San Isidro, se consolida durante el verano como una de las principales opciones de paseo al aire libre para vecinos y visitantes que buscan contacto con la naturaleza, actividades recreativas de bajo impacto y educación ambiental a pocos metros del Río de la Plata. El espacio permanece abierto durante todo el año y, en temporada estival, adapta sus horarios para facilitar el acceso del público.
El predio, de acceso gratuito, cuenta con senderos señalizados que permiten recorrer distintos ambientes característicos de la región de humedales, además de áreas de descanso pensadas para permanecer varias horas en el lugar. La propuesta apunta tanto al paseo recreativo como al aprendizaje, en un entorno natural que combina valor ecológico, paisajístico y educativo dentro del entramado urbano del norte del Gran Buenos Aires.
Protegida desde 1982 e inaugurada formalmente en 1988, la reserva abarca unas 50 hectáreas, que incluyen sectores terrestres y una porción del frente costero sobre el Río de la Plata, hasta el canal Costanero. A diferencia de otras reservas urbanas de la región metropolitana, su origen es natural, sin rellenos artificiales, lo que la convierte en un ejemplo singular de ecosistema ribereño preservado.

En su interior se registran más de 350 especies vegetales y alrededor de 200 especies de aves, además de anfibios, reptiles y mamíferos propios del humedal. Esta diversidad convierte al lugar en un punto destacado para el avistaje de aves, una actividad cada vez más elegida por aficionados y especialistas, especialmente durante los meses de verano, cuando aumenta la presencia de especies migratorias.
La reserva también cuenta con un vivero de plantas nativas, donde se cultivan especies originarias de la costa del Río de la Plata. Este espacio cumple un rol clave en tareas de restauración ambiental y educación, ya que permite difundir el valor de la flora autóctona y su importancia para el equilibrio del ecosistema.
Desde la administración del área protegida destacan que la Ribera Norte funciona como una verdadera “aula verde” en plena ciudad. La posibilidad de observar in situ las relaciones entre flora y fauna, las cadenas tróficas, las adaptaciones de las especies al ambiente ribereño y los procesos de sucesión vegetal la transforman en un espacio de aprendizaje abierto, utilizado tanto por escuelas como por instituciones educativas y organizaciones ambientales.
Durante el verano, el parque abre de lunes a domingo, de 9 a 17 horas, aunque permanece cerrado en jornadas de lluvia intensa o cuando se registra crecida del río, como medida preventiva. Esta dinámica responde a criterios de seguridad y conservación del entorno natural.

Además de su valor ambiental, la reserva se integra a la oferta turística y recreativa de San Isidro como una alternativa accesible, de bajo costo y apta para todas las edades. Caminar por sus senderos, descansar frente al río o simplemente observar la biodiversidad local se presenta como una opción atractiva frente a las altas temperaturas, sin necesidad de alejarse de la ciudad.
El acceso al predio es sencillo tanto en vehículo particular como en transporte público. En auto, se llega desde la Avenida del Libertador por la calle Perú hasta la zona costera, mientras que en tren puede accederse a través del Tren de la Costa, bajando en la estación Barrancas, o mediante el ramal Retiro–Tigre de la línea Mitre, descendiendo en la estación Acassuso y caminando hacia el bajo. También existen líneas de colectivo con paradas cercanas, lo que refuerza su carácter de espacio público integrado al tejido urbano.
La Reserva Natural Ribera Norte cumple, además, una función estratégica en la conservación de los humedales, ecosistemas clave para la regulación hídrica, la mitigación del cambio climático y la preservación de la biodiversidad. En un contexto de creciente presión urbana sobre los espacios naturales, su permanencia y cuidado adquieren una relevancia cada vez mayor.

A lo largo de los años, el predio se convirtió en un símbolo local de convivencia entre ciudad y naturaleza. Su mantenimiento y apertura al público reflejan una política sostenida de protección ambiental que busca equilibrar el uso recreativo con la conservación de los recursos naturales.
Para quienes pasan el verano en el Área Metropolitana de Buenos Aires o buscan una escapada corta sin alejarse demasiado, la Ribera Norte se presenta como una oportunidad para redescubrir el paisaje ribereño, conocer especies autóctonas y disfrutar de un entorno natural único, donde el río y el verde marcan el ritmo del paseo.