El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, afirmó este miércoles que la provincia avanza sin mayores conflictos en la ejecución de obras estratégicas de infraestructura, al tiempo que destacó las gestiones financieras y administrativas en marcha con el Gobierno nacional para garantizar la continuidad de los proyectos y de los servicios esenciales. Las declaraciones se produjeron en el marco de un balance sobre el estado de las obras públicas y la situación fiscal provincial, en un contexto marcado por restricciones presupuestarias a nivel nacional.
Jaldo señaló que actualmente “prácticamente no tenemos obras en discusión, ya están en ejecución”, y subrayó la importancia de acelerar los procesos administrativos y financieros para evitar demoras que puedan afectar el ritmo de los trabajos. Según explicó, la coordinación entre los distintos niveles del Estado resulta clave para sostener obras que impactan de manera directa en la calidad de vida de la población.
Entre los proyectos prioritarios, el mandatario provincial destacó el acueducto de Vipos, una obra considerada central para garantizar el abastecimiento de agua potable en amplias zonas de la provincia. El gobernador remarcó que se trata de una inversión estructural que apunta a dar previsibilidad y seguridad hídrica, en un contexto donde el crecimiento demográfico y las variaciones climáticas exigen infraestructura de mayor capacidad.
Otra de las iniciativas mencionadas fue la obra eléctrica El Bracho–Villa Quinteros, destinada a mejorar tanto la calidad como la cantidad del suministro energético. Jaldo explicó que este proyecto permitirá reducir los cortes de luz y las bajas de tensión, problemas que afectan de manera cotidiana a hogares, comercios e industrias. “Esto impacta directamente en la vida de las familias, evitando cortes y bajas de tensión que pueden dañar electrodomésticos”, señaló el gobernador, al resaltar el alcance social y productivo de la obra.
En ese sentido, el mandatario sostuvo que la infraestructura no solo cumple una función básica, sino que también actúa como un factor de desarrollo económico, al generar mejores condiciones para la inversión privada y la actividad industrial. La estabilidad en servicios como el agua y la energía es, según indicó, un requisito indispensable para fortalecer el entramado productivo provincial.
Jaldo también se refirió a la situación financiera entre Tucumán y la Nación, un aspecto que definió como determinante para sostener el ritmo de las obras. Según detalló, la provincia se encuentra en un proceso de conciliación de deudas pendientes, que incluye recursos vinculados al PAMI, diferencias surgidas de resoluciones judiciales y incrementos salariales que corresponderían al ámbito nacional. En muchos de esos casos, explicó, la provincia asumió pagos de manera transitoria para evitar la paralización de obras y servicios.
“Estamos conciliando deudas pendientes, como los recursos del PAMI, diferencias judiciales o incrementos salariales que corresponderían a Nación y que la provincia viene pagando de manera transitoria para que las obras no se detengan”, afirmó el gobernador. De acuerdo con sus estimaciones, los aportes realizados por Tucumán a empresas ejecutoras de obras financiadas originalmente con fondos nacionales ascienden a casi 25 mil millones de pesos.
El mandatario remarcó que estos desembolsos reflejan el esfuerzo fiscal de la provincia para sostener proyectos considerados prioritarios. Al mismo tiempo, destacó que el diálogo institucional con el Gobierno nacional se mantiene abierto y permite avanzar en acuerdos para el reconocimiento y pago de los montos adeudados. Según indicó, ese canal de comunicación es clave para brindar previsibilidad a las empresas constructoras y evitar interrupciones en los trabajos.
En un contexto económico complejo, Jaldo sostuvo que la estrategia provincial apunta a ordenar las cuentas, cumplir con las obligaciones y, al mismo tiempo, sostener la inversión pública en áreas sensibles. La infraestructura hídrica y energética, señaló, no puede quedar supeditada a disputas administrativas o financieras, ya que su impacto se traduce de manera inmediata en la vida cotidiana de los tucumanos.
El gobernador también hizo hincapié en la necesidad de coordinar esfuerzos entre los distintos organismos del Estado para agilizar los trámites vinculados a certificaciones de obra, transferencias de fondos y autorizaciones técnicas. Según explicó, muchas demoras no responden a falta de voluntad política, sino a procedimientos burocráticos que deben ser optimizados para no afectar la ejecución.
En ese marco, Jaldo defendió el rol activo de la provincia en la gestión de obras financiadas con recursos nacionales, y sostuvo que la prioridad es no detener los proyectos en marcha. “La obra pública no se puede frenar porque detrás hay servicios esenciales y fuentes de trabajo”, indicaron desde el entorno gubernamental, en línea con la postura expresada por el mandatario.
La continuidad de los proyectos, añadió, también resulta clave para preservar el empleo en el sector de la construcción, uno de los más sensibles a los vaivenes económicos. En ese sentido, el gobernador remarcó que cada obra en ejecución implica no solo infraestructura, sino también ingresos para cientos de familias y movimiento para la economía local.
De cara a los próximos meses, Jaldo anticipó que el Ejecutivo provincial seguirá priorizando las gestiones ante la Nación para cerrar los acuerdos financieros pendientes y consolidar un esquema que permita planificar a mediano y largo plazo. El objetivo, señaló, es que Tucumán pueda avanzar con sus obras estratégicas sin depender de soluciones transitorias.
El gobernador concluyó que la provincia atraviesa un momento de gestión intensa, con foco en garantizar servicios básicos, sostener la inversión pública y mantener el diálogo institucional. En ese marco, reafirmó que las obras en ejecución representan una apuesta al desarrollo y a la mejora de la calidad de vida, y que su continuidad constituye una de las prioridades centrales de la actual administración.