El empresario Francisco de Narváez, a través del grupo GDN, aguarda en las próximas semanas la decisión final de Carrefour Francia para concretar la compra de Carrefour Argentina, una operación valuada en alrededor de US$ 1.000 millones que podría cerrarse antes de que finalice enero. La transacción es relevante por su magnitud, por el impacto en el mapa del retail argentino y porque marcaría uno de los movimientos corporativos más importantes de los últimos años en el sector de consumo masivo, según informó Forbes.
GDN presentó en noviembre pasado una oferta final para quedarse con el control de la filial local de la cadena francesa, que desde hace varios meses inició un proceso formal de venta en el país. La definición, sin embargo, depende exclusivamente de la casa matriz, que evalúa no solo el monto económico sino también la solidez financiera del consorcio comprador y el esquema de continuidad del negocio en la Argentina.
El grupo liderado por De Narváez controla el 60% del consorcio oferente, mientras que el 40% restante pertenece al fondo L Catterton, especializado en consumo masivo e indumentaria. El fondo cuenta entre sus accionistas con el grupo LVMH y con Bernard Arnault, quien además participa como inversor individual. La sociedad entre GDN y L Catterton no es nueva en el país: ambos ya compartieron inversiones en marcas como Caro Cuore y Rapsodia, lo que reforzó la confianza entre las partes para avanzar en una operación de gran escala.

Desde el entorno de GDN aseguran que las negociaciones se encuentran en una etapa avanzada. “Es Carrefour Francia quien toma la decisión final. Estamos esperando que haya novedades en los próximos días. Estamos muy encaminados”, señalaron fuentes del grupo, que confían en que la definición llegue antes de fin de mes.
Mientras se espera el visto bueno definitivo, De Narváez avanzó en una movida estratégica clave para reforzar su posición financiera. En los últimos días cerró la venta de la totalidad de sus activos en Uruguay al grupo paraguayo Vierci, una operación que incluyó a Supermercados TaTa, Farmacia San Roque, la cadena de indumentaria BAS, la de electrodomésticos MultiAhorro Hogar y el mayorista Frontoy. Se estima que la transacción le permitió al empresario argentino obtener entre US$ 150 y US$ 200 millones, fondos que resultan centrales para respaldar la oferta presentada por Carrefour Argentina.
La salida de Uruguay marcó un giro estratégico para GDN, que decidió concentrar recursos y foco en el mercado argentino, donde ya tiene una presencia relevante. Desde el entorno del empresario explican que la operación no implica un retiro del negocio regional, sino una reconfiguración del portafolio, priorizando oportunidades de mayor escala y potencial de crecimiento.

En caso de concretarse la compra, la intención de De Narváez sería mantener la marca Carrefour en el país mediante un esquema de licencias o franquicias, un modelo que el grupo francés ya aplica en otros mercados donde decidió desprenderse del control directo de sus operaciones. La continuidad de la marca es vista como un activo clave, tanto por su reconocimiento entre los consumidores como por su posicionamiento histórico en el mercado local.
El proceso de venta de Carrefour Argentina despertó el interés de varios jugadores regionales e internacionales. Entre ellos se destacó el holding peruano Intercorp, liderado por Carlos Rodríguez Pastor, que aparece como el competidor más fuerte detrás de GDN. Para Intercorp, Carrefour representaría una puerta de entrada al mercado argentino, en línea con su estrategia de expansión regional.
Intercorp es uno de los conglomerados más grandes de Perú, con un ecosistema de negocios diversificado que abarca servicios financieros, seguros, tarjetas de crédito, tiendas por departamento y una fuerte presencia en el sector farmacéutico, donde lidera el mercado con una red abastecida por laboratorios propios. Además, el grupo cotiza en la Bolsa de Nueva York, lo que le otorga acceso a financiamiento internacional y visibilidad global.
Sin embargo, fuentes del sector coinciden en que GDN corre con ventaja frente a otros candidatos. Uno de los factores centrales es su experiencia operativa en la Argentina, especialmente a partir del control de Changomás, la ex Walmart Argentina, que De Narváez adquirió en 2020. Esa operación le permitió consolidar una red nacional de supermercados y conocer en profundidad la dinámica del consumo, la logística y las particularidades regulatorias del país.
A ese activo se suma un management con trayectoria en el sector, encabezado por Guillermo Calcagno, ex directivo de Coto, quien asumió la conducción de Changomás hace seis meses. La incorporación de Calcagno fue leída en el mercado como una señal de profesionalización y de preparación para un eventual salto de escala, como sería la integración de Carrefour.
Otro elemento que juega a favor de GDN es la mirada preliminar de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC). Según fuentes cercanas al proceso, el organismo no vería con malos ojos la operación, dado que Changomás tiene una participación acotada en el AMBA y una superposición limitada con Carrefour en varias localidades del interior del país. Ese punto resulta clave para despejar riesgos regulatorios en un mercado altamente sensible a la concentración.
Durante el proceso también hubo otros interesados que finalmente se retiraron de la puja. Entre ellos figuró el fondo Inverlat, propietario de Havanna, que evaluó la operación pero decidió no avanzar. La salida de algunos competidores fue interpretada como una señal de la complejidad financiera y operativa que implica manejar una red del tamaño de Carrefour Argentina, que cuenta con cientos de tiendas, formatos diversos y una fuerte estructura logística.

Carrefour inició su proceso de revisión estratégica en la Argentina en un contexto de reordenamiento global del grupo, que busca focalizar inversiones en mercados considerados prioritarios y reducir exposición en países con mayor volatilidad macroeconómica. A pesar de ello, la cadena mantiene una posición relevante en el país, tanto en supermercados como en formatos mayoristas y de cercanía, lo que explica el interés que despertó su eventual salida.
Para el mercado local, la posible venta de Carrefour representa un punto de inflexión. La operación no solo redefiniría el mapa del retail, sino que también enviaría una señal sobre el interés de inversores regionales y globales en activos argentinos, en un contexto económico desafiante pero con expectativas de reactivación del consumo a mediano plazo.
Si la casa matriz francesa aprueba la oferta, De Narváez quedará al frente de dos de las principales cadenas del país, unificando bajo su control a Changomás y Carrefour, aunque con marcas diferenciadas. El desafío posterior será integrar operaciones, optimizar costos y sostener competitividad en un sector marcado por márgenes ajustados, cambios en los hábitos de consumo y una fuerte presión inflacionaria.
Por estas horas, todas las miradas están puestas en París, donde Carrefour define su estrategia final. En el sector descuentan que la resolución llegará en breve y que, de avanzar la operación, marcará un nuevo capítulo en la historia del retail argentino, con un empresario local tomando el control de una de las marcas más emblemáticas del consumo masivo.