Tras el anuncio del REPO y los recientes cambios en la política económica, Morgan Stanley volvió a ubicar a la Argentina entre sus apuestas preferidas dentro del universo de deuda soberana de alto rendimiento. El diagnóstico surge de su último informe de estrategia de crédito para América Latina, difundido esta semana, en el que la entidad considera que el país empieza a dejar atrás el enfoque exclusivo de riesgo extremo y vuelve a ingresar en el radar de los grandes inversores globales, según informó Forbes.
La recomendación resulta relevante no solo por el peso del banco de inversión en Wall Street, sino también porque se produce en un contexto en el que la Argentina aún mantiene una de las calificaciones crediticias más bajas del mercado. Aun así, el informe sostiene que el escenario positivo —el denominado bull case— ya comenzó a materializarse, apoyado en señales de orden fiscal, avances en la agenda de reformas y un cambio en la percepción política y financiera externa.
Para Morgan Stanley, el punto de partida es el frente fiscal. El banco considera que el proceso de consolidación de las cuentas públicas avanzó con mayor rapidez de lo esperado por el mercado, lo que permitió frenar el deterioro de las expectativas y empezar a construir un sendero de mayor previsibilidad macroeconómica. En ese marco, señala que las perspectivas de crecimiento e inversión dejaron de empeorar y comienzan a mostrar signos de estabilización.

Uno de los ejes centrales del informe es el respaldo externo, en particular el apoyo explícito de Estados Unidos. Según el análisis, ese aval no solo tiene un peso político, sino que también funciona como una señal de contención financiera que mejora el perfil relativo del crédito argentino frente a otros emisores con riesgos similares. En los mercados internacionales, esa lectura refuerza la idea de que la Argentina podría avanzar hacia una normalización gradual de su relación con los acreedores y con el sistema financiero global.
En el plano monetario y cambiario, Morgan Stanley destacó los ajustes introducidos en diciembre en el esquema de bandas cambiarias, junto con el renovado énfasis oficial en la acumulación de reservas. El informe sostiene que estas medidas apuntan directamente a dos de las principales preocupaciones de los inversores: la sostenibilidad del régimen cambiario y la capacidad del Banco Central para recomponer su posición externa. En ese sentido, el banco considera que el nuevo enfoque podría facilitar una próxima revisión del programa con el Fondo Monetario Internacional, sin sobresaltos significativos.
El documento va más allá del análisis de corto plazo y plantea un escenario que hasta hace poco parecía lejano. Morgan Stanley no descarta que la Argentina pueda recuperar el acceso al mercado internacional de capitales antes de lo previsto, incluso durante la primera mitad de 2026, siempre que se mantenga la consistencia macroeconómica y el vínculo fluido con los organismos multilaterales. Para los analistas del banco, ese eventual regreso sería un punto de inflexión para el perfil financiero del país.

Desde una mirada estrictamente financiera, la recomendación se concentra en el tramo largo de la curva de bonos en dólares. Morgan Stanley identifica valor en los títulos con vencimientos más extensos, al considerar que los bonos de corto plazo ya incorporaron gran parte de las mejoras esperadas. En particular, destaca al bono 2038 como el instrumento con mejor relación riesgo-retorno dentro del menú disponible para inversores dispuestos a asumir volatilidad.
Además, el informe señala oportunidades en el mercado de seguros contra default (CDS) y mantiene una visión favorable sobre los warrants atados al crecimiento, que podrían verse beneficiados si la economía logra consolidar una fase de recuperación y si se despejan algunos frentes legales pendientes. Estas recomendaciones reflejan una expectativa de normalización gradual, más que un cambio abrupto de escenario.
La visión positiva, sin embargo, convive con advertencias claras. Morgan Stanley subraya que el proceso sigue siendo frágil y altamente dependiente de la continuidad de las políticas actuales. Entre los principales riesgos, menciona la posibilidad de un déficit de cuenta corriente mayor al previsto, así como una percepción de sobrevaluación cambiaria que podría desalentar la demanda de activos en pesos y volver a generar tensiones financieras.
El banco también advierte que cualquier desvío en el frente fiscal o una pérdida de credibilidad en el esquema cambiario podría revertir rápidamente el clima de mayor optimismo. En ese sentido, el informe remarca que el margen de error sigue siendo reducido y que la confianza del mercado aún se encuentra en una etapa incipiente.

Aun con esas cautelas, el mensaje que surge del análisis es claro: la Argentina dejó de ser observada únicamente como un caso extremo dentro del universo emergente. Para Morgan Stanley, el país empieza a reunir condiciones que justifican una mirada más constructiva, basada en la combinación de ajustes macroeconómicos, respaldo político externo y expectativas de reapertura financiera.
En síntesis, el banco no plantea una historia cerrada ni exenta de riesgos, pero sí una oportunidad que vuelve a emerger tras años de escepticismo. El entusiasmo es medido, pero real. En la visión de Morgan Stanley, la Argentina comienza a transitar un sendero en el que el mercado vuelve a evaluar escenarios positivos, aun sabiendo que la consistencia y la continuidad serán determinantes para sostener esa percepción en el tiempo.