El Gobierno nacional devolvió los USD 2.500 millones correspondientes al tramo activado del swap de monedas con el Tesoro de los Estados Unidos sin que se reduzcan las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), al financiar la operación con un nuevo préstamo otorgado por un organismo internacional. La operatoria quedó reflejada en el balance oficial de la autoridad monetaria y fue confirmada por fuentes oficiales. La información fue difundida por Infobae, medio al que el Central reconoció la maniobra aunque evitó precisar cuál fue la entidad acreedora y cuáles son las condiciones del financiamiento.
La cancelación se concretó en diciembre de 2025, según consta en el balance semanal del BCRA correspondiente al período cerrado el 23 de diciembre. Allí se observa una disminución de USD 2.500 millones en el rubro “Otros pasivos”, donde se contabilizan los compromisos asociados al swap con Estados Unidos, y un incremento por el mismo monto en el ítem “Obligaciones con organismos internacionales”. El movimiento contable confirma que el pago al Tesoro norteamericano se realizó con fondos provenientes de una nueva deuda externa y no con recursos propios del Central.
De esta manera, el equipo económico logró cumplir con la devolución del tramo utilizado del acuerdo de intercambio de monedas sin afectar el nivel de reservas internacionales, uno de los indicadores más sensibles para el mercado financiero y para la credibilidad del programa económico.
Desde el Banco Central admitieron la operación, pero aclararon que no se trata de un préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) y evitaron brindar detalles adicionales. Hasta el momento, no se conocen oficialmente ni la identidad del organismo que otorgó el financiamiento ni la tasa de interés, el plazo de repago o las condiciones del nuevo crédito.
En el ámbito financiero comenzó a circular la versión de que el préstamo podría haber sido otorgado por el Banco Internacional de Pagos (BIS), con sede en Basilea, Suiza, entidad que funciona como un banco de bancos centrales y que suele canalizar líneas de financiamiento entre autoridades monetarias. Sin embargo, esa hipótesis no fue confirmada por el Gobierno ni por el BCRA.
Según reconstruyó Infobae, la especulación sobre el BIS se apoya en antecedentes recientes. Durante 2024, el Banco Central argentino había cancelado una deuda heredada con ese organismo por más de USD 3.100 millones, proceso que se completó en varias etapas entre diciembre de 2023 y febrero de 2024. Ese vínculo previo alimentó la idea de que la entidad suiza podría haber facilitado una nueva línea de crédito, aunque, al cierre de esta nota, no existe confirmación oficial.
La falta de precisiones genera interrogantes relevantes para el análisis económico: sin conocer quién prestó los fondos ni bajo qué condiciones, resulta imposible evaluar el verdadero impacto financiero de la operación. Si bien el movimiento permitió evitar una caída de reservas en el corto plazo, también implica la asunción de una nueva obligación externa.
El swap con Estados Unidos había sido anunciado en octubre de 2025 como un acuerdo de estabilización cambiaria por hasta USD 20.000 millones. De ese total, el Gobierno utilizó USD 2.500 millones en la previa de las elecciones legislativas de medio término, en un contexto de volatilidad cambiaria y tensiones en el mercado de divisas.
De acuerdo con lo informado oficialmente en su momento, esos dólares fueron utilizados por el Tesoro norteamericano para adquirir pesos en el mercado y contribuir a reducir la presión sobre el tipo de cambio. Tras el resultado electoral favorable al oficialismo y la posterior estabilización del dólar mayorista, el Ejecutivo avanzó con la devolución del monto utilizado.
El propio Banco Central informó que “en diciembre de 2025 canceló las operaciones realizadas durante el cuarto trimestre de 2025 con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, bajo el acuerdo de estabilización cambiaria por USD 20.000 millones anunciado el 20 de octubre de 2025”. Esa comunicación confirmó que la deuda con el Tesoro estadounidense por el tramo activado quedó saldada.
La devolución también fue ratificada desde el Gobierno de los Estados Unidos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, publicó un mensaje en el que destacó la cancelación total del tramo utilizado del swap y subrayó que la operación fue beneficiosa para su país.
“Me complace anunciar que, como reflejo de su fortalecida posición financiera, la Argentina ha reembolsado rápida y completamente su limitada disposición del swap con Estados Unidos, de modo que el Fondo de Estabilización Cambiaria actualmente no tiene pesos”, afirmó Bessent, según consignó Infobae.
El funcionario agregó además que “el Fondo de Estabilización Cambiaria nunca ha perdido dinero” y que la operación generó ganancias para el contribuyente estadounidense, reforzando el mensaje político de que el acuerdo no implicó costos fiscales para Washington.
Para el Gobierno de Javier Milei, la cancelación del swap con Estados Unidos representa un gesto político relevante hacia la administración norteamericana y un mensaje al mercado sobre la voluntad de cumplir compromisos financieros. También busca mostrar fortaleza en la gestión de reservas y en la estrategia de financiamiento externo.
Sin embargo, la operación deja abiertas preguntas clave. El hecho de haber reemplazado una deuda por otra —sin que se conozcan aún las condiciones del nuevo préstamo— plantea dudas sobre el costo financiero real de la maniobra. Analistas del mercado consultados por Infobae señalaron que, si bien el impacto inmediato sobre las reservas es neutro, el país asume un nuevo compromiso que deberá ser atendido en el futuro.
En un contexto en el que la Argentina aún enfrenta restricciones de acceso al crédito voluntario y mantiene negociaciones abiertas con distintos organismos internacionales, la identidad del acreedor y las características del préstamo adquieren especial relevancia. No es lo mismo un crédito de corto plazo y alta tasa que una línea más flexible otorgada por una institución multilateral.
Más allá del debate político, los números del balance del Banco Central dejan en claro el mecanismo utilizado: baja de pasivos vinculados al swap con Estados Unidos y aumento equivalente en las obligaciones con organismos internacionales. Ese dato confirma que no hubo utilización de reservas propias para pagarle al Tesoro norteamericano, una señal que el Gobierno busca capitalizar frente a los mercados.
El episodio refleja, además, la fragilidad estructural de la situación externa argentina: incluso para cancelar un tramo relativamente acotado de un acuerdo financiero, fue necesario recurrir a un nuevo endeudamiento. La sostenibilidad de esta estrategia dependerá, en gran medida, de la capacidad del Gobierno para recomponer reservas genuinas y recuperar el acceso al financiamiento internacional en condiciones más favorables.
Por ahora, el dato concreto es que la deuda con Estados Unidos por el swap activado está saldada, las reservas no cayeron y el país suma una nueva obligación externa cuyo verdadero impacto solo podrá evaluarse cuando se conozcan los detalles del acuerdo.