El empresario Martín Cabrales, referente de una de las marcas más emblemáticas del mercado argentino de café, aseguró que producir en Argentina sigue siendo costoso y planteó la necesidad de avanzar en reformas que permitan mejorar la competitividad, al tiempo que expresó un optimismo moderado respecto del rumbo económico y político del país. Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista concedida en Punta del Este, en el marco de la temporada de verano, donde destacó el clima de expectativas que percibe entre empresarios argentinos y regionales.
Según informó Forbes, Cabrales sostuvo que el ánimo general del sector empresario es positivo, aunque lejos de la euforia. En ese sentido, explicó que el optimismo está vinculado a los cambios en las políticas económicas, a una mayor previsibilidad y a la percepción de que se transita un proceso de transformaciones con una mirada de mediano y largo plazo. “No soy eufórico, soy realista. El optimismo es la palabra correcta”, afirmó el empresario, al describir el momento actual.
Cabrales, tercera generación al frente de la compañía familiar y con la cuarta ya incorporada a la gestión, remarcó que la empresa atraviesa su 85° aniversario, un recorrido que incluye múltiples ciclos económicos, restricciones, crisis y cambios de reglas. En ese contexto, señaló que el desafío histórico de la Argentina sigue siendo generar condiciones estables para producir, invertir y crecer de manera sostenida. “Argentina es caro. Producir en Argentina no es barato, y tenemos que trabajar para ser cada vez más competitivos”, expresó.

El titular de la firma cafetera subrayó que uno de los principales obstáculos para la actividad industrial es el alto costo estructural, que impacta sobre los precios, los márgenes y la capacidad de competir tanto en el mercado interno como en el externo. A su vez, destacó la importancia de avanzar en una reforma impositiva, una modernización laboral y una desregulación inteligente que facilite el trabajo de las empresas sin resignar controles esenciales. En su visión, el Gobierno comenzó a dar pasos en esa dirección, aunque aclaró que los resultados requieren tiempo.
En relación con el consumo, Cabrales reconoció que el sector atraviesa un momento de demanda débil, producto de la pérdida del poder adquisitivo. No obstante, manifestó su expectativa de que, a lo largo del año, los salarios y el consumo comiencen a recomponerse. “El poder de compra tiene que ser reconstruido. Si no hay trabajo y no hay riqueza, no hay consumidores”, afirmó, al vincular de manera directa la creación de empleo con la recuperación del mercado interno.
El empresario también se refirió al impacto de los precios internacionales del café, una materia prima que cotiza en los mercados globales y cuya evolución escapa tanto a las decisiones empresariales como a las políticas locales. En ese sentido, explicó que el aumento de los precios internacionales obliga a las empresas a absorber parte de los costos, reduciendo márgenes para no trasladar completamente los incrementos al consumidor. “A veces se gana menos, pero una empresa con visión de largo plazo entiende que no siempre se trata de maximizar ganancias en el corto plazo”, señaló.
Cabrales defendió el rol del empresario como generador de riqueza y sostuvo que la única forma sostenible de combatir la pobreza es a través de la inversión, el empleo y la producción. En ese marco, remarcó que las compañías deben seguir apostando al país incluso en contextos adversos. “El empresario tiene una ADN de riesgo. Si no estás dispuesto a asumirlo, tenés que hacer otra cosa”, resumió.
Otro de los ejes centrales de la entrevista fue la apertura exportadora. Cabrales consideró que la Argentina tiene una oportunidad relevante para ampliar sus ventas externas, no solo en alimentos tradicionales sino también en productos con mayor valor agregado. Desde su experiencia, destacó el crecimiento del café especial, un segmento que exige calidad, tecnología y trazabilidad. La empresa, explicó, invierte de manera permanente en tecnología, procesos productivos y desarrollo de productos, con compras de granos especiales a pequeños productores de países como Brasil, Colombia, Perú y México.
El empresario puso énfasis en la necesidad de invertir de forma constante para sostener la competitividad. “El día que una empresa deja de invertir, empieza a morir”, afirmó, al comparar a las plantas industriales con organismos vivos que requieren actualización permanente en tecnología, marketing, recursos humanos y calidad. En esa línea, destacó que la firma fue pionera en distintos segmentos del mercado, desde el café instantáneo sin azúcar hasta las cápsulas compatibles y las líneas de café especial.
En el plano institucional, Cabrales valoró el diálogo entre el sector privado y el Gobierno, aunque reconoció que no siempre es homogéneo ni fluido. Como integrante de entidades empresarias, sostuvo que es clave ocupar los espacios de representación, plantear propuestas y construir consensos. “No se trata de dejar lugares vacíos, sino de participar, decir lo que uno piensa y trabajar con quienes toman decisiones”, explicó.

Consultado sobre las tensiones históricas entre el Estado y las empresas, especialmente en sectores sensibles como alimentos y bebidas, Cabrales sostuvo que el consumidor es quien define. “El consumidor es el rey. Es el que decide si te elige o no”, afirmó, y remarcó que la competitividad y la eficiencia son las únicas respuestas sostenibles frente a contextos de control o cuestionamiento de precios.
Finalmente, el empresario hizo una reflexión sobre el clima social y político. Señaló que percibe una demanda de cambio, especialmente entre los jóvenes, y consideró que la Argentina necesita consolidar políticas de Estado que no se modifiquen con cada cambio de gobierno. “Tenemos que convertirnos en un país normal, formal, previsible y creíble”, sostuvo, y concluyó que la industria y los empresarios tienen un rol central en ese proceso.