La provincia de Jujuy se posicionó en 2025 como uno de los principales destinos de inversión real directa (IRD) de la Argentina, con indicadores de crecimiento que superan ampliamente el promedio nacional. El dato surge de relevamientos económicos recientes que muestran que la jurisdicción logró un aumento interanual del 150% entre 2024 y 2025 y un crecimiento acumulado del 252,2% entre 2023 y 2025, un desempeño que la ubica entre las economías provinciales con mayor dinamismo. La evolución resulta relevante porque refleja un proceso sostenido de expansión de infraestructura, vivienda y activos productivos en un contexto macroeconómico complejo.
Los informes indican que Buenos Aires, Jujuy, Entre Ríos, Río Negro y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concentraron el 69,9% de la inversión real directa total del país durante 2025. Dentro de ese grupo, Jujuy se destacó especialmente por la velocidad de crecimiento. La IRD comprende la aplicación de recursos financieros para la creación de activos tangibles: obras viales, infraestructura energética, construcción de edificios, desarrollos habitacionales y adquisición de equipamiento y tecnología.

El comportamiento de la inversión tiene un correlato visible en el territorio. Durante el último año, la construcción se consolidó como el principal motor de la economía provincial. Jujuy y la provincia de Buenos Aires explicaron en conjunto el 38% de la ejecución nacional en este rubro, un indicador que muestra la magnitud del proceso de obras en marcha.
El ministro de Infraestructura, Servicios Públicos, Tierra y Vivienda, Carlos Stanic, atribuyó este desempeño a una estrategia centrada en la planificación, el uso eficiente de recursos propios y la articulación con el sector privado. Según explicó, el modelo de gestión se apoya en dos grandes ejes: la inversión directa del Estado provincial en obras estratégicas y el desarrollo de esquemas de cooperación público-privada para proyectos urbanos y habitacionales.
Uno de los pilares de esta política es el plan “Jujuy Construye”, orientado a fortalecer la infraestructura vial y urbana. Con financiamiento provincial, el gobierno ejecutó la pavimentación de más de 115 kilómetros de rutas consideradas clave para la conectividad y la logística. Entre los tramos intervenidos se encuentran las rutas provinciales 56, 4, 53, 62, 8, 42 y 43, que cumplen un rol central en la articulación territorial y en el acceso a zonas productivas.

A estas obras se suma la reactivación de la autopista sobre la Ruta Nacional 34, una vía estratégica para el corredor del NOA y para el transporte de cargas hacia los principales centros de consumo. La recuperación de este proyecto tiene impacto no solo en términos de circulación, sino también en seguridad vial, competitividad logística y atracción de inversiones asociadas al movimiento comercial.
En paralelo a la obra pública tradicional, la provincia avanzó en el desarrollo de un modelo de inversión público-privada (IPP) aplicado al sector inmobiliario y habitacional. A partir de la articulación entre el Instituto de Vivienda y Urbanismo de Jujuy (IVUJ) y la Cámara de la Construcción, se consolidó un esquema que permitió poner en marcha proyectos de mayor escala y diversificar la oferta urbana.
Dos de los desarrollos más representativos de este modelo son Torres de Luján y las iniciativas urbanas en Alto Comedero. Estos proyectos no se limitan a la construcción de viviendas, sino que incorporan también espacios comerciales y servicios, con el objetivo de generar polos urbanos más integrados y con mayor actividad económica. La lógica detrás de este enfoque es que la inversión en infraestructura habitacional puede convertirse en un dinamizador más amplio de la economía local, al movilizar empleo, consumo y actividad empresarial.
Stanic sostuvo que este esquema demuestra que es posible sostener niveles elevados de inversión aun en escenarios adversos, siempre que exista una administración ordenada de los recursos y una política clara de articulación con el sector privado. “De esta manera, la administración provincial demostró que privilegiando postulados de gestión eficiente de recursos propios y alianzas estratégicas con el sector privado, es posible sostener el crecimiento de activos reales, incluso cuando el panorama nacional es complejo”, expresó el funcionario.
El impacto de la inversión no se limita al plano macroeconómico. La expansión de la obra pública y privada tiene efectos directos sobre el empleo, especialmente en sectores intensivos en mano de obra como la construcción, el transporte y los servicios asociados. Además, la mejora en la infraestructura vial y urbana contribuye a fortalecer la integración territorial, facilitar el acceso a servicios básicos y mejorar la calidad de vida de la población.
Otro aspecto que resaltan los analistas económicos es que el crecimiento de la IRD en Jujuy no responde a un fenómeno aislado, sino a una política sostenida en el tiempo. El salto del 252,2% en el período 2023-2025 sugiere una continuidad en la planificación y ejecución de proyectos, más allá de los ciclos coyunturales. Este comportamiento diferencia a la provincia de otras jurisdicciones donde la inversión presenta mayores niveles de volatilidad.
En términos comparativos, el desempeño jujeño adquiere mayor relevancia si se considera el contexto nacional, caracterizado por fuertes disparidades regionales y restricciones presupuestarias. Mientras algunas provincias enfrentaron dificultades para sostener sus programas de obra pública, Jujuy logró mantener un ritmo elevado de ejecución, apoyándose en recursos propios y en mecanismos de cooperación institucional.
La estrategia provincial también apunta a consolidar un entorno favorable para la inversión privada. La previsibilidad en la ejecución de proyectos, la continuidad de políticas públicas y la existencia de instrumentos concretos de articulación con el sector empresario son factores que explican, en parte, el posicionamiento alcanzado. En ese sentido, la provincia busca proyectarse no solo como un territorio con obra pública activa, sino también como un espacio atractivo para nuevos desarrollos productivos y urbanos.

La combinación entre inversión estatal, participación privada y planificación de largo plazo aparece como uno de los rasgos distintivos del modelo jujeño. Las autoridades provinciales consideran que este enfoque permite no solo incrementar el volumen de activos reales, sino también orientar la inversión hacia áreas estratégicas, como la conectividad, el acceso a la vivienda y el desarrollo urbano ordenado.
Con estos indicadores, Jujuy cerró 2025 con un perfil consolidado como uno de los principales polos de inversión real directa del país. El desafío hacia adelante será sostener ese ritmo de crecimiento, ampliar la base de proyectos productivos y profundizar el impacto social de la inversión, en un escenario nacional que continúa siendo exigente para las economías provinciales.